Erzulie: Dos orillas, un mismo latido
Vincular la música cubana con la haitiana no es un gesto forzado ni una rareza erudita. Es, ante todo, un acto de reconocimiento. Ambas islas comparten un tronco africano que se manifestó en ritos, cantos y bailes con asombrosas similitudes. Yilian Cañizares lo sintió en carne propia tras varios conciertos en Haití: la forma de vibrar, de rezar con el cuerpo, de entender la melodía como un puente espiritual. Esa revelación la llevó a concebir Erzulie, un disco donde lo afrocubano y lo haitiano dialogan sin jerarquías, acompañados por músicos de Nueva Orleans y África. El resultado más que suma de influencias, es un territorio nuevo.
El título rinde homenaje a Erzulie, la divinidad haitiana del amor, la abundancia y la sensualidad. Para quienes conocen la santería cubana, ella es Ochún. Y Cañizares confiesa ser hija de esta última. Desde su primera visita a Haití no dejó de escuchar aquel nombre por todas partes, así que dedicarle el álbum fue casi una obligación del destino. La portada y el concepto giran en torno a esa energía femenina, dulce pero feroz, que también habita en cada surco del proyecto.
En Erzulie lo afrocubano y lo haitiano dialogan sin jerarquías, acompañados por músicos de Nueva Orleans y África.
A diferencia de otros trabajos donde se busca un equilibrio milimétrico entre lo tradicional y lo contemporáneo, aquí la artista decidió soltar el timón. No quiso imponer filtros. Dejó que la música respirara sola hasta que el sonido coincidiera con la imagen que habitaba en su mente. El resultado es una fusión valiente donde entran el jazz, el rock, la música clásica y, por supuesto, los cantos rituales de ambas islas. Su violín y su voz —sellos inconfundibles de su carrera— actúan como hilos conductores, pero sin temor a explorar terrenos inéditos.
Aunque el disco completo funciona como una pieza orgánica, hay temas que el público ha adoptado con especial cariño. “Contradicciones” es una pista mayormente instrumental, extremadamente potente, que sigue sonando en sus conciertos por petición popular. “Habanera” seduce por su sensualidad y esa magia difícil de explicar con palabras. Y “Noyé”, inspirada en una canción tradicional haitiana, se ha convertido en la más escuchada en plataformas digitales. Las tres composiciones son originales de Cañizares, aunque algunas beben directamente de fuentes afrocubanas o haitianas.

¿Cuándo conviene escuchar Erzulie? Según su creadora, a cualquier hora. Hay pasajes intensos y otros más suaves y sensuales. Pero todos comparten una energía sanadora, capaz de infundir fuerza y resiliencia. La artista advierte, eso sí, que la experiencia en vivo es otra dimensión. Por ahora, el registro de estudio ya cumple su misión: hacer que dos hermanas caribeñas —Cuba y Haití, separadas al nacer— vuelvan a abrazarse.
La Academia no ha sido indiferente a esta propuesta. Erzulie acaba de alzarse con el premio Cubadisco 2026 en la categoría de Fusión alternativa. Un galardón que confirma lo que muchos sospechaban: cuando Yilian Cañizares habla de libertad creativa, no está improvisando. Está construyendo puentes.
El público, por su parte, ya recibió el álbum con amor. Y ella lo sabe. Porque una vez que la música sale al mundo, deja de pertenecer a su autora. Y este trabajo, cargado de alma, honestidad y corazón, ya encontró su hogar en quienes lo escuchan.

