Páginas revisitadas de Alfredo Guevara
El cine cubano existe como arte revolucionario de búsqueda y aporte real,
como instrumento de cultura y arma de combate.
Alfredo Guevara
Quien pretenda conocer la historia del cine cubano —y, más aún, de la propia cultura nacida en la mayor de Las Antillas a lo largo de las últimas décadas— tiene, necesariamente, que revisar la vida y la obra, la acción y el pensamiento de uno de sus más lúcidos intelectuales.
Porque Alfredo Guevara (La Habana, 1925-2013), como lo cuenta la historia, protagonizó dos trascendentes acciones relacionadas con el séptimo arte: fundó y presidió el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic) y el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.
“Una rápida mirada a la bibliografía de Alfredo Guevara confirma, incuestionablemente, el alcance y permanencia de ese pensamiento renovador, pues al hojear las páginas de esos libros es posible descubrir sus lecciones, sus enseñanzas, sus saberes…”.
Mas, igualmente logró mediante indagaciones, comentarios, cuestionamientos, reflexiones, sobre otros temas que le preocuparon y ocuparon durante su fecundo ejercicio intelectual, estructurar un claro pensamiento que legó a su tiempo y al tiempo por venir.
Una rápida mirada a la bibliografía de Alfredo Guevara confirma, incuestionablemente, el alcance y permanencia de ese pensamiento renovador, pues al hojear las páginas de esos libros es posible descubrir sus lecciones, sus enseñanzas, sus saberes…
En esas obras se encontrará el juicio profundo, la polémica apasionada, el cuestionamiento inteligente, el criterio sustancial, acerca de las más disímiles realidades y problemáticas que marcaron el devenir del mundo que le tocó vivir.

En ese luminoso catálogo, Tiempo de fundación (Iberautor Promociones Culturales S.L., 2003, 616 pp.) es quizás uno de los títulos que mejor revela la obra grande de Alfredo Guevara, quien desde la razón y la pasión se consagró a impulsar la creación y promoción del cine cubano y latinoamericano.
En esa obra aparece una importante colección, integrada por textos diversos —como cartas, intervenciones, entrevistas, ensayos, artículos, documentos—, fechados entre los años 1959 y 2003, que permiten reconstruir sus empeños a favor del séptimo arte.
“No es en la vieja fórmula caduca, que se revela desquiciante, donde reside el trazo que buscamos. (…) Es en la reinvención del socialismo, en el encuentro de esa nueva visión que nos permita imaginar futuros que convenzan, imaginar futuros que entusiasmen, acercarnos a la verdad probable, sentir que ‘la Utopía’, porque pudiera ser, merece ser amada”.
Elocuente juicio que sirve, a su autor, para presentar otro de sus libros: Revolución es lucidez (Ediciones Icaic, 1998, 548 pp.), en que también recopila materiales de diverso origen con el propósito de testimoniar, rendir cuentas, de una vocación de servicio, de entrega, a las justas causas de la humanidad.
“No es en la vieja fórmula caduca, que se revela desquiciante, donde reside el trazo que buscamos. (…) Es en la reinvención del socialismo, en el encuentro de esa nueva visión que nos permita imaginar futuros que convenzan, imaginar futuros que entusiasmen, acercarnos a la verdad probable, sentir que ‘la Utopía’, porque pudiera ser, merece ser amada”.
Escribir cartas fue práctica habitual de quien, a través de esos textos, aclaró interrogantes, explicó conceptos, defendió preceptos… De ahí que la lectura de la numerosa correspondencia de Alfredo Guevara que ha sido publicada permita descubrir facetas insospechadas de su personalidad.
Uno de esos volúmenes, ¿Y si fuera una huella? (Ediciones Nuevo Cine Latinoamericano, 2009, 652 pp.), reproduce misivas enviadas y recibidas durante casi medio siglo, “cartas —según sus palabras— de reflexiones y experiencias, criterios que quisieran irradiar propuestas, información que desborda las fronteras geográficas y no acepta las ideologías…”.
Junto a los cineastas brasileño Glauber Rocha e italiano Cesare Zavattini, Alfredo Guevara dejó su huella, como coautor, en dos epistolarios: Un sueño compartido (Iberautor Promociones Culturales S.L., 2002, 344 pp.) y Ese diamantino corazón de la verdad (Iberautor Promociones Culturales S.L., 2002, 400 pp.).

Como coautor, asimismo, preparó con Raúl Garcés la recopilación Los años de la ira. Viña del Mar 67 (Ediciones Nuevo Cine Latinoamericano, 2007, 304 pp.), con documentos, testimonios, opiniones, fotografías, que recuperan, para la memoria, la génesis del Nuevo Cine Latinoamericano.
“Si la transformación de la realidad que es la nuestra de hoy, la que hemos construido, supone conocerla, no en bloque, pues no hay realidad en bloque, referirse a ella supone aceptarla en su complejidad, permanente movimiento y capacidad de sorpresa”.
Así puede leerse en uno de los textos de Alfredo Guevara incluidos en Dialogar, dialogar (Escuchar, enseñar, afirmar, aprender) (Ediciones Nuevo Cine Latinoamericano, 2013, 332 pp.), en que aparecen discursos, conferencias, encuentros con jóvenes intelectuales, estudiantes y profesores, nacidos entre los años 2005 y 2011.
En Alfredo Guevara en el ejercicio de la crítica en Hoy y Nuestro Tiempo (1953-1957) (Ediciones Nuevo Cine Latinoamericano, 2017, 336 pp.), que cuenta con selección de Iván Giroud y ensayo introductorio de Manuel Pérez Paredes, se antologan 83 textos sobre cine, teatro y danza.

“Estos artículos —explica Iván Giroud— son los primeros textos sobre cine de aquel joven que una década más tarde tendría la responsabilidad mayor de organizar el despegue de la cinematografía cubana. Asumimos el reto de publicarlos porque pasado el tiempo, adquieren valor esencial para reconstruir el clima de una época convulsa y de radicales definiciones”.
Medio centenar de textos —entre artículos, crónicas, reseñas, comentarios, entrevistas, cartas, discursos…—, publicados en la revista Cine Cubano, entre los años 1969 y 2009, se reúnen en Mi pasión más allá del cine. Alfredo Guevara en la revista Cine Cubano (Ediciones Icaic, 2025, 368 pp.).
En opinión del guionista y director de cine Arturo Sotto, quien firma el prólogo a la entrega, “en estas páginas se reconstruye la narrativa de sus inquietudes, valoraciones y posicionamientos, estéticos y políticos, publicados en la revista Cine Cubano”.

Leer, o volver a leer, los libros de Alfredo Guevara no dejará de ser una experiencia enriquecedora, una manera de comprobar, como escribiera el más universal de los cubanos, el Héroe Nacional José Martí, que “la vida es inspiración, la vida es fraternidad, la vida es estímulo, la vida es virtud”.

