Me satisface mucho escuchar y leer las más diversas opiniones, favorables en su mayoría, sobre el Festival de la Salsa en su décima edición, el cual transcurrió exitosamente en La Habana el pasado fin de semana, con abundante afluencia de público y absoluta conexión entre los bailadores y sus principales orquestas.

Creo, francamente, que esa es la noticia principal, aun cuando para llegar a ese punto hiciera falta recorrer un largo camino y ponderar con toda responsabilidad los pro y los contras de mantener un evento de similar envergadura, en medio de la situación que atraviesa el país y, en particular, su ciudad capital.

Tengo que decir, sin embargo, que la fiesta superó todas las expectativas, al punto de resultar pequeña la sede alternativa elegida. Aun así, la Estación Cultural de Línea y 18, en El Vedado, institución que gestiona el Fondo Cubano de Bienes Culturales, acogió las tres noches de conciertos con diversidad de servicios gastronómicos y con ejemplar sentido organizativo, en buena medida gracias al respaldo de las principales autoridades provinciales y nacionales y de las entidades del Gobierno provincial que garantizaron la prestancia y la seguridad del recinto.

La fiesta de los bailadores y del son superó todas las expectativas. Video: Cortesía del autor

La Dirección Provincial de Cultura de La Habana y la Empresa Provincial de Carnavales, de conjunto con el Fondo Cubano de Bienes Culturales y la empresa MB Producciones, liderada por el destacado músico cubano Maykel Blanco, gestionaron con acierto un riguroso programa artístico, dedicado al 70 cumpleaños de la Orquesta Revé, que supo combinar figuras noveles de la llamada timba cubana con los más importantes exponentes del género, todo con el decisivo respaldo del Instituto Cubano de la Música.

Hay que agradecer también a todos los artistas que se sumaron a la programación, a todo el personal de producción artística y seguridad, a las empresas estatales y formas de gestión no estatal que ofrecieron bebidas y comestibles y, de manera muy especial, a los agentes del orden púbico que aseguraron cada punto y cada ruta de acceso al lugar.

El festival fue liderado por el músico Maykel Blanco. Foto: Tomada de Radio Cadena Habana

Contra viento y marea, la décima edición del Festival de la Salsa nos deja más de una certeza: lleno total del espacio durante los tres días, afluencia de más de 600 visitantes extranjeros y cerca de 8 000 bailadores nacionales, oferta cultural de primer nivel, buena salud de nuestro género bailable por excelencia y puesta en marcha de un nuevo local de gran aforo para el bailador capitalino, situado en un área muy céntrica, que bien podría combinar su actividad ferial fundamental con nuevas jornadas de concierto como las que acabamos de disfrutar.

De modo que en un año nos veremos nuevamente, vislumbro que de vuelta al Club 500, sede habitual de este importante evento, para reapropiarnos otra vez de la siempre polémica etiqueta foránea, con la certeza compartida de que cuando hablamos de Salsa, en Cuba, todo el mundo sabe de qué estamos hablando.