Jazz Vilá es un hombre feliz porque ha sido consecuente con su decisión de hacer arte y de vivir de él. Que se sienta realizado por ello es, quizá, la razón principal por la que vive y trabaja en Cuba.

“Me siento afortunado porque puedo dedicarme de manera constante a hacer lo que amo, pues conozco a muchos artistas que no pueden o decidieron no hacerlo. Solo tengo una vida y no quiero hacer otra cosa.

“Haré teatro hasta que muera. No me considero dramaturgo porque escribir es, más bien, una manera de canalizar mis ideas. Actúo y es un regalo para mí en primer lugar, pero dirijo para los demás, a partir del compromiso que he adquirido con esa responsabilidad”.

La compañía en pleno ensayo de la obra Rascacielos para la venidera temporada. Imagen: Tomada del perfil de Facebook de Jazz Vilá Projects

Es la compañía Jazz Vilá Projects el gran barco que timonea, contra vientos y mareas. Cumple una década de trabajo este 8 de abril, y aunque su trayectoria está marcada por el éxito rotundo, este creador no se sentará a disfrutar de lo ya vivido sino que seguirá trabajando, más renovado, más osado, más intenso.

“Cuando la gente me pregunta en la calle sobre una próxima obra, pienso entonces que no puedo defraudarlos, que no puedo decepcionarlos. Si la vida me dio el don de dirigir algo, de ofrecer algo desde mi compañía, lo haré. Es una responsabilidad adquirida para con el público y si no lo hago más, siento que le dejaría un vacío imperdonable. Además, necesito los retos”.

Rascacielos es la obra debut de Jazz Vilá Projects y retomar esa semilla es su motivación para traerla de vuelta a la escena cubana, pero con otros aires y un nuevo elenco, que ofrecerá la puesta desde el 5 de abril y hasta el 28 de ese mes, con doble función cada viernes, sábado y domingo en la sala El Sótano.

“La obra nueva se titula Los puentes y se presentará en el verano. (…) Con ella volveré al teatro en Cuba como actor”.

“Al estrenar Rascacielos, cuando no había ninguna construcción de este tipo en La Habana, jamás pensé que tendría la magnitud que tuvo. De 12 funciones pensadas, tuvimos finalmente 84 a petición del público.

“Importante es revisitarla hoy, en sentido homenaje a la obra y a la propia compañía. Sigue teniendo vigencia su tema principal, la incomunicación, y los demás tópicos que se proponen en la puesta. Se la dedico a la inmensa Broselianda Hernández (1964-2020), quien la estrenó. Fue el mejor regalo que me hizo porque ella confió en mí cuando yo empezaba. Confió en un joven y eso tiene un alto valor, y fue la última obra que hizo en vida en Cuba. Celebro además la vida y se la dedico también a la actriz cubana Dania Splinter, que la hizo muchas veces, en Cuba y en otros escenarios”.

Celebrar diez años de la compañía supuso que el público esperase un estreno también…

“La obra nueva se titula Los puentes y se presentará en el verano. Es aquella obra que, en algún momento, anuncié bajo otro nombre, Amor, y que tiene una versión cinematográfica que se hace en paralelo bajo la dirección del argentino Martín Deus. Con ella volveré al teatro en Cuba como actor.

Farándula tuvo más de 200 funciones y luego se rodó como película. Imagen: Tomada de Internet

“Es una obra bonita que habla de la intimidad. Aunque no nació de esa manera, está encomendada a Nicolás Dorr, quien antes de morir me dejó un texto titulado Diez canciones de amor y un poema esperanzado, para que lo dirigiera. Murió y no la hice, y al cabo del tiempo la he releído y realmente ya no es la obra que tiene interés para mí. Entonces hice Los puentes y mantuve el nombre de los personajes para rendirle homenaje a Dorr.

“Será una gran sorpresa, una experiencia particular para el teatro. Siempre traigo novedades para el teatro en Cuba y es también un punto importante en la compañía, porque marcará la manera de hacer en los próximos diez años”.

¿Mantiene Jazz Vilá Projects sus líneas creativas?

“Tres siempre: el teatro popular, donde se enmarcan Rascacielos, Eclipse, Farándula y Candela; el teatro mínimo, donde encontramos Barataria, por ejemplo, con funciones puntuales, y el teatro infantil, que es lo que menos hacemos pero que también tiene proyectos.

“Tenemos otro canal, más cercano al mundo audiovisual, en el que la obra VOM (Vestuario o Maquillaje) fue el primer producto de la compañía que abrió esa posibilidad de una puesta concebida para internet. Jazz Vilá El Show, nuestro canal de Youtube, evolucionará de nuevo. Contaremos historias de vida como parte de nuestra modalidad audiovisual.

“En ese ámbito creativo podemos situar a Farándula, que además de convertirse en una película luego de más de 200 funciones, sigue creciendo con su adaptación a una serie de televisión con Magda González Grau, Amílkar Salatti, Alexis Álvarez en la dirección de arte y el mismo editor de la película”.

Como parte de su renovación, la compañía contará historias de vida a través de su canal de Youtube. Imagen: Captura de pantalla

¿Te sientes dichoso?

“Y mucho. Tengo la gran alegría de que el público me responde cada vez más. Con Rascacielos fueron 84 funciones, con Farándula llegamos a 230 funciones y Candela, en menos de un año, se convirtió en la primera obra cubana que tiene una temporada en Broadway, en Nueva York.

“Esto no es un premio a mí, es un premio al trabajo, a los actores, a los técnicos, a todos los que la hicimos posible. Que resultara exitosa en República Dominicana, México y Estados Unidos es comprensible porque, en gran medida, lo fue en Cuba antes, y no solo en La Habana.

“Es el premio y el ejemplo para que los jóvenes sigan creyendo en el teatro. Es importante que se asuma el teatro como forma de vida. El amor al arte es vital pero no podemos morirnos de hambre por el arte. Entonces, ese esfuerzo debe recompensarse de manera sostenible, replantearse nuevas metas como compañía”.

Por ello siempre has mantenido, y sorprendido, con novedosas maneras de unir arte y mercado…

“El hecho de crear colaboración entre empresas y la compañía es para que la gestión del teatro llegue al público con calidad, para que los actores también disfruten su trabajo, para que la promoción y la distribución fluya, que es vital en todo arte.

“Tengo la gran alegría de que el público me responde cada vez más. Con Rascacielos fueron 84 funciones, con Farándula llegamos a 230 funciones y Candela, en menos de un año, se convirtió en la primera obra cubana que tiene una temporada en Broadway, en Nueva York”.

“Hace años tenemos un sistema de reciclaje con todo lo que utilizamos en la compañía y eso le genera ingresos. La compañía tiene que funcionar en todos los sentidos. Una compañía de teatro no son cuatro personas disfrazadas y subidas en un escenario. Es como un centro de trabajo, donde se crea con el alma y los sentimientos de las personas: los del escenario, los de detrás de las cortinas, los del público.

“Me ha interesado siempre la promoción creativa y por eso rescaté espacios públicos que, en definitiva, supusieron abrir la puerta para que otros vieran que pueden ser utilizados. Tal fue el caso de mis actores pedaleando por la ciudad con los carteles y los flyers de la obra, y ello le resulta atractivo a los jóvenes.

“Se puede hacer teatro en Cuba, no solo para los espectadores sino también para los actores. Todos no tienen por qué tener una empresa, pueden querer ser artistas y vivir de ello.

“Mi misión siempre será crear para que la gente se entretenga y encuentre en el teatro esa fuente de alegría. Y llevar el teatro cubano a otros puntos porque nuestra tradición es fuerte. No tenemos a Shakesperare en nuestro teatro sino el teatro bufo, el vernáculo, Héctor Quintero, y eso nos lleva por la línea del costumbrismo y el divertimento. No vivimos en Rusia bajo la nieve y los clásicos nos llegan de otros lares, por eso tenemos que mostrar un teatro diverso para todo tipo de público.

“Cada vez llegan menos actores, no es un secreto. A veces se avisan los unos a los otros, algunos llegan por casting, a muchos los veo y les hago propuesta. A veces veo lo que ellos no ven en sí mismos, y es lo que más me cuesta: hacer que se percaten de su valor histriónico, pasando antes por su valor humano y demostrando que se puede vivir del teatro.

“Mi misión siempre será crear para que la gente se entretenga y encuentre en el teatro esa fuente de alegría. Y llevar el teatro cubano a otros puntos porque nuestra tradición es fuerte”.

“A veces imparto talleres y se acercan, y es una vía de acceso. De muchas maneras llegan. Las redes sociales también son una fuente fundamental.

“La fragmentación que hay en nuestro teatro atenta contra nosotros mismos. Yo puedo promocionar lo que otras compañías hacen, lo que realmente es importante es que la gente vaya al teatro”.

¿Cuáles han sido los referentes que te han guiado siempre?

“Mi referente principal para Cuba fue Héctor Quintero. Lo vi, creo, una vez en mi vida, no coincidí más con él pero admiré siempre cómo iba la gente masivamente a sus puestas. Contigo pan y cebolla es inolvidable y la telenovela derivada, El año que viene, también.

“He estado en aeropuertos de otros países, por ejemplo, y viajeros me han identificado por Fárandula. Me agrada que una obra de teatro haya logrado eso. Me imagino que a Héctor Quintero le pasó algo similar, y eso gratifica. Es mi referente para el teatro en Cuba”.

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