Fondo de Fomento del Cine Cubano: Resumen de un primer llamado

Rubén Ricardo Infante
11/12/2020

Los miembros de los comités de selección de las diferentes modalidades convocadas en la primera edición del Fondo de Fomento del Cine Cubano (FFCC) son figuras vinculadas a la producción, la escritura, la crítica y otras especialidades afines al ámbito audiovisual. El FFCC tiene como objetivos potenciar el desarrollo de la cinematografía nacional, abrir nuevas oportunidades de construcción del cine cubano y estrechar la relación entre instituciones y creadores. Un importante grupo de realizadores envió sus proyectos, y muchos de ellos resultaron beneficiados durante la primera convocatoria.

Desde el lanzamiento de la primera convocatoria, se generó un significativo movimiento entre los realizadores de la Isla.
Foto: Tomada de Radio Rebelde
 

Dichos comités, integrados por cinco creadores, defendió sus propuestas desde el reconocimiento de las potencialidades y las posibilidades de realización de cada proyecto. Este es también uno de los principios de la Oficina de Creación Artística del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (Icaic), espacio desde el cual se convoca, coordina y promueve el FFCC. El evento es una iniciativa derivada del Decreto Ley 373/2019 del Creador Audiovisual y Cinematográfico Independiente, según establece el Acuerdo 8613 del Consejo de Ministros del 14 de junio del 2019 y de la política aprobada a partir del Decreto.

En cada caso se propició la cercanía al panorama de la realización cinematográfica desde las profesiones y perfiles de cada integrante de los comités de selección. Por ejemplo, en el comité de Escritura de Proyectos de Largometraje —conformado por Senel Paz, Eliseo Altunaga, Marilyn Solaya, Luciano Castillo y Víctor Fowler—, cada miembro ha desarrollado una amplia carrera que avala su capacidad para seleccionar de acuerdo a los patrones de calidad y las posibilidades narrativas del proyecto en cuestión.

Senel Paz. Foto: Tomada de la página del Festival Internacional de Cine de La Habana.
 

Senel Paz: “Yo espero muy buenas películas”

Senel Paz es autor de una sólida obra dentro del corpus de la literatura cubana. Además de sus novelas, editadas en distintos países y premiadas en varios certámenes, ha desarrollado una importante carrera como guionista de cine, donde sobresale su guion para Fresa y chocolate (Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, 1994) a partir de “El lobo, el bosque y el hombre nuevo”, un relato de su autoría.

Sobre el quehacer de este comité, Senel declaró: “El que actuó en la modalidad de Escritura fue un gran jurado: honesto y de alto nivel. Trabajamos con rigor y respeto al evaluar cada proyecto. Más de quince títulos estuvieron sobre la mesa en la discusión final. Llegamos a los resultados por consenso, sin una voz dominante entre nosotros”.

Acerca de los estilos y la diversidad de propuestas estéticas expresó el autor de En el cielo con diamantes: “Nueve proyectos están inspirados en hechos históricos, ya sea con propuestas de cine de género, narrativas alternativas o estilos tradicionales; siempre teniendo el hecho histórico como centro o inspiración”.

El reflejo de la historia nacional, los conflictos y la configuración del cubano como individuo han sido parte de la filmografía nacional. Por ello, aunque las estructuras y las maneras de realización sean modificadas, en procesos como estos siempre se manifestarán procesos de continuidad y ruptura.

“El FFCC actúa respetando la libertad del artista, sin imponer condiciones de temas o tratamiento artístico, ni interferir en la labor del jurado. Así se consigna en sus estatutos y, por tanto, el artista puede reclamar que se cumpla de ese modo ante la ley. Esto también formó parte de nuestras aspiraciones”, afirmó el escritor acerca del evento.  

El hecho de que las convocatorias no estén sujetas a estos requisitos permite que muchos realizadores se motiven a participar, pues la amplitud de temáticas, la diversidad de estéticas y las posibilidades narrativas desarrolladas por cada creador son cuestiones que favorecen la expresión de la sociedad y la cultura nacional.

El FFCC abre nuevas posibilidades a la creación cinematográfica cubana. Foto: Internet
 

El también profesor de la Cátedra de Guion de la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV) hace una valoración que resulta muy optimista, sobre todo si se piensa en el futuro cercano y la necesidad de renovar discursos, prácticas y maneras de hacer el cine: “Cualquier cinematografía debería sentirse entusiasmada ante semejante potencial que, además, es solo una muestra de lo que se mueve ahora mismo en el cine cubano a pesar de todas las dificultades. Si hay crisis, no es de ideas ni de talentos. Yo espero muy buenas películas de esta edición, tanto en ficción como en documental”.

Alejandro Gil. Foto: Internet
 

Alejandro Gil: “El cine cubano gana muchísimo”

El cineasta que logró emocionar a miles de espectadores con el filme Inocencia —obra que expone el contexto y los conflictos personales y éticos de los ocho estudiantes de Medicina—, formó parte del comité de selección en la modalidad de Desarrollo de Proyectos de Largometraje de Ficción y Documental. Alejandro Gil expresó: “Sin duda, el cine cubano gana muchísimo con el apoyo que el Gobierno le ofrece, pues el séptimo arte merece un espacio distintivo entre los medios por su manera de comunicar y llegar a las masas”. Su criterio se basa en el aspecto numérico y en la calidad de las propuestas: “Fueron 18 proyectos, entre documentales y ficciones, todos de gran calidad. Al verlos, sentías que habían apostado por ideas claras y orgánicas, y que contaban con una producción bastante avanzada”.

Según declaró, los resultados de la primera convocatoria del FFCC permiten apreciar la “reciprocidad, autenticidad y legitimidad” del cine cubano como una de las expresiones de mayor significación en el entramado cultural y espiritual de la isla. Llegar a este punto no ha sido fácil, y tampoco es un proceso espontáneo. Debieron transcurrir años de debate en torno a los nuevos retos que planteaba la realización audiovisual para lograr instaurar una política ajustada a las necesidades de producción en la actualidad: “Tras años de esfuerzo, dedicación, obstáculos e incomprensiones —y de ganar conciencia acerca de la utilidad de un Fondo de Fomento para el Cine Cubano—, llegamos felizmente a esta primera edición. De manera inclusiva, todos los creadores del audiovisual cubano pueden aplicar a un formato para obtener los importantes beneficios financieros que les permitan iniciar, desarrollar o culminar sus proyectos cinematográficos”.

A partir de una provocación personal, Alejandro Gil ofrece su criterio sobre la importancia del FFCC: “Esta significativa experiencia llegó para quedarse. Sus mecanismos pueden ser perfectibles, pero, sin lugar a dudas, ubica al país dentro de un universo de gestión practicado en todo el mundo. Sus beneficios utilitarios están en el impulso que ofrece a la producción de obras, y a aquellos que jamás imaginaron recibir contribuciones para sus realizaciones, así como el vital reconocimiento que brinda a los gestores de obras cinematográficas y audiovisuales”.

A ello agrega: “Otro de los valores añadidos al FFCC es que te empuja hacia una exigencia de presentación íntegra y responsable, a través de la cual puedes observar con claridad teórica el nivel de pensamiento que arropa la obra y el sentido de pertenencia desde la comprensión estética y dramática de la propuesta. Esta apreciación se cumple de igual manera para aquellos que buscan apoyos para la culminación de algunas de sus fases de posproducción”.

Desde su enfoque, ahora el reto consiste en contribuir a su perfeccionamiento en función de las nuevas dinámicas que se incorporen en el ámbito de la realización audiovisual: “Apoyar su existencia irreversible, atender aquello que la experiencia dicte como aspectos perfectibles y fomentar la capacidad inclusiva de sus convocatorias, harán del FFCC un ente dinámico que favorezca la expansión del cine nacional y sus potencialidades. El séptimo arte constituye una de las vías de mayor impacto social y visión renovadora de valores, gracias a esa fuerza que lo asiste desde lo artístico y lo humano”. 

Sus palabras confirman la importancia de esta iniciativa, y desde su quehacer como parte del comité expresó: “Por todo ello invito a los creadores del país a despojarse de prejuicios y participar en las próximas convocatorias del Fondo”.

Fernando Pérez. Foto: Tomada del periódico Vanguardia
 

Fernando Pérez: “El criterio fundamental y decisivo fue siempre la calidad artística”

El cineasta Fernando Pérez constituye un verdadero maestro de la cinematografía cubana, esto se debe a la consolidación de una poética que lo distingue y que logra expresar las complejidades del ser humano, al tiempo que disecciona la realidad del contexto histórico en el que se mueven sus protagonistas. Desde su visión siempre sincera y cercana al cine joven, Pérez Valdés formó parte del comité encargado de evaluar los proyectos en la modalidad de Posproducción de Proyectos de Largometrajes de Ficción y Documental.

Precisamente sobre el valor del FFCC, Fernando aseguró: “Más allá de lo artístico, el valor esencial, desde mi perspectiva, es que la mayoría [de las propuestas] pertenecen a jóvenes realizadores, productores, editores y equipo creativo en general, quienes previamente emprendieron sus proyectos de manera independiente, sin apoyos financieros institucionales y con mucha pasión. Que ahora puedan disponer de un sostén que les permita finalizar sus obras es lo que da un sentido al Fondo de Fomento”.

Ese sentido de utilidad, de acercamiento y de impulso al cine que actualmente se hace en Cuba es uno de los propósitos del Fondo. Al mismo tiempo, pretende convertirse en una plataforma de apoyo constante a los valores emergentes y a los noveles realizadores para dinamizar el movimiento del cine cubano en su diversidad de tendencias, amplitud de formatos y maneras de narrar.

Desde la visión del autor de filmes como Clandestinos (1987), La vida es silbar (1998), Suite Habana (2003) y José Martí: el ojo del canario (2010), un proyecto le resultó atractivo: “En el orden personal, me impresionó la audacia estética de Virgilio desde el gabinete azul, de Raydel Araoz, sobre la vida y obra de Virgilio Piñera, autor esencial de nuestra literatura y nuestro teatro, injustamente marginado en los años 70. De todos los presentados, es el proyecto que se encuentra en la etapa más avanzada”.

Anteriormente Araoz logró conformar un recorrido por el itinerario creativo de Samuel Feijóo en el documental La isla y los signos (2014), mientras transitaba por la trayectoria de Signos, revista representativa dentro de la historia de las publicaciones culturales cubanas. Otro de los factores que propician la modificación en las estructuras es el apoyo desde el punto de vista de la producción; aspecto complejo debido a la interrelación de aspectos legales, económicos, logísticos, etc., y que ahora consolida un panorama de mayor amplitud. En cuanto a esto expresó: “Las formas de producción del cine cubano, ante esta nueva posibilidad, entran en una dinámica en la que sus estructuras se descentralizan y los procesos de realización prometen ser más ágiles. Esta libertad de movimiento enriquecerá la diversidad del cine cubano”.

Coda

La necesidad de actualizar mecanismos legales contribuirá definitivamente a la consolidación de una industria audiovisual donde las diferentes voces aporten a una historia construida desde la creación personal y colectiva; y que constituye un testimonio artístico-estético de una de las manifestaciones de mayor cercanía con el público nacional y extranjero. El cine cubano, rico en su amplia tradición como un arte que logró atrapar las esencias de la nación y el carácter del cubano como individuo, sostiene la mirada en el futuro. La diversidad temática y estilística de las propuestas presentadas y las maneras de concebir el discurso audiovisual permiten vislumbrar un panorama renovado en la concepción estética de los proyectos, así como cierto grado de experimentación en las maneras de narrar y la certeza de que estas obras representarán un verdadero aporte al cine cubano como testimonio de la memoria colectiva y el imaginario nacional.