La poesía de Georgina Herrera perdurará porque es poesía de la buena, con mayúsculas, sin atajos y sin lemas que la identifiquen no más como feminista o vinculada a asuntos de la racialidad.
La revista La Mujer (1929-1935) tuvo una apertura descolonial y acompañó el quehacer de las féminas cubanas en pos de una participación activa en la historia nacional .