Cuba celebra en Cubadisco 2026 la memoria sonora de Jorge Gómez
En el corazón del Vedado habanero, el Pabellón Cuba se vistió de gala para acoger la edición 29 de la Feria Internacional Cubadisco, la más importante cita de la industria fonográfica en la Isla. Si bien el evento tuvo al son cubano como brújula y protagonista temático, la nota emocional predominante fue el cálido y merecido homenaje póstumo a Jorge Gómez Barranco (La Habana, 8 de enero de 1943-23 de marzo de 2026), quien fuera presidente del certamen por más de dos décadas y falleció solo dos meses antes del inicio de la fiesta.
La gala de premiación tuvo lugar el 16 de mayo en la Sala Covarrubias del Teatro Nacional de Cuba, en una jornada que ratificó a la música cubana como una potencia sonora global. El Gran Premio Cubadisco, máxima distinción del certamen, recayó en el maestro Issac Delgado por su impecable álbum Mira como vengo, producido por Alain Pérez. Los Premios de Honor brillaron con luz propia al reconocer a leyendas vivas como Gilberto Santa Rosa, José Alberto “El Canario”, Mayito Rivera, Pedrito Calvo, y agrupaciones emblemáticas como la Orquesta Elito Revé y su Charangón y el Septeto Santiaguero.

De un universo de 220 obras presentadas a concurso, un total de 124 resultaron nominadas en las categorías generales y 35 en las específicas, una selección que actuó como radiografía del momento que atraviesa la creación discográfica en la Mayor de las Antillas. Como novedad estructural, el certamen estrenó la categoría “En Redes”, diseñada para producciones concebidas originalmente en el ecosistema digital.
El homenaje central a Jorge Gómez se realizó el 22 de mayo en la Sala de Cine del Pabellón Cuba, un espacio que se transformó en altar de la memoria para recordar al pianista, compositor y director fundador del emblemático Grupo Moncada. La decisión curatorial de dedicarle un espacio en la programación —y no solo una mención protocolar— habla del respeto que la industria le profesa a quien dedicó su vida a ensanchar esta fiesta. Como expresó Cary Diez, presidenta del Premio Cubadisco 2026: “Es un honor dedicarle esta edición a quien dedicó su vida a ensanchar esta fiesta”.

Más allá del acto central, la presencia de Gómez se sintió en cada rincón de la feria. La programación del Pabellón Cuba, corazón del festival, confirmó que la vigésimo novena edición no renunció a sus raíces, con actuaciones de la Orquesta Aragón, Maykel Blanco y su Salsa Mayor, y el cierre a cargo de Isaac Delgado. El Simposio Internacional, desarrollado del 19 al 21 de mayo, también dedicó espacios de reflexión académica a su figura, abordando el son como expresión identitaria y la necesidad de mantener vivas las tradiciones que él defendió.
Jorge Gómez no fue un presidente honorífico, sino la columna vertebral del certamen durante más de una década. Su trayectoria, sin embargo, trasciende con creces su gestión al frente de Cubadisco. Fue una figura indispensable en la historia de la Nueva Trova, movimiento del cual fue protagonista activo desde una perspectiva reflexiva y musicalmente elaborada. El Grupo Moncada, creado en 1972, se consolidó bajo su liderazgo como un espacio de experimentación sonora y lírica, donde confluyeron la canción, el jazz, la música coral y elementos de la tradición popular.

La agrupación conquistó importantes escenarios en el mundo, realizando giras por Francia, Brasil y Etiopía, y participó en varias ediciones del Festival de la Canción San Remo (Italia) junto a figuras como el español Joan Manuel Serrat, la italiana Ana Oxa, y los británicos Carl Palmer y Phil Manzanera. Gómez, además, desarrolló una relevante labor pedagógica y de pensamiento musical, fue miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) y ejerció como Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular durante cuatro Legislaturas (2003-2023). Entre numerosos reconocimientos, ostentó la Orden Félix Varela de Primer Grado y la Distinción por la Cultura Nacional.
Indira Fajardo, presidenta del Instituto Cubano de la Música, calificó al Cubadisco como la principal vitrina de la industria fonográfica nacional, un esfuerzo colectivo por visibilizar la creación artística a pesar del complejo contexto económico actual. Y en esa vitrina, el rostro de Jorge Gómez presidió cada acto, cada concierto, cada debate.
Al caer el telón sobre la fiesta del disco cubano, quedó la certeza de que la música en Cuba, la que se hace en estudio y la que se baila en la calle, sigue teniendo en Jorge Gómez a uno de sus más sólidos pilares. Que su obra permanezca como parte viva del patrimonio sonoro cubano, donde la canción se entiende no solo como expresión estética, sino como acto de conciencia y memoria cultural.

