El 14 de marzo de 1892 ve la luz el primer número del periódico Patria. Si el Partido Revolucionario Cubano es la gran obra política de José Martí, Patria es la culminación de su trayectoria en los medios de comunicación impresos de su tiempo. Hombre de la imprenta, tanto por su condición de periodista como por la de editor, traductor y escritor, a ella se deberá ahora con más empeño que nunca. Patria surge “de la voluntad y con los recursos de todos los revolucionarios cubanos y puertorriqueños conocidos en Nueva York”. [1]
A la cabeza de una plana de a cuatro columnas, todas henchidas de una literatura bizarra, destaca el título del periódico en altas, en una tipografía de palo seco, sin base (sans serif). Diseñada a inicios de siglo por el inglés Robert Thorne, esta tipografía recibe el influjo de la práctica publicitaria relacionada con la pintura de rótulos, la cual terminó por estandarizar los rasgos de las letras, dándole a los palos finos el mismo calibre que a los gruesos, con el consiguiente ahorro de tiempo y trabajo.
Su concepción fue tan novedosa como inesperada y revolucionaria, lo que desconcertó al sector tipográfico de la época, que la subestimó. De ahí que, por la cronología, se la relacionara con el no menos controversial movimiento romántico, de donde deriva el carácter peyorativo y hasta arbitrario de los nombres con que se la identificó: Antigua y Grotesca. Estas particularidades de la tipografía de palo seco, y su consiguiente ruptura con las familias clásicas, no las pasó por alto el espíritu racionalista y tecnológico del siguiente siglo, siendo reivindicada por el movimiento que en diseño se conoce como Nueva Tipografía.

No sabemos hasta qué punto los diseñadores-impresores llamados a crear la imagen de identidad de Patria tuvieron en cuenta este aspecto propiamente ideoestético de la tipografía seleccionada. Tampoco Martí, ni colaborador alguno ha dado testimonio al respecto. No obstante, sea cual fuere la causa de su elección, fue la mejor… Salvo el punto, de evidente sesgo antañón, y que también aparece en los títulos de los dos primeros periódicos hechos en su juventud por Martí: El Diablo Cojuelo y La Patria Libre, ambos publicados en La Habana, en 1869. En cuanto a su uso en el titular, todo parece apuntar a la ortodoxia ortográfica de una rutina de trabajo que venía desde la imprenta colonial, cuando los títulos de los libros y folletos eran demasiado descriptivos, por lo que llevaban en cubierta una puntuación similar a la del texto.
Este criterio de diseño fue cayendo en desuso ante la dinámica que a los impresos le impuso el desarrollo de los medios de comunicación. Aunque, como todo proceso evolutivo, los cambios fueron imponiéndose gradualmente. A fines de la primera mitad del siglo XIX, todavía un número importante de periódicos estadounidenses hacían uso del punto al final del título, como el tabloide sensacionalista The Herald, de Nueva York.

Asimismo, importantes periódicos de este país usaron en sus titulares tipografías clásicas, amén de aquellas otras que dieron en imitar la escritura gótica, cual garante de una tradición y prestigio que los involucraba conceptualmente con el revival dominante en el diseño gráfico inglés, del que fuera entonces su máximo exponente William Morris, fundador del Arts and Crafts. Ejemplo de ello sería el titular en tipografía gótica del periódico The New York Times, a imitación, por supuesto, del referente más ilustre, The Times de Londres. De ahí, pues, la novedad y significación ideológica y estética de la tipografía de palo seco empleada en el título del periódico martiano, por la cual se desmarcó de la tradición de diseño anglosajona dominante entonces en el periodismo estadounidense.
Es de destacar, por último, que a la muerte de Martí, y asumir Enrique José Varona la dirección de Patria, el ya anacrónico punto final se sustituyó por dos estrellas de cinco puntas a ambos lados del título, lo que ocurrió a partir del número 279, del 2 de septiembre de 1896. Mientras que en las postrimerías, Patria concluye sin las citadas estrellas, y aunque mantuvo la tipografía de palo seco, esta aparece en una nueva versión con base, tal y como se observa en el número 522 y último de la emblemática publicación, correspondiente al 31 de diciembre de 1898. “Patria es humanidad”.
¡Hasta la gráfica siempre!
Notas:
[1] José Martí. “Patria: no órgano”, en Patria, 19 de marzo de 1892. O. C., t. 1, p. 337.

