Después de veinticinco años, el Maestro Huberto Llamas trajo de vuelta a La Güinera la reconocida obra teatral Andoba.

A la presentación, ofrecida a esta comunidad como regalo de Fin de Año y en saludo al aniversario 64 del triunfo de la Revolución, asistieron, entre otros invitados, Kenelma Carvajal y Lillitsy Hernández, viceministra de Cultura y presidenta del Consejo Nacional de las Artes Escénicas, respectivamente.

“Era muy necesario presentar esta obra aquí en nuestro barrio, que cada día realiza un esfuerzo extraordinario para cambiar su imagen”, afirma Ileana Macías, líder en la comunidad La Güinera.

“Andoba se ha convertido en una trascendental historia, en una verdadera leyenda demostrativa de cuánto debe amarse la naturaleza humana, cualesquiera que sean sus condiciones, virtudes y defectos”, dijo Huberto Llamas, gestor cultural con una labor encomiable en el trabajo comunitario.

La realidad nos distrae y desafía en esta pieza teatral escrita por Abraham Rodríguez, que como en anteriores puestas en escena contó con la dirección y el montaje del reconocido Maestro de las Américas.

El personaje de Andoba fue asumido por el experimentado actor Julio Marín Hernández, secundado por un aplaudido elenco artístico conformado por actores y actrices del grupo Rita Montaner, junto a otros aficionados y profesionales integrantes de varios proyectos. Mientras que la escenografía fue aportada por los propios pobladores del barrio.

Huberto Llamas, quien reside entre México y Panamá, viajó a Cuba para recrear esta puesta en escena exhibida en el complejo cultural recreativo El Triángulo, del barrio La Güinera. Comunidad de la que asegura “es mi casa y quienes residen en este lugar son mi familia. Aquí también presenté, hace ya algunos años, Santa Camila de la Habana Vieja y más recientemente, con igual éxito, realizamos una Cantata por los barrios con motivo del cumpleaños 92 de Fidel, nuestro siempre invicto Comandante”.

El personaje de Andoba fue asumido por el experimentado actor Julio Marín Hernández. Imagen: Eduardo Leyva / Tomada de Tribuna de La Habana

Con un llamado a la reflexión, Andoba, que se desarrolla en el contexto de los años setenta, refleja una serie de conflictos vivenciados en el entorno callejero, en esa clásica disputa entre el bien y el mal. Justo por esa razón “era muy necesario presentar esta obra aquí en nuestro barrio, que cada día realiza un esfuerzo extraordinario para cambiar su imagen”, afirma Ileana Macías.

A la par de las transformaciones materiales y sociales que se han llevado a cabo durante todo el año 2022 en este barrio habanero “estamos trabajando, añade Macías, para que lleguen los cambios espirituales. Los cambios en las maneras de pensar y actuar de nuestros vecinos, quienes, sobre todo en los últimos meses, han dado muestras de su altruismo y solidaridad con sus valiosas donaciones a los pinareños afectados por el huracán Ian.

“Después de Andoba (…) vendrán otras muchas presentaciones no solo de teatro, también de danza, música, literatura y artes plásticas. Todo este movimiento cultural, unido a ese abarcador programa de transformación ejecutado en muy buena parte, contribuirá a la unidad del barrio, a convertirlo en una gran familia”.

“Ciertamente no han sido artículos de mucho valor, porque también nosotros carecemos de ellos, pero no por eso dejan de ser manifestaciones de cuánto podemos hacer los pobladores de este barrio del que a veces se emiten opiniones desfavorables.

“Después de Andoba, que ha sido muy bien recibida entre los vecinos, demostrado con su presencia masiva en El Triángulo, vendrán otras muchas presentaciones no solo de teatro, también de danza, música, literatura y artes plásticas. Todo este movimiento cultural, unido a ese abarcador programa de transformación ejecutado en muy buena parte, contribuirá a la unidad del barrio, a convertirlo en una gran familia. Ese, además de ser nuestro principal propósito, es el compromiso contraído en primer lugar con los vecinos de esta comunidad, con el Partido y el Gobierno en sus diferentes instancias”.

Próximo a cumplir sus ochenta años de edad, Huberto Llamas asombra nuevamente a los capitalinos con su maestría en las tablas. El éxito alcanzado tanto en La Güinera, como en días anteriores en el Parque Trillo, dan fe de su incansable empeño para que la cultura continúe apostando por su misión transformadora.