El reciente estreno en salas de cine de la capital y también en provincias del largometraje de ficción Nora (2025), dirigido por Roly Peña, es punto de partida para compartir algunas ideas en torno al filme. 

Lo primero que habría que señalar es que un amplio número de espectadores han podido apreciar el filme en una voluntad de ofrecer desde las salas las obras más actuales del cine cubano e internacional. En el ámbito nacional, Nora ya había formado parte de las exhibiciones en la edición 46 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, pero otros muchos espectadores han reconocido en la obra sus valores temáticos y de realización.

Nora es la historia de una agente de la seguridad cubana infiltrada en una organización de derecha en Miami, la cual debe ser extraída de inmediato, pero ella decide incumplir esa orden para conocer los propósitos y planes de acciones. Este es el punto de partida para una obra donde se incluye un excelente reparto de actores, desde el siempre grande Aramís Delgado, y suma a Héctor Noa, Patricio Wood, junto a Carlos Luis González, Reytel Oro, Clara García e Ingrid Lobaina, quien desde su juventud sale muy airosa de su papel como Nora

“…lo fundamental es que un filme cubano siga generando expectativa, motive a que las salas sigan siendo el espacio para disfrutar de un estreno y compartir…”

Al mismo tiempo, habría que referir que desde el punto de vista dramatúrgico los personajes están entrampados en sus papeles, sin generar un pequeño deslizamiento que los haga más completos en su diseño o carácter. Y no hablo de las interpretaciones, que ya remarqué eran de altísimo nivel, sino en una estructura maniquea que los sitúa en la fórmula de buenos y malos, sin dejar espacio para cierta amplitud que habría hecho más poderosos sus personajes. 

Este detalle no genera sombra sobre la concepción narrativa y estética del filme, lograda además con el uso de especialidades como la música, la dirección de arte, la fotografía y otras, cada una de ellas aportando al diseño y la visualidad de la obra en su empaque como película. 

Todos estos componentes favorecen para que Nora siga siendo motivo para otros acercamientos críticos o analíticos, pensar el cine desde su influencia en la sociedad, los gustos, las audiencias, los temas… Debatir en torno a las obras que vemos y generar posibles intercambios que siempre aportan nuevas visiones sobre una obra de arte. Ese debe y es, el papel de la crítica. 

Nora tiene la capacidad para erigirse en ese lugar sagrado donde confluye el gusto popular y la correcta realización audiovisual”.

El espectador o televidente podría coincidir o no con estas ideas, lo fundamental es que un filme cubano siga generando expectativa, motive a que las salas sigan siendo el espacio para disfrutar de un estreno y compartir, porque la experiencia del cine, como nos enseñó la siempre hermosa Cinema Paradiso, va más allá de la sala oscura, del encuentro, del sonido envolvente, es una magia que traspasa cada uno de esos aspectos para convertirse en un hecho cultural, simbólico, pero también emotivo o sentimental. 

Nora tiene la capacidad para erigirse en ese lugar sagrado donde confluye el gusto popular y la correcta realización audiovisual, hechos que la sitúan en la gran pantalla, y, sobre todo, en los comentarios de los espectadores y televidentes.