Lina de Feria: La crítica, no debemos olvidarlo, es literatura
El reciente fallecimiento de Lina de Feria me hizo volver a su poesía. Releí los versos de Casa que no existía, su primer libro, con el que ganó en 1967 el Premio David de la Uneac en su primera edición, compartido con Luis Rogelio Nogueras y su Cabeza de zanahoria. Volví a poemas de A mansalva de los años, El ojo milenario, Rituales del inocente, A la llegada del delfín, El rostro equidistante, Ante la pérdida del safari a la jungla…
Mientras la leía (coincidiendo con un homenaje que le hicimos en Ediciones La Luz, donde compartimos su obra el Día Internacional de la Poesía) recordé que en 2016 —un viernes 25 de marzo, compruebo ahora— la entrevisté a propósito de la redacción de mi tesis de licenciatura en Periodismo. El tema era la crítica literaria en las publicaciones culturales cubanas, específicamente en las páginas de La Gaceta de Cuba, revista de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) fundada por Nicolás Guillén en abril de 1962.

Lina, sin ser especialista en el tema, aunque era Licenciada en Filología en la Universidad de La Habana, podía aportarme su mirada sobre la crítica: la de una poeta que, además, fue redactora de la página cultural del periódico Juventud Rebelde y jefa de redacción de El Caimán Barbudo. Además, ese año, en que se le dedicó la Feria Internacional del Libro, Ediciones Extramuros publicó Conjetura de la crítica, volumen que reúne reseñas, comentarios literarios, críticas… de la Premio Nacional de Literatura 2019.
Me di a la tarea, diez años después, de rastrear aquella entrevista más bien académica y con un objetivo: servir a una investigación universitaria. Y como los archivos pueden ser minas extrañas y sorprendentes, aquí van esas valoraciones, con la inexperiencia del joven de entones, pero el valor testimonial de las palabras de la gran poeta Lina de Feria.
¿Cómo valora la práctica de la crítica cultural en las publicaciones especializadas cubanas?
Actualmente la crítica como criterio de expresión, y con ella las personas y la sociedad en sentido general, está cada vez más preparada para dar opiniones propias. Creo que hay un desarrollo positivo en la posibilidad de la libertad de expresión. No hay dudas que la gente desea y puede expresarse más y decir sus opiniones sobre las cosas de cada día…
Sobre la crítica especializada… Pues, mira la revista Catauro de la Fundación Fernando Ortiz, que dirige Miguel Barnet. Realmente es una publicación diversa, cada vez más interesante. En varias provincias también hay buenas experiencias, en Camagüey, en Ciego de Ávila… Hay realmente una especie de posibilidad real de tener una crítica importante.
Esa crítica importante ya se avizora…
Sí, creo que ahora existe una crítica a tener en cuenta. Hay opiniones que dicen lo contrario, pero esas son opiniones de gente que no lee. Aquí hay mucha gente que no lee y opina…
Y usted se mantiene al tanto del acontecer crítico cubano…
Bastante. Todo lo que puedo leer lo leo. En las horas libres que me dé la vida y en las que quedan. Claro que hay cosas que me interesan más que otras, cuando abro una revista. Por ejemplo, en La Siempreviva, que dirige Reynaldo González, lo primero que me interesó no fueron los trabajos sobre El Quijote, al que está dedicado la revista, sino un artículo de Adelaida de Juan sobre arte. La Siempreviva, a propósito, es una revista magnífica.
¿Piensa que hay géneros favorecidos y otros discriminados por la crítica literaria?
Creo que sí. En los tiempos en que hacía periodismo en Juventud Rebelde escribía una crítica diaria en acuerdo con Casa de las Américas; o sea, una crítica diaria a un libro de Casa de las Américas. Eso se perdió. La crítica tiene que tener más espacios en la prensa diaria, en Granma, Tribuna, Juventud Rebelde… que publique más crítica literaria o de teatro. Críticas que muevan a la gente a pensar también, no solamente en noticias trágicas y no trágicas, políticas y no políticas, sino también en el arte y la cultura del país.
Es además necesario que se le page bien a los críticos, no vamos a hacer una crítica mal pagada y en Cuba la crítica lo sigue siendo. Hay que pagar y bien el trabajo del que piensa.
¿Qué debe caracterizar la crítica literaria? ¿Qué aspectos no deben faltar en ella?
Lo fundamental, en primer lugar, es tener la noción de la calidad de lo que se está leyendo, tener una noción clara y, por otro lado, singular para no repetir las ideas de otro. Lo interesante estará en el talento de quien se proponga hacer una crítica de forma singular. La crítica, no debemos olvidarlo, es literatura.
Oscar Wilde defendía esa idea: ver la crítica como literatura…
Sin dudas, Wilde era un genial. Por ejemplo, en sus Parábolas, quizá lo menos conocido de él, ofreció una prosa maravillosa. Y, además, Wilde, escribió a raíz de pasar su experiencia en prisión, un poema extraordinario donde uno puede entender que para el artista toda experiencia, sea positiva o negativa, se convierte en arte.
Acaba de publicar un libro de reseñas y crítica… ¿Sigue escribiendo crítica literaria?
Sí, como no. Soy poco académica, pues no me manejo mucho con ella, lo mío es decir las opiniones… Ahora voy a sacar con Norberto Codina, en La Gaceta de Cuba, algo que se me ocurrió y titulé “El cine no perdona”, sobre una película cubana que vi y es una especulación. A propósito, Codina es un revistero excelente y además un buen poeta.
¿Y justamente, Lina, cómo valora el trabajo de La Gaceta de Cuba, en comparación a otras publicaciones especializadas, en el tratamiento de la literatura cubana?
Es una revista maravillosa. Cuidadosa de la portada y de las gráficas. Es una de las que ha dado más oportunidades a cualquiera que tenga nivel de desarrollar su escritura y su criterio.

