Hace más de tres décadas el ensayista e investigador Rafael Acosta de Arriba tuvo su primer contacto con la poesía de Octavio Paz. De entonces a la fecha, han aparecido decenas de textos frutos de un intenso diálogo entre este autor y la obra del escritor mexicano. Recientemente, la editorial Ediciones del Lirio y Ediciones Bachiller, de la Biblioteca Nacional de Cuba “José Martí”, han puesto a disposición de sus lectores el libro Los signos en mutación (https://edicionesdellirio.com.mx/index.php/product/los-signos-en-mutacion/), un enjundioso ensayo acerca de la literatura y crítica de arte paciana.

“Este ha sido un territorio de la escritura de Paz poco estudiado. A pesar de que escribió extensamente sobre los procesos artísticos (…). En cuanto a Cuba, es el primer intento de un estudio integrador en esta dirección”. 

Acosta de Arriba entrega este volumen con un nuevo título, mínimas correcciones y algunos añadidos respecto a la edición de 2010 (Los signos mutantes del laberinto), publicada entonces por el Instituto Cubano de Investigación Cultural “Juan Marinello”, a raíz de que este estudio obtuviera el Premio Anual de Investigaciones de ese año. El libro, también resultado de la tesis con la que Acosta de Arriba venció su segundo doctorado, mantiene el excelente prólogo del escritor cubano Luis Álvarez Álvarez. Los signos es una profunda indagación en una de las zonas menos exploradas de la vasta bibliografía de Paz.

“La obra de Octavio Paz ha sido muy poco estudiada en Cuba, además de Acosta de Arriba, solo un puñado de escritores e investigadores de la Isla se han acercado al tema”. Imagen: Cortesía de la autora

Acerca de esta elección, Acosta de Arriba comenta: “Los motivos para haber escogido la zona de la literatura o crítica de arte de Paz y no la poesía u otro tópico de su ensayística, responden a una razón doble: por una parte, los temas sobre arte fueron los más visitados por mis investigaciones y estudios en los años que van de los 90 a inicios de siglo y milenio. Por la otra, este ha sido un territorio de la escritura de Paz poco estudiado. A pesar de que escribió extensamente sobre los procesos artísticos (…), en la Bibliografía crítica[1](…), con más de seis mil asientos, solo veinticinco, entre artículos, ensayos y solo un libro (una pequeña parte de él más bien), se refieren a su abordaje del arte, algo realmente sintomático, de una considerable carencia de análisis sobre el tema. En cuanto a Cuba, es el primer intento de un estudio integrador en esta dirección”. 

También influyó en esta elección la preferencia del autor por la crítica de arte paciana, pues “en ella se daba profusamente una urdimbre de conocimientos entrelazados que me permitía utilizar los primeros acercamientos que hice sobre su poesía, vinculándolos a otros temas de su obra y, por supuesto de su pensamiento, que fui estudiando con posterioridad”. A Los signos… le anteceden varias indagaciones y entregas editoriales de Acosta de Arriba, quien en 1991 ofreció la primera conferencia realizada en Cuba sobre Paz y su literatura, en la Biblioteca Gener y Del Monte, de la ciudad de Matanzas. Un año después, Ediciones Vigía publicó el texto de la charla bajo el título Los signos al infinito, en lo que fuera también el primer folleto cubano sobre la obra de Paz. Fueron estos los gérmenes del presente libro.

“Tal relación con el autor de El laberinto de la soledad, Rafael la considera como un diálogo intenso, polémico y controversial, como toda conversación severa en busca de la verdad, un vigoroso ejercicio intelectual debido, en primer lugar, al rigor de la escritura de Paz”.

Entre aquella charla y la primera salida del volumen en 2010, Acosta impartió numerosas conferencias en centros académicos y culturales sobre la obra del mexicano; elaboró una bibliografía de la obra publicada de Paz en Cuba y colaboró con el libro Bibliografía crítica de Octavio Paz (1931-1996), compilada por Hugo J. Verani, y editada por El Colegio de México, el mayor aparato referencial existente sobre la obra paciana. Actualmente, en la ciudad española de Valencia, se encuentra en proceso editorial un libro que contiene un texto de Acosta sobre la poesía del Premio Nobel de Literatura.

La obra de Octavio Paz ha sido muy poco estudiada en Cuba, además de Acosta de Arriba, solo un puñado de escritores e investigadores de la Isla se han acercado al tema. Comenta el autor que cuando se topó por primera vez con la poesía de Paz, en la década del noventa, apenas existían una reseña de Cintio Vitier sobre el poemario “La estación violenta”(1959), publicada en el primer número de Nueva Revista Cubana y las revistas Orígenes y Casa de las Américas en las décadas de los cincuenta y los sesenta, respectivamente, habían publicado varios poemas en alguno de sus números. Eso era prácticamente todo lo que existía publicado en Cuba de y sobre Octavio Paz, hasta que Acosta comenzó su investigación en torno al tema.

Los signos en mutación, se propone reflexionar (…) sobre el pulso agónico y gallardo con que Paz se decidió a explorar el fragor de hitos cruciales en la expresión artística del siglo xx”. Imagen: Cortesía de la autora

Tal relación con el autor de El laberinto de la soledad, Rafael la considera como un diálogo “intenso, polémico y controversial, como toda conversación severa en busca de la verdad, un vigoroso ejercicio intelectual debido, en primer lugar, al rigor de la escritura de Paz; a sus conocimientos enciclopédicos y a lo audaz y complejo de muchos de sus juicios, los que obligan a profundas lecturas complementarias para estar en condiciones de contestar y debatir, críticamente, sus posiciones, o a hacer reajustes de nuestras opiniones, en fin, a pensar constantemente. En este itinerario de búsquedas, las conversaciones sostenidas en diferentes momentos con Cintio Vitier, Roberto Fernández Retamar, Raúl Hernández Novás y Enrique Saínz, así como con otros escritores e investigadores mexicanos, en menor medida, también aportaron lo suyo a esta suma de conocimientos sobre el tema”.

Los signos… se adentra, sin dudas, en los orígenes de las ideas pacianas sobre arte, la interconexión de sus juicios entre literatura, arte y cultura”.

De este reto contraído por Acosta, da cuenta también el destacado intelectual cubano Luis Álvarez Álvarez en el prólogo del presente volumen, cuando expresa: “su libro Los signos en mutación testimonia, desde Cuba, la trascendencia de la obra del extraordinario poeta de Mixcoac; hay que agradecerle a Acosta su concentrada pasión por el pensamiento de Paz, la cual le ha permitido enfocar (…) uno de los ángulos más complejos de este singular artista de nuestra América y, quizás también, de los menos transitados por la crítica: el hondo y atormentado afán de Paz por desentrañar zonas esenciales del arte, en particular el que, a partir de las vanguardias, alcanzó una dimensión de complejidad inusitada en relación con milenios de creación estética precedentes. Los signos en mutación, se propone reflexionar —a la vez con rigor conceptual, medular sentido del pensamiento estético y, last but not least, con afilada sensibilidad— sobre el pulso agónico y gallardo con que Paz se decidió a explorar el fragor de hitos cruciales en la expresión artística del siglo xx. La meditación contenida en este libro se desarrolla desde una actitud de interrelación, no de juicio dogmático ni desde posiciones teóricas preconcebidas”.

Para lograr sumergirse en las profundas y complejas aguas de la obra paciana sobre arte, ha sido indispensable el examen biográfico, “penetrar los interiores de la impronta del surrealismo, observar el contrapunteo con otros críticos (en particular Clement Greenberg), y seguir de cerca la relación entre la hermeneútica de la obra de Marcel Duchamp y el esfuerzo decodificador que Paz hace de ella. De esta suerte, el movimiento de ideas en varias direcciones caracteriza la fórmula para emprender mis búsquedas y gestar un nuevo conocimiento, empresa que solo adquiere sentido en el diálogo permanente con las propias búsquedas del autor mexicano”.

Octavio Paz, poeta y ensayista mexicano. Premio Nobel de Literatura, 1990 y Príncipe de Asturias, 1993. Imagen: Tomada de Internet

Los signos… se adentra, sin dudas, en los orígenes de las ideas pacianas sobre arte, la interconexión de sus juicios entre literatura, arte y cultura, sus agudas reflexiones sobre los movimientos vanguardistas, la densidad humanista de su obra literaria y las profundas ligazones entre racionalidad y emoción creativa. Es también, de alguna manera, un homenaje crítico a las miradas pacianas sobre el arte contemporáneo, en medio de sus reflexiones sobre la modernidad y la posmodernidad.

Además de esta entrega, de excelente realización y diseños de cubierta e interior, debido a la editora Annette Jiménez Marata y los diseñadores Carlos Alberto Masvidal y José Antonio González Baragaño, el autor posee otros títulos dedicados a la extensa obra de Paz, entre ellos: Avidez de la palabra (Ed. Abril, 1994); El signo y la letra (Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana “Juan Marinello”, 2001) y Caminos de la mirada (Ed. UNIÓN, 2007), así como numerosos ensayos y artículos publicados en revistas especializadas de México y Cuba. 

Los signos en mutación, ya en venta en las librerías del Fondo de Cultura Económica (FCE) en México, se suma al catálogo de Ediciones del Lirio, casa editorial mexicana que ha presentado varios de sus títulos en la Feria Internacional del Libro de La Habana, entre ellos Esta carta está en tus labios (2021), la correspondencia amorosa de Octavio Paz a Elena Garro; y La historia de Mary Prince. Una esclava de las Indias Occidentales. Contada por ella misma (2022).


Notas:

[1]Bibliografía crítica de Octavio Paz (1931-1996), de Hugo J. Verani, publicada por El Colegio Nacional, México, en 1997.