De nuevo las paredes del Centro Provincial de Artes Plásticas y Diseño de Luz y Oficios, volvieron a cubrirse con obras alusivas a nuestro Hombre Mayor, en homenaje al aniversario 173 de su natalicio, justo en esta barriada de La Habana Vieja, un 28 de enero de 1853. De ahí, quizás, el titulo de la presente muestra expositiva: Donde palpitó un Héroe.

La misma, inaugurada a las 5:30 pm de este 28 de enero —uno de los más fríos de nuestra noble temporada invernal—, no le faltó el calor que siempre une a los cubanos y cubanas cuando de honrar a José Martí se trata. La curaduría a cargo de Evelio Pérez Morejón, ha hecho de esta fecha una cita obligada para el arte cubano contemporáneo, así como el marco propicio para el necesario reencuentro y abrazo de aquellos que han hecho de Martí…, y Martí con ellos —quién sino— la semilla óptima para el permanente florecimiento de su arte.

Más de setenta expositores, así como la participación del Taller de Cerámica de la Academia de Bellas Artes, en esta ocasión, le rindieron tributo en los más variados formatos, técnicas y tendencias artísticas y gráficas, al hombre que ha devenido un género del arte cubano de todos los tiempos, nuestro José Martí.

Más de setenta expositores le rindieron tributo en los más variados formatos, técnicas y tendencias artísticas y gráficas a nuestro José Martí.

Si bien en esta exposición tal diversidad de asuntos en correspondencia con el alto número de expositores, es prueba palmaria de que el “género Martí”, lejos de estar agotado, se renueva en cada nueva generación de artistas que lo abordan desde sus respectivos estilos personales, también puso de manifiesto cierta tendencia reiterativa en cuanto al tratamiento del asunto desde su más que reconocida identidad fisonómica, llegándose en ocasiones —por suerte, las menos— a propuestas que poco o nada le aportan de nuevo a la evolución de su copiosa iconografía. En este punto, se hace oportuno recordar, que una de las variables de codificación visual que ha hecho un real aporte a la evolución del género martiano en el arte cubano de estas dos primeras décadas de siglo, paradójicamente, ha sido aquella que lo ha interpretado a partir de la conceptualización visual de su pensamiento en prosa y verso.

En un momento harto complejo para el país, a no dudar, Martí crece de la mano de nuestros creadores, haciéndose más evidente su legado literario y patriótico desde los sentimientos que el buen arte sabe enraizar en el espíritu creador de nuestro pueblo. “Si escribir es clavar águilas”, como bien expresó en una de sus numerosas Notas, no menos lo es, hacerlo con un pincel, una gubia o un cincel.Martí crece desde lo más hondo de nuestros pueblos, de nuestra América. Al igual que los artistas que lo recrearon desde inicios del pasado siglo, el mejor arte cubano del presente también crece con Él.