Isla de Algodón, muestra colectiva inaugurada en la Sala Principal del Centro Provincial de Arte de Holguín como parte del programa del evento Babel, reúne la obra de cuatro jóvenes creadores recién graduados de la Academia Regional de Artes Plásticas El Alba: Daniela Hernández Cruz, Alfredo Rodríguez Batista, Marcos Lancho Quiñonez y Johany González Martínez. Les acompaña, como artista invitado, Yosvani Rodríguez Batista, grabador, profesor y director de El Alba.

Ellos nos “convocan desde la frescura del egreso a confrontarlos, ya no con la mirada pedagógica sino con una perspectiva crítica en toda su plenitud”, pues “no vienen con inocencia, sino con la urgencia del que acaba de obtener las herramientas de trabajo y necesita probarlas”, apunta en las palabras del catálogo el artista visual y también profesor de El Alba, Ronald Guillén. Las propuestas son prolongaciones directas de sus trabajos de diploma; es decir, “de aquello que les dolió lo suficiente como para volcarlo en materia artística”. Y, por tanto, una manera de socializar un ejercicio académico y compartir con el público los resultados de un proceso formativo que reafirma la calidad de la enseñanza artística en esta institución y en la propia provincia.

“Las propuestas son prolongaciones directas de sus trabajos de diploma (…)”.

Daniela —en las piezas “Donde aún no somos”, “Maneras de no irse”, “Entre lugares” (tríptico), “Geometría del caos”, “Del otro lado también hay sueños”, “Isla de papel” y “La familia”— aborda “la migración como un estado emocional previo al desplazamiento”. No la partida, escribe Ronald, sino la angustia que la precede a un proceso así de complejo. Lo hace desde el grabado, la instalación y una actitud cercana a lo performático: “hay cuerpo y hay huella”.

Por su parte, Alfredo pinta y dibuja la fusión del individuo con la máquina y la tecnología, no como futuro distópico poblado por sofisticados cyborg, sino como un presente que ya nos integra en todos los ámbitos y modifica, incluso, las relaciones y dinámicas de las propias artes visuales. Sus piezas en la muestra se titulan: “Gutenberg 2026”, “Esta no es mi realidad”, “Encapsulando conciencias” (instalación), “Siguiente escalón”, “Enajenación”, “Disecciones” y “Virtud Artificial”.

La muestra explora desde el grabado, la pintura, la escultura y la instalación temas como los traumas emocionales, la migración y el autocontrol.

Mientras que Lancho se desplaza “hacia la escultura para encarar la impulsividad y sus propios mecanismos de autocontrol”. Sus formas, en obras como “Leciate Ogne Sparanza Chintrante (abandonar toda la esperanza vosotros que entréis aquí)”, “Hello darkness my hola friend”, “De este lado del hombre no caen rosas”, “Ecdicis de una flor”, “Modelado por la extrusora” y “Resiliencia”, parecen “a punto de estallar” (por momentos recuerdan el “estallido” del suizo Alberto Giacometti). Mientras que Yojany, con pinturas de formatos diversos, aborda traumas, dolores y opresiones: “lo que no se nombra, pero se mancha con energía infinita sobre el lienzo”, dejando piezas como las expuestas “Petricor”, “Gaby”, “Valentino”, “The Architect” y “Rosa II”.

Sus creaciones, en la plenitud de sus edades, comienzan sus andanzas y la búsqueda de su “definición mejor”. Ellos van trazando su camino, aunque comenzaron desde las aulas de El Alba, participando y exponiendo en diferentes eventos, como el Salón de la Ciudad y el Provincial. Realizarán variaciones o tratarán de ir imponiendo en el contexto local y nacional, mientras lo consolidan, un estilo, una manera de asumir, a través de su trabajo artístico, los rasgos de sus personalidades creadoras. Isla de Algodón nos reafirma que aquí —como resume Ronald Guillén— “no hay clichés de juventud deslumbrada”, sino “oficio naciente y valentía”. Estos cuatro jóvenes artistas, acompañados de Yosvani con las piezas mixtas “Reflejos” y “Peregrinación de ausencias”, acaban de migrar “desde las aulas al mundo. Y nosotros tenemos el privilegio de ser sus primeros testigos”. Sus nombres nos darán otras sorpresas y ojalá que pronto.