El 14 de junio, fecha en que se produjo una de las coincidencias más acertadas de la historia: el nacimiento de dos hombres legendarios: Antonio Maceo y Ernesto Guevara, finalizó en la Habana la II Bienal de Humor Político. Para su clausura no pudieron ser mejores los escenarios escogidos: las comunidades.

Y entre ellas destaca, por ejemplo, el Consejo Popular Colón perteneciente al municipio capitalino de Centro Habana, donde se celebró una gran fiesta infantil animada por ocurrentes y pintorescos payasos junto a presentaciones artísticas de agrupaciones de música, danza y teatro, la mayoría formadas y dirigidas por los Instructores de arte de la Casa de Cultura “Joseíto Fernández” del municipio Centro Habana.

En el concurrido espacio Bulevar 66 donde tuvo lugar este gran encuentro de niños y niñas con las distintas manifestaciones del arte y que fue auspiciado por el Ministerio de Cultura, el Consejo Nacional de Casas de Cultura y distintas instituciones culturales, se efectuó igualmente la presentación del libro de cuentos infantiles Papatino y Mamagorda  dado a conocer por su propia autora, la reconocida escritora matancera Olga Martha Pérez. No faltaron tampoco distintas ofertas de la Casa comercializadora Artex, como materiales escolares y juegos para niños y adolescentes. Así como variadas ofertas gastronómicas.

Un momento que resultó de los más disfrutados por los asistentes a la gran fiesta fue cuando el destacado humorista Ismael Lema Águila, director del semanario humorístico Palante invitó a niños y niñas de todas las edades a crear por sí solos distintos dibujos y caricaturas que poco tiempo después fueron premiadas.

Precisamente este consagrado caricaturista declaró en exclusiva a La Jiribilla que “esta Bienal ha tenido muy buen desarrollo, se han desarrollado muy bien todas las actividades, particularmente las exposiciones.

“El Ministerio de Cultura y el Consejo Nacional de las Artes Plásticas, junto a precisamente la revista La Jiribilla, fueron los encargados de la convocatoria. La presencia de estas instituciones ha sido realmente valiosa para el buen desarrollo de la Bienal”.

Con relación a las actividades más relevantes de la Bienal, refirió que “una de las más significativas fue la entrega de los premios a los ganadores del concurso, al cual se presentaron, para satisfacción nuestra, 359 obras de 118 artistas radicados en 38 países y representativos de todos los continentes. Es decir, una cifra muy superior a la Bienal anterior.

“Estas cifras representan sin dudas una verdadera demostración de solidaridad con nuestro país. Asimismo, una demostración de los humoristas y caricaturistas del mundo de que en realidad Cuba no está sola. Esa gran aceptación de nuestro evento además de alentador es muy importante para los creadores cubanos.

“Como también fue de mucha relevancia la exposición inaugurada en 23 y 12. Esta galería ha sido tradicionalmente la sede principal de la Bienal. Y al propio tiempo en esa misma galería hemos inaugurado periódicamente distintas exposiciones de humor gráfico. Igualmente, con obras de nuestros creadores, Palante inauguró una exposición en la galería de 23 y C, radicada en el municipio Plaza de la Revolución

“Relevante fue también la actividad que realizamos el pasado sábado en el Pabellón Cuba. En ella contamos, tanto como en esta, con la presencia de un gran número de niños, además de un grupo considerable de jóvenes. En esa actividad pusimos a disposición de los asistentes un libro realmente interesante de humor criollo que tiene por título Con aguardiente en vena, del reconocido escritor y periodista Juan Miguel Cruz Suárez.

“Durante el desarrollo de la Bienal efectuamos de la misma manera un merecido homenaje al prestigioso caricaturista villaclareño Pedro Méndez, acreedor de los premios nacionales del humor y de periodismo. Esta actividad tuvo como escenario la sede de la UPEC donde también efectuamos un panel dedicado al Humor. Los panelistas invitados, todos reconocidos caricaturistas e investigadores, disertaron acerca de la importancia del Humor como herramienta de comunicación política y los retos que tiene por delante.

“Otro momento trascendental de la Bienal que llamó grandemente la atención del público fue la colocación en las afueras de la sede de la UNEAC, en las verjas que la rodean, de una gran cantidad de carteles, lonas. Es decir, obras llevadas a gran formato seleccionadas entre las caricaturas que desde hace ya algún tiempo viene publicando justamente La Jiribilla en su sección La caricatura de guardia”.

En otra parte de sus declaraciones el director del popular semanario Palante, hizo énfasis en los importantes aportes de esta II Bienal al humor cubano. Y en ese sentido refirió que “en reiteradas ocasiones se ha dicho que el humor gráfico y sus múltiples especialidades son disciplinas menores dentro de las artes. Estamos convencidos y la práctica lo ha demostrado de que no es así.

“El que se adentra en este mundo conoce lo complejo que resulta hacer periodismo, comunicación en una sola imagen. El poder de síntesis que implica, los símbolos que se requieren. Por ello para nosotros reviste gran importancia la celebración de eventos como este que llaman la atención y el reconocimiento del público a nuestro trabajo.

“Durante los días de la celebración de la Bienal las personas han visitado, han disfrutado las exposiciones, han conocido de forma mucho más amplia nuestro trabajo y eso los ha llevado a percatarse, a llegar a comprender que el nuestro no es ese humor agresivo, grosero, que muchas veces ven en las redes sociales.

“En sentido general la Bienal es una manera de contribuir desde la cultura a propiciar momentos de recreación precisamente en estos tiempos tan difíciles y complejos. Por esa razón es nuestro propósito que ninguna de estas acciones culmine con la Bienal, sino que continúen realizándose sobre todo en los barrios, en las comunidades incluidas aquellas apartadas o de difícil acceso. Así lograremos que además de que el público conozca nuestras obras, el humor que hacemos, puedan intercambiar con esos caricaturistas, con esos creadores que solo han conocido de nombre.

Por último subrayó que “la Bienal de la misma manera ayuda a promover valores, ideas, tradiciones. Hace posible igualmente que el humor gráfico continúe insertándose en la vida social del país”.

Con los niños como protagonistas y en cada obra presentada una denuncia permanente a la colonización cultural incluidas sus formas más sofisticadas y sutiles, además de un llamado contante a la reflexión, concluyó en la Habana la II Bienal de Humor Político. Más allá de sus aciertos, que indiscutiblemente fueron muchos a lo largo de los intensos días de su celebración, su mayor conquista sin dudas fue haber logrado en decenas de cubanos cuando menos una sonrisa.