Quien escucha a Laidi Fernández de Juan ante los micrófonos de Habana Radio o en un estrado público puede reconocer que la lectura interpretada forma parte indisoluble de su propuesta creativa: hay en ella un histrionismo que acentúa la intención satírica y multiplica los sentidos del texto.

Es esa voz la que resuena en El día que fui martes y otras estampas. Editado en dos tomos por Celín González en formatos papel y EPUB, el libro reúne más de sesenta crónicas de la autora publicadas entre 2018 y 2022 en las páginas digitales de La Jiribilla y en la frecuencia de la Oficina del Historiador de la Ciudad.

Con diseño de Gretel Ruíz-Calderón, la sugerente ilustración de Numa en la portada refuerza la intencionalidad de la escritora, activa defensora de los temas de género y contra la violencia.

Este es un libro que explica las resistencias de una manera creativa, con un alto sentido humorístico, pero también con una calidad literaria.

Al presentar el volumen de Ediciones Boloña dentro del programa de la 34 Feria Internacional del Libro de La Habana, Magda Resik, directora de Comunicación de la Oficina del Historiador reconoció: “Este es un libro que explica las resistencias de una manera creativa, con un alto sentido humorístico, pero también con una calidad literaria. Es una crónica hija y heredera de los mejores cronistas cubanos de todos los tiempos, que nos han aportado esa semblanza de épocas que debemos inmortalizar”.

Agregó la también directora de la emisora Habana Radio: “A veces en la hostilidad cotidiana nos perdemos un poco y creo que este libro ayuda a que, dentro de lo difícil de lo cotidiano, la belleza se realce; la belleza expresada en humor, en pasiones encontradas, incluso, a veces, hasta en discusiones que ella recrea muy bien en los textos”.

El ejemplar de la colección Raíces se estructura en tres bloques con rigor cronológico: “Érase una pandemia”, dedicado a la zozobra y al encierro del COVID-19; “Érase unos trámites”, que se enfoca en los absurdos del burocratismo; y “Éramos nosotros”, el cual entremezcla historias de variadas temáticas.

Laidi Fernández: “Hay muchísimos cronistas cubanos que, cuando uno quiere saber cómo era Cuba, nos dan una idea extraordinaria de cómo éramos como pueblo”.

La presentación literaria coincidió con la fecha de aniversario de boda de los padres de la autora, Roberto Fernández Retamar y Adelaida de Juan, sus primeros lectores y figuras entrañables de la cultura cubana. Acerca de la preferencia por la crónica, expresó Laidi:

No reniego de nuestros grandes novelistas y narradores; de hecho, yo empecé siendo cuentista, pero la crónica es un género mucho más difícil de lo que parece, porque perpetúa un momento, deja constancia de lo que vivimos. Siempre es bueno acudir a los clásicos, desde Emilio Roig a Enrique Núñez. Hay muchísimos cronistas cubanos que, cuando uno quiere saber cómo era Cuba, nos dan una idea extraordinaria de cómo éramos como pueblo.

En el preludio de la lectura de El día que fui martes, Fernández de Juan reconoció el privilegio y el gozo que representa para los escritores cubanos tener un libro en papel, lujo que agradeció a Bologna, casa editora con la que sostiene vínculos desde 2018.

A partir de la peripecia personal para gestionar una pensión de jubilación, y por medio de la vívida caracterización de personajes y elementos de comicidad, el relato que da título al libro describe las dificultades de la burocracia y la actitud de los funcionarios.

“Leer El día que fui martes implica ser copartícipes de la aguda mirada de Laidi…”

Leer El día que fui martes implica ser copartícipes de la aguda mirada de Laidi, reencontrarnos con nosotros mismos y distinguir en qué medida nos han cambiado las dinámicas del pasado reciente y las actuales.

Laidi Fernández de Juan no se cesa de escribir; continúa su columna quincenal “Hablando en plata” en la revista La Jiribilla, alista un nuevo libro de cuentos titulado Gorriones y da forma a sus memorias africanas, inspiradas en su labor médica en Zambia, tema precedido por el volumen El universo de Dolly y otros cuentos africanos (Letras Cubanas, 1994).

El día que fui martes y otras estampas resulta un triunfo de la edición impresa hecha posible por el equipo de una editorial pequeña como Boloña y los fieles amigos de Eusebio Leal; es una prueba más de que el humor, cuando se escribe con calidad literaria, resulta un recurso eficaz para preservar la memoria y cuestionar la realidad sin rezumar amarguras.

Tomado del Periódico Cubarte