Es necesario que las nuevas generaciones de cubanos den los primeros pasos en el conocimiento del Héroe Nacional de Cuba de la mano de Jorge Mañach, uno de los intelectuales del siglo xx que dedicó su quehacer investigativo a mostrar la figura del cubano más universal.
Más allá del misterio de los retratos y el lenguaje novelado de la época, en Martí, el Apóstol, Mañach se adentra en el pensamiento que esconde la mirada seria, madura y triste del muchacho que trabajó en las dolorosas Canteras de San Lázaro. Responde preguntas acerca del destierro de Martí, la experiencia del presidio, el susto por los estudiantes de Medicina y el peligro que corría la vida de su amigo Fermín Valdés Domínguez, su estancia en España y el inicio de sus estudios universitarios. También, profundiza en el inicio de su radicalidad, en la comprensión de que la necesidad mayor de la patria era la independencia y no la anexión o la espera por el veredicto del destino de la metrópoli.

Hoy, cuando las condiciones éticas del país requieren ser fortalecidas, es indispensable la lectura de este volumen. El ejemplo de Martí en la sociedad cubana del año 2026 debe ser enseñado como ley máxima. Son tiempos en que urge comprender la personalidad de Martí como ejemplo viviente de moralidad y ética, forjada a partir de sus propias lecturas y en las clases de Rafael María de Mendive, en el análisis de la forma de vida de la colonia.
Son tan peculiares las descripciones, la manera en la que aparecen las personas y las particularidades de cada suceso, que se siente como si Mañach hubiera sido testigo de lo que cuenta. Un ejemplo, la conocida “niña de Guatemala”, quien sentía mucha admiración y sentimientos románticos por el Maestro desde que escuchó por primera vez su oratoria:“[…] dicen que murió de frío, yo sé que murió de amor […]”, o Manuel Mercado, Juan Gualberto Gómez, el fin de la Guerra de los Diez Años y las polémicas políticas, literarias en las que Martí se vio involucrado dentro y fuera de Cuba.
“Martí, el Apóstol es un ejercicio de aprendizaje y comprensión de la formación del líder principal de la Guerra Necesaria”.
Mañach no deja de mostrar en esta biografía los sentimientos y los valores del pensamiento del Héroe Nacional acerca de la independencia, razón que justifica los destierros, la persecución, la clandestinidad y el abandono que sufrió el héroe. Revela su personalidad pasional y racional, al mismo tiempo; sacrificada y en constante reflexión y puesta en práctica de aquellas enseñanzas que el filósofo griego Aristóteles pretendía ofrecer a su hijo Nicómaco acerca del comportamiento en sociedad.
Es un autor consciente de que la unión entre las culturas y tradiciones de los pueblos originarios de América y de los conquistadores europeos, supone un tema de reflexión que estimula la faceta americana en el pensamiento de Martí, la manera en la que se van creando, formando y desarrollando las diferentes aristas de su ideario, en coincidencia en espacio y tiempo con hechos y personajes que van apareciendo en su vida y durante la estancia del desterrado cubano en aquellas lejanas y cercanas tierras del suelo amado.

En la lectura del libro se percibe un parteaguas, posiblemente intencional en Jorge Mañach. Ocurre durante el relato del segundo destierro, su corta estadía en España, sus problemas matrimoniales, la llegada a Nueva York y con ella su entrada al comité revolucionario; así como la detección de los principales problemas entre la emigración y los veteranos de la Guerra del 68. La madurez de su vida se une al convencimiento profundo de que su misión es la lucha por la independencia de Cuba, su contribución a la construcción de una sociedad separada de la Península Ibérica y la negación de toda idea anexionista y de asimilación hacia otro territorio de carácter más fuerte e ideas más avanzadas en cuanto a dominación.
Martí, el Apóstol es un ejercicio de aprendizaje y comprensión de la formación del líder principal de la Guerra Necesaria. Por eso la recomiendo para iniciar el acercamiento a la vida y a la obra de José Martí y hallar lúcidas respuestas acerca de esta personalidad de la historia de Cuba. Aunque pudiese carecer del lenguaje científico o técnico propio del historiador, Mañach hace justicia con su oficio de escritor a los altos valores literarios de la obra que nos legara quien vivió dentro del sacrificio, la poesía, la prosa, la oratoria y la ética.

