En momentos de profunda reflexión, Lezama descubrió que nuestro siglo XIX tuvo unas riquezas culturales olvidadas; y fue a su rescate a través de la poesía y de las artes.
“Fue este un festival maravilloso, que se enfrentó y venció todos los desafíos, convirtiéndose en expresión de nuestra voluntad de estar al lado de Cuba”.