El 1 de diciembre de 1818 se funda en La Habana la Escuela Nacional de Bellas Artes San Alejandro. Recibió ese nombre en honor a su creador, Alejandro Ramírez, director de la Sociedad Económica de Amigos del País.

Su primer director fue el pintor francés Juan Bautista Vermay, y posteriormente ocuparon ese importante puesto artistas cubanos como Armando Menocal, Leopoldo Romañach y Florencio Gelabert. En sus aulas estudiaron José Martí, Wifredo Lam, Amelia Peláez, Flora Fong y Rita Longa, entre otras relevantes personalidades culturales cubanas.

Escuela Nacional de Bellas Artes San Alejandro
 El 1 de diciembre de 1818 se funda en La Habana la Escuela Nacional de Bellas Artes San Alejandro.
Foto: Internet

 

La Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro es el más antiguo centro de su tipo en Hispanoamérica, y la segunda institución docente más antigua de Cuba, sólo antecedida por la Universidad de La Habana. Fue fundada el 11 de enero de 1818, en el Convento de San Agustín de la Habana Vieja. A partir de 1832 fue nombrado San Alejandro en memoria de Don Alejandro Ramírez, superintendente general y director de la Real Sociedad Económica Amigos del País.

Con el transcurso del tiempo esta entidad cultural tuvo su asentamiento en distintos lugares de la capital cubana, hasta que en 1962 pasó a un edificio de la avenida 31 y la calle 100, en Marianao, donde se le puede encontrar en la actualidad. Renombradas personalidades de la cultura cubana han integrado el claustro de profesores o han egresado de San Alejandro.

Historia:

El origen de esta institución se remonta al año 1818, cuando quedó oficialmente establecida la Escuela Gratuita de Dibujo y Pintura, con apoyo de la Sociedad Económica de Amigos del País y del Intendente General de Hacienda, Alejandro Ramírez, bajo la dirección del artista francés Jean Baptiste Vermay (1784-1833). Vermay, que se había formado en el taller de Jacques David (1748-1825), llegó a La Habana en 1816, contratado para realizar algunas pinturas decorativas en la Catedral. Se mantuvo como primer director de la institución Academia Habanera hasta su muerte, en 1833.

La escuela fue nombrada San Alejandro a partir de 1832 en honor a Don Alejandro Ramírez, quién no dudó en disponer de su fortuna personal para el avance de este proyecto. En ese año se emite el primer Reglamento. Al año siguiente, por Real Orden de 26 de enero se declara a San Alejandro como Sección de la Real Academia de Nobles Artes de San Fernando, de Madrid.

El 12 de noviembre de 1936 obtiene la dirección el pintor francés Francisco Guillermo Colson (1775-1850), alumno de David y condiscípulo de Vermay en París. Otros pintores extranjeros, fundamentalmente franceses e italianos, ocuparon la dirección sucesivamente hasta que, en 1878, Miguel Melero Rodríguez (1836-1907) ganó ese cargo por concurso de oposición con el óleo El rapto de Dajanira.

En 1883, la Escuela se une oficialmente al Consejo Universitario y sus alumnos premiados concurrían, para recibir el diploma correspondiente, al Aula Magna de la Universidad en el Convento de San Juan de Letrán.

Desde finales de 1899, en medio de la primera intervención de Estados Unidos en Cuba, se publicó en la Gaceta de La Habana, en edición bilingüe, un nuevo Plan de Estudios para la Academia San Alejandro, firmado por Adna R. Chaffee, Brigadier General, Jefe del Estado Mayor del ejército intervencionista.

El 17 de febrero de 1926 se crearon las becas para estudiantes pobres, que se obtendrían por oposiciones entre aspirantes en los municipios de cada provincia. Otra significativa transformación fue el Reglamento aprobado el 5 de febrero de 1927, en el cual se concede a la Escuela, la facultad de otorgar títulos de profesores en las dos ramas principales de sus enseñanzas: dibujo y pintura, y dibujo y modelado.

En 1934 se llevaron a cabo importantes innovaciones en el aspecto docente. Se determinó oficialmente la categoría de la institución como Escuela Nacional Superior de Artes Plásticas San Alejandro, con cuatro años de estudio, y su Escuela Anexa, con 2 años previos de preparación para un plan total de seis años. Al año siguiente se creó el año sabático.

Una huelga estalló el 30 de abril de 1940, organizada por la Federación de Alumnos en demanda de créditos para mejorar el antiguo edificio del plantel. En Abril de 1953 se declaró una nueva huelga estudiantil en las dos escuelas, San Alejandro y su Anexa, como protesta por el abandono en que el Ministerio de Educación mantenía los edificios. La policía intervino violentamente, hirió a un alumno, y se llevó varios detenidos. Finalmente, los alumnos huelguistas fueron sometidos a un consejo disciplinario, pero ninguno fue expulsado del centro.

El 9 de enero de 1959 se convocó a una junta de profesores a petición del Ministerio de Educación para nombrar la persona acorde con las proyecciones del Gobierno Revolucionario que debería ocupar provisionalmente la Dirección de San Alejandro. Fue elegido el profesor de Grabado Carmelo González Iglesias (1920-1981).

Después del triunfo revolucionario, los planes de estudio se ampliaron con nuevos contenidos en artes y en humanidades que convirtieron a la institución en modelo de enseñanza y en centro metodológico nacional. En 1960 el claustro aprueba una Declaración de Principios en apoyo del Gobierno Revolucionario.

En 1962 la sede de la Academia se trasladó del antiguo inmueble de la calle Dragones al edificio Flor Martiana, uno de los que circundan la Plaza Finlay, en Marianao. En ese momento la institución funcionaba con tres turnos de cuatro horas cada uno, con una matrícula total de más de 1000 alumnos. Desde entonces se denominó oficialmente Escuela Taller de Artes Plásticas de La Habana San Alejandro hasta 1969, que pasó a ser Escuela Provincial de Artes Plásticas San Alejandro.

El Comandante en Jefe Fidel Castro visitó San Alejandro el 21 de enero del año 2001. Fue la primera visita de un Jefe de Estado a la Academia. Dialogó con los estudiantes, profesores y personalidades del arte y la educación que asistieron al acto por el 183 aniversario de la fundación de la institución. Se interesó por los planes de poner las nuevas tecnologías digitales a disposición del desarrollo artístico.


Tomado del Portal Cultural Príncipe