Declaración de intelectuales cubanos en defensa de la soberanía nacional, la paz y la justicia social
Los abajo firmantes, Premios Nacionales de Ciencias Sociales y Premios Nacionales de Historia de la República de Cuba, conscientes de la responsabilidad ética que entraña nuestra labor intelectual y nuestro compromiso con la nación, hacemos pública la siguiente declaración:
Reafirmamos, en primer lugar, nuestra lealtad a los principios de independencia, soberanía y justicia social que han guiado el proceso revolucionario cubano desde su génesis. La historia de Cuba, desde la gesta mambisa hasta hoy, ha estado marcada por una lucha persistente contra toda forma de dominación externa, y ese legado continúa siendo el fundamento de nuestro pensamiento y de nuestra acción.
Defendemos el derecho inalienable del pueblo cubano a decidir su destino sin injerencias extranjeras. El bloqueo económico y las presiones de toda índole constituyen formas de agresión que afectan directamente la vida cotidiana de nuestra población y obstaculizan el desarrollo pleno del país.
Denunciamos al imperialismo como una amenaza a la paz, la estabilidad y la autodeterminación de las naciones. El auge neofascista en todo el mundo, con el abyecto liderazgo de los fanáticos del Norte revuelto y brutal, pone en peligro la existencia misma de nuestra especie. Cuba es víctima hoy de esas oscuras fuerzas que debemos rechazar.
“Denunciamos al imperialismo como una amenaza a la paz, la estabilidad y la autodeterminación de las naciones”.
Reivindicamos la vocación humanista y emancipadora del proyecto social cubano, cuyo propósito esencial ha sido y continúa siendo la dignificación del ser humano, la ampliación de derechos sociales y la construcción de una sociedad más equitativa.
Reconocemos los desafíos, tensiones y contradicciones propias de toda obra histórica viva, pero sostenemos que la solución de todos nuestros problemas corresponde exclusivamente al pueblo cubano, mediante el diálogo, la participación y el perfeccionamiento continuo de sus instituciones, respetando el orden constitucional vigente y nuestra tradición de resistencia.
Alertamos sobre los peligros de discursos que, bajo la apariencia de análisis académicos o preocupaciones “cívicas”, pueden contribuir a legitimar agendas de desestabilización o a reproducir narrativas funcionales a intereses ajenos a la nación. La historia enseña que la injerencia solo conduce a la violencia, al sufrimiento y a la pérdida de soberanía.
Abogamos por la paz como principio rector de la convivencia nacional e internacional. Cuba necesita, hoy más que nunca, espacios de entendimiento, respeto y construcción colectiva, alejados de la confrontación estéril y de los llamados a intervenciones foráneas. Nuestro afán pacifista no niega el derecho de este país a defenderse de una agresión, si fuera necesario, aunque esperamos que un escenario así jamás se concrete.
“Abogamos por la paz como principio rector de la convivencia nacional e internacional”.
Reiteramos nuestra confianza en la capacidad del pueblo cubano para enfrentar sus retos con inteligencia, cultura política y sentido de justicia. Convocamos a la comunidad académica y a la ciudadanía en general a defender la verdad histórica, la independencia nacional y los valores de solidaridad que han caracterizado a nuestra nación.
Firmamos esta declaración en defensa de Cuba, de su derecho a existir sin tutelas y sin cercos o amenazas, y de un futuro construido en paz, con justicia social y plena soberanía.
- Isabel Monal Rodríguez
- María del Carmen Barcia
- Pedro Pablo Rodríguez López
- Olga Portuondo Zúñiga
- Sergio Guerra Vilaboy
- Alberto Prieto Rozos
- José Luis Rodríguez García
- Francisca López Civeira
- Mildred de la Torre
- José Bell Lara
- Hebert Pérez Concepción
- Urbano Martínez Carmenate
- Israel Escalona Chádez
- José Luis Méndez Méndez

