El activista e investigador estadounidense Manolo de los Santos clausuró el V Coloquio Internacional Patria con la conferencia “La palabra hecha Revolución: Fidel y la comunicación”, en la que desgranó las lecciones que dejó el líder histórico cubano para los comunicadores populares del siglo XXI.

De los Santos, director ejecutivo de The People’s Forum de Nueva York, sostuvo que lo que construyó Fidel Castro no fue simplemente un método de dirección o liderazgo. A su juicio, se trató de la arquitectura de una organización donde millones de personas podían participar y verse reflejadas.

El investigador explicó que esa lógica sigue vigente, aunque hoy atraviesa las plataformas digitales y las nuevas dinámicas laborales. “Cuando la comunicación deja de ser emisión y se convierte en proyecto apropiado por lo colectivo, cuando la gente no repite un mensaje, sino que lo hace suyo, ahí aparece el ADN comunicativo de Fidel”, señaló.

Recordó que hace apenas dos días, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel habló en el acto de la céntrica esquina de 23 y 12 sobre cómo Fidel elevó los sueños de los humildes. Para de los Santos, eso es en sí mismo la amplificación de un mensaje político: que millones de personas no solamente sueñan, sino que hacen propio su discurso.

Manolo de los Santos en el momento final del V Coloquio Internacional Patria destaca la figura del Presidente y Primer Secretario del PCC Miguel Díaz-Canel como continuidad del legado dentro de la comunicación de Fidel Castro Ruz.

El ponente repasó momentos clave de la estrategia comunicacional del líder cubano. Contó que, en febrero de 1957, el movimiento 26 de Julio invitó a Herbert Matthews, periodista del The New York Times, a entrevistar a un joven líder barbudo que lucha en la Sierra Maestra. Los artículos que publicó ese periódico demostraron que Fidel estaba vivo y que existía un grupo de rebeldes dispuestos a transformar la realidad cubana.

“Fidel dijo entonces algo que es una lección para todos nosotros hoy”, subrayó de los Santos. “Una dictadura para sostenerse tiene que demostrar que es omnipotente. Con lo que estamos haciendo en la Sierra demostramos que la dictadura es impotente”.

Un año después, en febrero de 1958, se estableció Radio Rebelde. El activista describió aquella emisora como un arma de lucha popular, a pesar de su señal débil y su programación primitiva. No se dedicaba a transmitir propaganda en el sentido más llano, sino que daba noticias precisas sobre el desarrollo de la guerra, las condiciones en las ciudades y, algo inédito para la época, los nombres de los campesinos asesinados por la dictadura de Batista. “Le daban rostro a la represión”, afirmó.

El destacado activista señala la figura de Fidel Castro Ruz como ejemplo del poder de la comunicación.

De los Santos también se refirió a la llamada Operación Verdad, lanzada por Fidel pocas semanas después del triunfo revolucionario. Ante una campaña masiva de la prensa internacional que retrataba al nuevo gobierno cubano como una minoría sangrienta, la respuesta fue contundente: invitar a 380 periodistas de todo el mundo a que vinieran a la isla a ver por sí mismos.

El investigador consideró que Fidel no esperó a que la narrativa del enemigo se consolidara para después responder. “Ocupó el espacio del enemigo y propuso un marco de interpretación que forzó el debate en los términos que decidió Fidel, no los términos de los estadounidenses”, explicó.

De los Santos destacó también la honestidad de Fidel para reconocer los reveses. Recordó cuando el líder cubano tomó el micrófono para explicar por qué había fracasado la huelga general del 9 de abril, un momento que pudo haber quebrado la moral de miles de revolucionarios. “Fidel entendía que decir la verdad, por más difícil que fuera, establecía un vínculo de confianza con el pueblo”, afirmó.

El activista insistió en que el medio importa menos que la relación. Fidel no tenía Twitter ni Instagram, solo una radio débil y un compromiso sostenido de hablarle al pueblo cubano durante meses, años y décadas. “Eso construyó algo que ninguna cantidad de propaganda puede fabricar: la confianza del pueblo en su relación con un líder histórico”, expresó.

“De los Santos subrayó que Fidel no respondía a las mentiras con un comunicado, sino que organizaba una acción política”.

De los Santos subrayó que Fidel no respondía a las mentiras con un comunicado, sino que organizaba una acción política. Primero generaba un hecho verificable y visible. En el sistema digital actual, saturado de desinformación e inteligencia artificial, las luchas que logran romper el cerco mediático no son las que mejor argumentan, sino las que generan hechos que obligan al enemigo a responder.

El ponente aseguró que la mejor manera de alcanzar impacto no es produciendo contenido, sino creando la noticia política. Una marcha de cien mil personas es simultáneamente acción política y acción comunicativa, porque la movilización produce las imágenes y los relatos. “Lo físico y lo digital se alimentan de manera mutua”, sostuvo.

Al hablar del Periodo Especial, de los Santos recordó que aquel colapso del bloque socialista fue una crisis económica, ideológica y cultural. Frente al triunfalismo de las élites mundiales, la respuesta fue lanzar una batalla de ideas integral que pasaba por la educación, los videoclubs, los centros de debate y los espacios donde los jóvenes se encontraban con computadoras. “Fidel generó la convicción de que el socialismo en los noventa era más urgente que en el pasado”, afirmó.

Para cerrar, el investigador propuso cinco lecciones fundamentales de la práctica comunicativa de Fidel. Primera: la confianza no se fabrica, se gana mediante la honestidad constante con el pueblo. Segunda: la comunicación tiene que ser un proceso colectivo, no puede funcionar si solo habla un líder. Tercera: la comunicación se trata de dónde nos paramos y con quién nos paramos. Cuarta: las crisis son los mejores momentos para hablar, no para abandonar la comunicación. Quinta: la comunicación tiene que estar fundamentada en hechos, no solo en palabras.

“Cualquiera lanza un tuit, cualquiera publica una nota, pero pocos podemos producir hechos políticos”, concluyó de los Santos.