Primero viene un rumor de pasos. Luego, una respiración colectiva hasta que se escuchan las voces. No una, sino muchas. Se trenzan, se separan, se buscan. A veces suenan a terciopelo; otras, a madera vieja que cruje con ternura. Así comienza Alma con Alma, el nuevo fonograma de Vocal Adalias, un conjunto vocal de Santiago de Cuba que canta para ser habitado, o al menos, así se siente.

El disco no es un producto pulcro ni aséptico. Ellas cinco en la portada, con ojos cerrados, dan la bienvenida a un álbum minimalista donde la música es protagonista. El fonograma tiene textura. Tiene el sudor de los trópicos y la luz tamizada de un atardecer en la calle Enramadas.

Los géneros se suceden sin avisar: un bolero que duele despacio, un son que se sacude las telarañas, una versión del “Mambo nº 5” de Pérez Prado que no imita, sino que reinterpreta desde el arroyo. También aparece “El Cumbachero”, pero no como lo recuerdas: aquí galopa en tiempo de conga santiaguera, con las palmas marcando el compás como si la piel fuera tambor.

“…un álbum minimalista donde la música es protagonista”.

¿Qué se oye en el fondo? Músicos invitados de la propia ciudad, gente que conoce el barro y la estrella. Ellos le ponen al álbum ese matiz imposible de explicar con partituras: el sabor de lo que se hace entre vecinos. Damián Busqueta y Melvin Rodríguez firman la producción musical. Busqueta, curtido en trabajos con Rubén Blades, Pablo Milanés o el Septeto Santiaguero, confiesa que no graba muchos discos nacionales. Pero cuando lo hace, pone la memoria encima de la mesa. Y se nota.

El título, Alma con Alma, nace de una pieza homónima cuyo arreglo emocionó desde el primer ensayo. Según confesó Busqueta a Xinhua, no fue una decisión de marketing. El disco estaba hecho con el aliento profundo del corazón, y para el corazón debía volver. Por eso el diseño sonoro es tan variado: hay temas comerciales, sí, pero también joyas antológicas y otras casi secretas, que solo los verdaderos conocedores de la trova, el son y el bolero saben apreciar.

“El disco estaba hecho con el aliento profundo del corazón, y para el corazón debía volver”.

En los Premios Cubadisco 2026, este álbum estuvo nominado en la categoría de Música de Cámara. Y aunque la etiqueta suene a salón de espejos, el disco no se queda encerrado entre cuatro paredes. Al contrario: sus arreglos vocales abren ventanas porque Vocal Adalias no es un grupo que muestra técnica, es un grupo que abraza.

Al final, cuando se apaga la última nota, queda una sensación extraña. Como si hubieras caminado por Santiago sin moverte del sillón. Como si las cuerdas vocales de una ciudad entera te hubieran susurrado al oído: “Tranquilo, aquí todavía se canta con el alma”.