Los jóvenes que caminan 100 kilómetros para llevar arte a las lomas

Rogelio Ramos Domínguez
5/9/2018

Vine como público en la primera caminata. Ahora mira, ese es mi hijo”. Lo dice un joven de poco más de 20 años. Su niño de unos cinco ve a los artistas con sus títeres, sus máscaras, su empeño. Están en El Espuart, una intrincada localidad de Songo La Maya. Eloy Díaz, el creador del periplo queda como paralizado. Cuando comenzó esta idea hace ya diez años era solo una ensoñación, un modo de “hacer algo” en Songo La Maya, tan alejada de las grandes capitales, envuelta en un pensamiento en el que se le tilda de sitio de poca cordura. Eloy se da cuenta ahora de que su caminata cobra otros muchos sentidos.

Eloy Díaz es pintor, fotógrafo, editor, poeta, investigador; una suerte de renacentista, quien fuera presidente de la célula local de la Asociación Hermanos Saiz (AHS). En diez años ha faltado solo a dos de estos periplos que él llamó “Caminar con Los Héroes”.


Durante 10 días estos jóvenes de la AHS y de La Brigada José Martí en Songo-La Maya
llevan el arte a las comunidades más apartadas del territorio. Foto: Internet

 

Desde 2008, jóvenes de esta tierra se van monte adentro. Parten en la mañana de la Santa Ana y vuelven diez días después de caminar más de cien kilómetros. La Ruta comienza justo en el parque José Martí, entre los bustos de El Héroe  Nacional y El León de Oriente; sin despedidas, sin discursos, parten con sus banderas y sus mochilas a cuestas. A unos treinta kilómetros de distancia trina el carnaval de Santiago de Cuba. Ellos esperan el fin del acto del 26 de julio y se van a llevar arte a las montañas. No es una orden, ninguna autoridad va a por el abrazo. Ellos parten.

Y en los montes…

“La primera parada casi siempre es en Loma del Gato” (a unos quince kilómetros de La Maya)”, dice Yasser Landazuri: fotógrafo, caricaturista, pintor, ceramista y ebanista; actual presidente de la célula de la AHS en Songo La Maya. “Ahí nos quedamos y en la noche actuamos”. Lo dice y tiene en sus manos los títeres que ha diseñado él mismo.

No hay mucho recurso, durante ocho caminatas lo hemos hecho casi todo con nuestro esfuerzo, Yasser Landazuri, de 34 años recuerda cada periplo: “En esto he aprendido a querer más a la gente, pasar por los lugares de José Maceo, de Martí. Ahí en Loma del Gato uno llega a sentir esos latidos y hasta se divierte porque es tremendo lo que uno se encuentra. Nos reconoce hasta el borracho del barrio. Hay gente que nos identifica, porque lo mismo hacemos de lobo, de viejito que de mujer. Las obras las montamos nosotros mismos, con ayuda de Nadir Ramírez que es metodólogo provincial de teatro”.

Nadir es un tipo flaco, más bien tímido, una suerte de filósofo. Llegó de Venezuela, terminó la misión y se reincorporó al periplo: “Uno aprende mucho, sobre todo de los niños”.

Juan Vera Gutiérrez es miembro de la Brigada José Martí, en la caminata se desdobla constantemente, lo mismo se trasviste, hace de burro o hasta de come candelas: “Yo soy esencialmente artista plástico”, asegura, “pero hago hasta humor, nos reímos incluso con lo que pasa entre nosotros. Sabemos lo duro que es para Eloy Díaz, el poeta, hacer teatro, pero es que somos pocos. Esta vez se fueron solo cinco personas y entraban y salían otros, pero fijos, cinco. En la Prudencia lloré, una niña me cogió tanto cariño que no me soltaba, quería estar siempre al lado mío. Es hermoso hacer esta caminata”.

Entre los asuntos más sensibles está seguir La Ruta Martiana. En el actual territorio de Songo La Maya ocurrió el Juicio al bandido Masabo, descrito por Martí en su diario de campaña. Los artistas del periplo suelen pasar por esos sitios: la Prudencia, el Aguacate, La Lombriz, La Leonor, El Martillo, El Diamante.

Fue también por estas tierras donde Martí escribió el documento “Manifiesto al  Herald”, fue de aquí de donde partió a lo eterno. En su diario las descripciones a los frutales, la belleza de terruños como Jaraheca. Estos muchachos hoy siguen esa ruta.

Según los propios caminantes, la dirección actual de cultura les prestó ayuda esta vez. Otras autoridades municipales ofrecieron recursos pero no llegaron. Así ha sido por diez años, dice Eloy Díaz. “El año que viene volvemos, haya o no haya recursos”.

Son diez días consecutivos. Jóvenes y algunos que ya abandonan las edades tempranas como Carlos Dominico, Denis de la Rosa, Leodelmis Mestre , Waldo Reguiferos, Alexei Rodríguez, Anisley Díaz y muchos otros, han conocido lugares hermosos de esta tierra, a la gente más humilde. Miles de kilómetros recorridos a pie, año tras año.

En ese desandar aprenden de costumbres locales, ayudan a limpiar sitios históricos, a veces en abandono, como la tarja situada en La Leonor, que dicen es casi imposible de encontrar entre los matorrales.

En cada descanso actúan, cantan, presentan libros, exponen o hasta hacen tatuajes a lugareños. A su paso encuentran los sitios de la Columna 17, La Ruta mortuoria de José Maceo o la Ruta martiana. Son jóvenes cubanos, con sus discos de Kelvis, Vivanco, Cimafunk, Tego Calderón, Silvio Rodríguez, Roly Berrío o Interactivo. Jóvenes de su tiempo que se van los 26 de julio a ser arte entre las artes y monte, donde el monte lo es, y en desmesura, sin pedir nada o casi nada que no es lo mismo, pero es mejor.

 

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