Vietnam en el lente de Santiago Álvarez
Dentro de la amplia producción desarrollada por el equipo del Noticiero Icaic Latinoamericano destacan las emisiones dedicadas a Vietnam, la guerra y la historia del pequeño país asiático. El tema se convirtió en una motivación permanente para Santiago Álvarez, realizador que supo imprimirle a aquellas imágenes la capacidad de contar los tristes sucesos que acontecían en el país, al tiempo que revelaba nuevas maneras de insertar discursos y perspectivas en la realización audiovisual.
Su obra sobre Vietnam es parte del patrimonio cinematográfico legado por este cineasta que supo dotar cada escena con la necesaria dosis de significados y lenguajes, mezclando técnicas, exponiendo historias y los hechos desde la realidad, una de las bases de la creación en el documental.
El próximo 8 de marzo es el aniversario 107 del nacimiento de Santiago Álvarez y esta edición el Festival Internacional de Documentales que lleva su nombre se ha dedicado a Vietnam, país con el cual sostuvo una profunda relación afectiva y profesional. Sirvan dichos motivos para regresar a estos documentales, sus historias y el legado que poseen como testimonio de una época.
Una ciudad, un día, una historia
Con las grabaciones de Hanoi, martes 13 (1967), era la primera vez que Santiago Álvarez y su cámara habitual, Iván Nápoles, filmaban la guerra. Ambos se encontraban en la ciudad, justo el martes 13 en 1966 en que la ciudad fue bombardeada por fuerzas aéreas de Estados Unidos.
Ese es el punto de partida para este título que combina, además de las imágenes tomadas por Nápoles, donde se mezcla el dolor y el horror de aquellas jornadas, fragmentos de textos de José Martí incluidos en La edad de oro. Ese acercamiento histórico y literario, desde la belleza de las descripciones martianas, hacen que la obra adquiera mayor significado simbólico.

Su discurso trasciende el mero hecho de contar la guerra, como si fuera simple narrar la muerte y la tristeza, para convertirse en un testimonio audiovisual de la ciudad, de una fecha y del horror que ello derivó. Sobre lo cual expresó Santiago: “Con este documental y los posteriores sobre Vietnam, he querido encontrar una línea de unión, de comunicación entre nosotros. Encontré casi siempre vínculos muy sólidos entre nuestros pueblos”.
Todas las primaveras
Uno de los documentales que concibió el equipo se titula 79 primaveras (Santiago Álvarez, 1969) dedicado a la figura de Ho Chi Minh. A partir de la muerte del líder, se reconstruye una parte de su vida, momentos significativos y el papel que jugó en el diseño de una sociedad más justa para todos los vietnamitas.

Realizado a partir de las imágenes que había filmado Iván Nápoles, Santiago utiliza material de archivo y logra construir una pieza que destaca por la manera en que aborda la figura, el uso de planos detalles a sus manos, el trazado histórico de los acontecimientos más relevantes que desplegó en su vida.
Otro detalle, recurre a una flor que se abre, lo cual sugiere el hecho de que la primavera sigue llegando, sigue siendo una etapa para abrir nuevos tiempos. Sobre su interés por el líder, Santiago declaró:
De mis encuentros con Ho Chi Minh tengo varias fotos. En mi vida de cineasta he tenido la oportunidad de conocer a muchos dirigentes, pero Ho Chi Minh era diferente. Las fotos se hicieron en el primer viaje. Él se interesó por nuestro trabajo y quiso saber cómo andaba Cuba. Encontró tiempo para atendernos, para conversar, tomar té… Nos decía que el primer viaje que realizaría, al terminar la guerra con Estados Unidos, sería una visita a Cuba. Fumó todo el tiempo y después nos acompañó por esta escalera. Su presencia era tan frágil. Estábamos filmando lo que después fue Hanoi, martes 13, mi primer filme sobre Vietnam. Los catorce viajes que hicimos para filmar la guerra y la reconstrucción se convirtieron en once películas documentales sobre la península de Indochina.
El documental obtuvo varios premios y ha sido reconocido a escala internacional, por acercarse a una figura cuyo legado es parte del arsenal simbólico de este país y su lucha. Se erige como una obra de referencia en el tratamiento a Ho Chi Minh y su historia.
Un legado que permanece
La obra documental de Santiago Álvarez es vital en la historia de la cinematografía nacional, su acercamiento a temas, su propia perspectiva a la hora de filmar, la manera en que combinó los materiales de archivo para construir nuevos discursos, el uso de la música como elemento narrativo y con mucha fuerza en sus obras, son algunas de las características de su cine documental.
Su interés y dedicación a contar los horrores de la guerra en Vietnam han quedado grabados en estos documentales, donde vuelve la mirada a sus habitantes, a sus lugares, a los días más tristes.
Sobre estos títulos escribe el crítico Juan Antonio García Borrero: Hanoi, martes 13, L.B.J. y 79 primaveras se convierten en paradigmáticas de ese método de representación; son aún obras impresionantes porque en ellas se advierte que vibra el compromiso de un hombre (no de un frío relator de supuestas verdades) empeñado en hacer valer su punto de vista, de allí que sea posible detectar ironías, deslumbramientos, dolores, alegrías, resentimientos, esperanzas, amores, y todo un largo cúmulo de pasiones.
La Cinemateca de Cuba en su sala 23 y 12, exhibirá este 8 de marzo, en las tandas de las 2.00 y 5.00 pm, Hanoi, martes 13 y 79 primaveras, posibilidad de reencontrarse con el cine de Santiago Álvarez y con estos acercamientos a la historia de Vietnam y sus figuras.

