Conjunto Folklórico Nacional de Cuba, hacia los 65 con nuevos desafíos
Más allá de las protecciones ancestrales que circundan al Conjunto Folklórico Nacional de Cuba (CFNC) desde sus inicios en mayo de 1962, ahora llega el reconocimiento al conjunto de sus prácticas, saberes y enseñanzas como Patrimonio Cultural de la Nación.
El nombramiento fue anunciado en la sesión de clausura del ll Congreso Internacional de Protección al Patrimonio Cultural, ante la presencia de representantes de organizaciones internacionales como los señores Owan Néstor Eugenio Lay González, director general del Centro Regional para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial para América Latina (Crespial) y Fátima Roque, presidenta del Consejo intergubernamental del programa multinacional Ibermuseo.
Por la parte cubana estuvieron presentes Alpidio Alonso Grau, ministro de Cultura, Sonia Virgen Pérez Mojena, presidenta del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural y la Dra. Isabel Monal, historiadora, filóloga y gestora intelectual del nacimiento del CFNC.
La alta distinción lleva implícito un compromiso mayor para la actual generación de artistas que integran la prestigiosa formación músico-danzaria cercana a los 65 años de fundada.

Leiván García Valle con apenas 35 años de edad tiene sobre sus hombros la responsabilidad de conducir la compañía, sus saberes como bailarín y coreógrafo y el compromiso manifiesto con la cultura popular y tradicional cubana son sus más preciadas herramientas para el eficaz desempeño del rol.
En exclusiva para La Jiribilla el talentoso artista compartió sus consideraciones sobre lo que implica la condición de guardián de una parte importante del Patrimonio Cultural de esta nación.
“… que el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural nos haya distinguido de manera excepcional con tan importante condición es motivo de orgullo y al mismo tiempo un compromiso acrecentado con la cultura popular cubana.
“Si bien es cierto que llevamos a la escena, convertido en arte, mucho de lo que en música, cantos y danzas se reconoce como identidad nacional, sumado a las expresiones danzarias y musicales de los diferentes sistemas mágico-religiosos de antecedente africano, nuestro encargo social lo trasciende.
“Somos herederos de una identidad construida por generaciones de hombres y mujeres convertidos en artistas, pero con una sabia natural cultivada en los focos folclóricos, en los solares y en la vida cotidiana, y a ellos no les podemos fallar…”.

Extensa es la nómina de artistas que han dejado su impronta en el CFNC, muchos ya fallecidos, pero con total vigencia en la dinámica de trabajo de la compañía: Nieves Fresneda, Lázaro Ross, Rogelio Martínez Furé, el coreógrafo mexicano Rodolfo Reyes, los hermanos Justo y Gerardo Pelladito, Jesús Pérez, Manuela Alonso, Juan García, Teresa Polledo, Alberto Villarreal, Julia Fernández, Leonor Mendoza y Gregorio Hernández (El Goyo) son solo algunos de los más recordados en escenarios de Cuba y el mundo.
Destaca de manera significativa la influencia del maestro Manolo Micler en la historia de esta compañía, no solo por haber sido el director con más tiempo en la misma (cerca de dos décadas), sino porque es el coreógrafo de más del ochenta por ciento de sus coreografías, con las que han recibido importantes lauros dentro y fuera de la geografía nacional.
En ese sentido destacan títulos tan aclamados como Dahomeño, Tumba Francesa, Gagá, Obatereo, Carnavaleando y muchos otros que componen una extensa nómina de más de medio centenar de creaciones, la mayoría presentes en el repertorio activo de la compañía.
Entre los muchos tesoros que protege la sexagenaria formación, sustento también oportuno para el título recién recibido, destaca que es la única en el país con siete de sus figuras principales, a lo largo de su historia, reconocidas como Premios Nacionales de Danza: Rogelio Martínez Furé (2002), Zenaida Armenteros (2005), Santiago Alfonso (2006) Silvina Fabars (2014), Manolo Micler (2017), Johannes García (2020) y Alfredo O’Farrill (2024) lo que se corresponde con la excelencia artística que ha caracterizado al CFNC a lo largo de estas décadas.

Pero detrás de la escena, con igual protagonismo han estado la Dra. Isabel Monal, prestigiosa intelectual y artífice del nacimiento de la compañía, los diseñadores María Elena Molinet, Eduardo Arrocha, Manolo Barreiro y Salvador Fernández, y el coreógrafo Roberto Espinosa Amor, por solo mencionar algunos.
Refiriéndose al compromiso de los jóvenes que hoy defienden la historia del CFNC y con ella las más auténticas expresiones del arte popular, su actual director, también maestro puntualizó:
“…los jóvenes que hoy tenemos este compromiso lo hacemos desde la responsabilidad por investigar antes de cada creación, entregar lo mejor en la escena, ofrecer con respeto un trabajo de calidad y con bases sólidas en la historia de la nación.
“No hacemos folclor, sino una teatralización de lo que sucede en los espacios folclóricos, y mantenemos vivas esas expresiones porque sin transgredir sus esencias, les imprimimos los códigos del momento, en consonancia con el precepto del Dr. Rogelio Martínez Furé de que somos un río de aguas siempre renovadas…”.
Miradas contemporáneas que protegen el Patrimonio
Las actuales tendencias estéticas y escénicas también forman parte del actuar de músicos, bailarines y técnicos del CFNC en su empeño por mantener con vida cada una de las expresiones que atesoran.
La manera en que hoy se concibe la creación desde el juvenil colectivo no ha estado exenta de miradas híper críticas y opiniones anquilosadas que no identifican en la contemporaneidad valores que contribuyan con la preservación de signos y símbolos que denoten historia e identidad.

No obstante y con firmezas en sus propósitos García Valle y sus coetáneos han transgredido reglas para demostrar que la manera más contemporánea de ver el arte no está en contradicción con la calidad y la preservación de identidades.
Ejemplo de ello han sido sus más recientes obras: Bara, Vals para Oshún, Obbá Meyi, Julián, la multipremiada Comunidad y Arará. Ecos del Dahomey, todas marcadas por diálogos coherentes entre generaciones de artistas y expresiones de la creación, todas estas coreografías son fehaciente manifestado el conjunto de prácticas, saberes y enseñanzas reconocidas como Patrimonio Cultural de la Nación.
Para el futuro más inmediato en la casa de la calle cuatro entre calzada y quinta, sede del CFNC, se “cocina” un estreno que convida a aproximarse al folclor campesino, desde las estéticas de estos tiempos y con la colaboración del grupo musical Yosander y Agranel.
Coreografías muy conocidas y poco llevadas a la escena en la actualidad como la Caringa, el Gavilán y el Papalote renacerán en el repertorio de la formación, aderezadas por una historia de amor y esperanza.

