Largometrajes cubanos presentes en el Festival de Cine Pobre de Gibara
Los largometrajes Cinco historias de amor y un bolerón desesperado y Neurótica anónima son parte de la competencia en el Festival Internacional de Cine Pobre de Gibara y la ópera prima Baracoa fue presentada de manera especial
La vigésima edición del Festival Internacional de Cine Pobre de Gibara resultó un momento relevante en la historia del evento, fundado en 2003 por el cineasta cubano Humberto Solás, el festival se ha consolidado a escala internacional y ha logrado mostrar lo más renovado de las cinematografías participantes.
En esta edición, el concurso en la categoría de largometrajes de ficción incluyó un total de diez filmes, de los cuales dos eran de producción cubana. Los largometrajes Cinco historias de amor y un bolerón desesperado y Neurótica anónima integran la nómina de filmes seleccionados en esta categoría, que mostró diversidad en cuanto a los países de los cuales provenían las obras y su variedad en los discursos estéticos de las piezas.

Cinco historias…, es la tercera obra del realizador Arturo Santana, creador que ha mostrado su quehacer en la realización de video clip y en la ficción cuenta con Bailando con Margot (2015) y Habana selfies (2019). Entre Cinco historias… y Habana selfies se pueden trazar varias similitudes, en el orden de las historias, los personajes, las locaciones, incluso el mismo enfoque fotográfico para atrapar la noche, la ciudad, los sueños.
El filme fue mostrado en Cuba durante la pasada edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y ha contado con un amplio recorrido internacional, en festivales y muestras. En algunos de estos encuentros el largometraje ha obtenido premios en las categorías en las que concursó.
Cinco historias es una película que sondea en personas que buscan la felicidad a toda costa. Cada uno de ellos, intenta superar sus dramas para lograr entonces cumplir sus propósitos. Ellos manifiestan que la soledad, el amor y la tristeza son algunas de las marcas que los lastran, al tiempo que intentan conquistar otros espacios de felicidad.
Con su experiencia en la realización audiovisual, Santana le confiere a la música un verdadero protagonismo y en este caso, se convierte en un personaje más, en un dispositivo que atraviesa todo el metraje y se consolida como el espacio de identificación de las historias, el punto en común de esta ciudad que sueña y ama en la eterna noche habanera.

Por su parte, Neurótica anónima es un filme dirigido por el actor y realizador Jorge Perugorría, el cual compitió en el Festival de Cine de La Habana y que cuenta con las actuaciones de Mirtha Ibarra, Roberto Perdomo, Joel Angelino, Osvaldo Doimeadios y otros actores.
Escogido como filme exhibido en la inauguración del festival, permitió que su guionista y actriz protagónica Mirtha Ibarra contara algunas de las motivaciones con esta obra. Los asistentes a la proyección al aire libre pudieron apreciar un filme que alcanza mediante la historia, puesta en escena y actuaciones, una consolidada estética dentro de la filmografía de Perugorría.
En el filme se revela la historia de Iluminada, una mujer de la tercera edad que tiene un esposo alcohólico y su única esperanza es su trabajo como acomodadora en un viejo cine, el cual tienen el propósito de derrumbar. La historia pone de relieve el amor por el cine, el cine como espacio geográfico, lugar donde se proyectan los filmes, pero también amor como espacio simbólico, muy similar a lo que plantea Cinema Paradiso (Giuseppe Tornatore, 1988).

La ópera prima del realizador Luis Ernesto Doñas Baracoa (2025), también vista antes en el certamen habanero, es un filme que apuesta en el riesgo todas sus cartas. Una obra que alcanza su reconocimiento a partir de la historia, del cambio que opera en los protagonistas, los que deben asumir sus propios miedos y superar sus límites.
En el filme, el viaje se convierte en una búsqueda de la identidad, Baracoa se convierte en una villa que plantea la reconciliación con el pasado y la plenitud con el presente y el futuro. El lugar donde canalizar los sueños y los deseos. Para la concepción argumental, Doñas ha utilizado un juego de espejos, desde el cual ambos protagonistas se identifican, se reconocen y al mismo tiempo se contradicen, allí radica la riqueza de ambos personajes.
El visionaje de estos filmes en la recién concluida vigésima edición del festival, permitió observar la diversidad de propuestas estéticas que alcanza el cine cubano y las diversas maneras en que cada realizador asume el proceso creativo, las historias y los planteamientos estéticos.

