La práctica del Son cubano, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, homenaje a una construcción y sentir colectivos
Las manifestaciones de la cultura popular tradicional constituyen, sin lugar a dudas, elementos definitorios para la conformación de la identidad nacional. Las prácticas tradicionales que forman parte de la vida cotidiana, y han estado presentes de generación en generación a través de la transmisión oral, forjan una suerte de imaginario colectivo que aglutina, unifica y fortalece a cada comunidad. Es por ello que preservar dichas expresiones, reconocerlas y atenderlas, resulta de gran importancia para la construcción y fortalecimiento de la memoria histórica de un país, región o continente.
En Cuba, gracias al interés de las disímiles comunidades de portadores de tradición —genuinos hacedores del patrimonio—, al apoyo y guía que reciben de instituciones como el Ministerio de Cultura, el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, el Consejo Nacional de Casas de Cultura y el Instituto Cubano de la Música, son varias las expresiones de nuestra cultura musical que han sido declaradas e incluidas en la Lista Representativa de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (PCI).
“La presencia del son en nuestra nación desde hace más de dos siglos ha sido determinante para la creación y concreción de otras tantas manifestaciones musicales en Cuba y el continente americano”.
Desde hace más de diez años, el Centro de Investigación y Desarrollo de la música cubana (Cidmuc) ha asumido la importante tarea de supervisar con criterio musicológico la confección de los expedientes de candidatura, rumbo a la Unesco, de aquellas manifestaciones musicales que aspiran a tan importante reconocimiento. Los procesos de declaratoria de la Tumba Francesa (2003), la rumba cubana (2016), el punto cubano (2017), las parrandas de la región central de Cuba (2018) y la práctica del bolero (2023) han contado con el trabajo, la asesoría, la visión y el conocimiento de profesionales de la musicología que de una forma u otra han estado vinculados al Cidmuc, avalando con ello el rigor investigativo de nuestra institución y gremio.
El 10 de diciembre del 2025 la Unesco reconoció la práctica del son cubano como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Esta declaratoria alcanza especial relevancia en tanto reconoce a una de las expresiones musicales de mayor masividad e influencia en la música popular tradicional cubana. La presencia del son en nuestra nación desde hace más de dos siglos ha sido determinante para la creación y concreción de otras tantas manifestaciones musicales en Cuba y el continente americano.

El sabor de nuestro son, la clave cubana, el repiqueteo del bongó, el tumbao del tres, la cadencia del bajo, el brillo de la trompeta o el decir picaresco, dicharachero y potente de los cantantes soneros resuenan hoy en géneros como la salsa, la timba y el chachachá.
Debido a la importancia que tiene este tipo de acontecimiento (las declaratorias del PCI) para la cultura y la identidad nacional, y a lo desconocido que para algunos puede resultar todo el proceso de gestión de los expedientes de candidatura, desde el Cidmuc nos dimos a la tarea de elaborar el dossier titulado “La práctica del Son cubano, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, homenaje a una construcción y sentir colectivos”.
Con un total de cuatro trabajos, esta compilación presenta con diversidad de enfoques y aproximaciones la significación de la práctica del son cubano. Aspectos como las pautas metodológicas para la confección de los expedientes, los elementos a evaluar por la Unesco, el alcance e influencia del son cubano en otros géneros musicales, así como algunas de sus particularidades estilísticas y regionales, serán abordados en los textos propuestos.
“El sabor de nuestro son, la clave cubana, el repiqueteo del bongó, el tumbao del tres, la cadencia del bajo, el brillo de la trompeta o el decir picaresco, dicharachero y potente de los cantantes soneros resuenan hoy en géneros como la salsa, la timba y el chachachá”.
En primer lugar, en el trabajo titulado “Dimensiones auténticas y comunitarias de la práctica del son cubano”, de Rafael Lara González, investigador, metodólogo nacional de Casas de Cultura y experto Unesco, el autor propone con rigor un recorrido por las variantes soneras, su presencia en el territorio nacional y valor en la construcción de la identidad cubana.
Por su parte, la propuesta “De las comunidades soneras a la Unesco: la práctica del son cubano”, de la autoría de la musicóloga MSc. Yurien Heredia, cobra especial importancia porque la autora, en primera persona y gracias a su experiencia como miembro indispensable del equipo de expertos que llevó a cabo esta tarea, detalla el proceso de confección del expediente de candidatura.

De gran interés resulta el texto de la filóloga y editora Ivón Peñalver, quien propone el trabajo “El son es lo más sublime también en el decir”, en el cual aborda algunas particularidades de los textos y líricas soneras. Como cierre de esta compilación de artículos y con enfoque musicológico llega “Influencias del son en la timba cubana contemporánea” de la MSc. musicóloga y percusionista Janet Rodríguez Pino, quien analiza la influencia del son en la timba a través de la creación musical de diversas agrupaciones.
La candidatura de la práctica del son cubano como PCI ante la Unesco fue impulsada desde sus inicios por uno de los exponentes del son cubano más destacado de los últimos cincuenta años, Adalberto Álvarez. De esta idea fue gran aliada y defensora Laura Vilar, musicóloga y directora del Cidmuc hasta 2024.
A ambas figuras, que trabajaron incansablemente por este empeño que lamentablemente no pudieron ver, dedicamos esta meta cumplida, que hoy se explica a través de las consideraciones de este dossier representativo de muchos otros criterios analíticos que también apuntan, afirman y aplauden este género musical que desde diferentes formas y estilos muestra cómo somos y sentimos los hijos de esta Isla.
Leannelis Cárdenas Díaz
Directora del Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana (Cidmuc)

