La Sala Pequeña del Centro Provincial de Arte de Holguín exhibe, como parte de las celebraciones por las cuatro décadas del Consejo Asesor para el Desarrollo de la Escultura Monumentaria y Ambiental (Codema), la variante local del Salón Nacional de Escultura “Codema aniversario 40”, que en el país suma 14 provincias y el municipio especial Isla de la Juventud.

A celebrar los cuarenta años de constituido Codema “se dedicó la iniciativa de organizar un salón nacional al cual cada territorio aportara su trayectoria. Si bien Codema tiene ámbitos de proyección más dirigidos hacia los grandes formatos y espacios públicos, lo cual incluye la muralística, ha sido importante su impulso al desarrollo de la escultura de salón”, comentó la Dra. Yuricel Moreno Zaldívar, directora del Centro de Arte, en las palabras de presentación de la nuestra. Se hizo coherente, de esta manera, la propuesta del Consejo Nacional de las Artes Plásticas que apeló “a la participación de los creadores en lo extenso de la isla” y así —como nacional ha sido la impronta del propio Codema— cartografiar, o al menos intentarlo en cada una de las muestras, el presente (y de alguna manera también proyectar un futuro posible) de la escultura, en espacios públicos y fuera de estos, en nuestro país.

Codema ha impulsado el desarrollo de la escultura de salón. Foto: Cristhian Escalona.

El trabajo de Codema en Holguín está vinculado estrechamente al quehacer de creadores como Argelio Cobiellas Cadenas, Lauro Hechavarría Osorio, Fausto Cristo Campos y Wilfredo Martínez, en su primer momento. A ellos se sumó el trabajo de Caridad Ramos, José Macías, Cosme Proenza, Enrique Ávila, Alberto Rodríguez, Luis Manuel Pérez, Omar Reyes, Miguel Osorio, Rafael Leyva, César Sánchez, Silvio Pérez y otros escultores de promociones más recientes. Desde el monumento a Lucía Íñiguez, ubicado en el Bosque de los Héroes, que es la primera obra realizada bajo la dirección de Codema, hasta hoy han trascurrido cuatro décadas de “emplazamiento de piezas que identifican la configuración urbana de la ciudad y la provincia, que perduran en el imaginario colectivo como signos de memoria en el espacio, pero también de frustraciones y de muchas batallas por ganar”, añade Moreno.

El Consejo Nacional de las Artes Plásticas apeló a la participación de creadores de todo el país. Foto: Erian Peña Pupo.

En el Salón encontramos dos obras más apegadas al concepto tradicional de escultura, ese que ha recorrido la historia del arte (y de la humanidad) y que se asocia al hecho de crear volúmenes y conformar espacios mediante la talla y el cincel, la fundición y el moldeado: “Enredado en tus fluidos”, talla en piedra de Argelio José Cobiellas y “Autorretrato”, talla en madera preciosa de Vladimir Sánchez Pérez. Las demás experimentan con las posibilidades de lo tridimensional y la escultura, que en la contemporaneidad ha sumado nuevos repertorios artísticos, así como materiales, y comprende procesos como el constructivismo y el ensamblaje, pues, añade Moreno, “los límites conceptuales de la manifestación se han ensanchado y diversificado los materiales que explorar” (los metales, la cera, el yeso, la plastilina, las resinas, los plásticos, las fibras de vidrio, el hormigón, las posibilidades de la cinética y la reflexión de la luz, que añaden incluso elementos efímeros a la obra).

Así encontramos “El loco”, pieza en cemento directo de Reinier Naranjo que referencia y parodia los tradicionales bustos de mármol o metal; “Meditación” (hierro) del maestro Lauro Hechavarría; los ensamblajes “Flores difíciles 5” y “Flores difíciles 8” de Luis Silva; la instalación, que incluye papel artesanal y bordado, “Mírame así: Rodeada de claridad como un nido de temblores” de Yanely Esquijarosa; “Casa de Osha”, grabado (corografía) sobre cartón de José Emilio Leyva; “Jardín interior”, instalación de Bertha Beltrán Ordoñez; “El río es misericordioso”, talla en madera con elementos metálicos ensamblados, de Marcos Lancho; “Un tema y tres variaciones”, en la que el abstracto Juan Carlos Anzardo Escalona añade “objetos encontrados”, mayormente metálicos; “Porque por gracia sois salvos…”, escultura en madera, espuma de goma y vinil, de Yolanda Rodríguez; “Raíz”, una escultura instalativa de Manuel Mendonza Xique, añade al bajorrelieve en metal (a manera de placa fundida) elementos variados e instalativos, incluso raíces y otros orgánicos; una pieza sin título de Yunior Infante, mixta aunque con predominio del cartón; y para cerrar el recorrido, “Facebookficado” de Onelio Escalona, cuidadosa y detallada escultura en papier maché.

“Sirva la variante holguinera del Salón 40 aniversario de Codema [la habanera se inauguró el pasado 7 de noviembre en la Basílica de San Francisco de Asís] para celebrar, primero que todo, el camino recorrido, la huella de los que ya no están y la constancia de los que nos acompañan, pero también sirva como incitación al pensamiento colectivo sobre cómo relanzar la creación escultórica, para que el esfuerzo en las aulas tenga luego un sentido y realización para el bien público”, como expresó Yuricel Moreno al dejarla abierta al público.