“Patria nos arma para el Girón comunicacional del siglo XXI”
“Patria nos arma para el Girón comunicacional del siglo XXI”. Así sentenció Ricardo Ronquillo Bello, presidente de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), al inaugurar la quinta edición del Coloquio Internacional Patria. La cita sesiona en La Habana, en medio de un contexto global complejo donde la manipulación mediática campea con impunidad y las grandes plataformas digitales actúan como arsenales del nuevo desorden infocomunicacional.
El evento, que en su primera jornada contó con la presencia del Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República Miguel Díaz-Canel Bermúdez y otras altas autoridades cubanas, reúne a unos 150 invitados de 25 países. Entre ellos, periodistas, académicos y diplomáticos, todos convocados por una idea: construir una comunicación revolucionaria que visibilice a los pueblos históricamente explotados por el colonialismo y el capitalismo global. El coloquio, dedicado al centenario de Fidel Castro, se propone actualizar su pensamiento en la era de los algoritmos y la hegemonía cultural desde el Sur.
Ronquillo tomó la palabra y, antes de cualquier teoría, dibujó una imagen concreta. “A esta misma hora —dijo—, madres cubanas pueden estar tirándose a la cama exhaustas, tras otra noche resolviendo junto a sus familias las urgencias de la casa con el mínimo alumbrón eléctrico de la madrugada”. Esa fatiga, esa gestión cotidiana del agua, la leña o los medicamentos, no es un accidente, sino el resultado directo de un castigo colectivo: el bloqueo de Estados Unidos, llevado ahora, según denunció, “a cuotas de mal y de genocidio extremadamente calculadas”.
“Este país y este planeta, martirizados y espantados por el nuevo fascismo, requieren de la articulación comunicacional como del oxígeno”.
El periodista no escatimó calificativos para referirse a la administración estadounidense actual. Habló de “un autoproclamado nuevo Nerón fascista mundial” que amenaza con feudalizar a Cuba, retrotraerla a una existencia primitiva, desprovista de todo horizonte de esperanza. Y sin embargo, subrayó, ese designio choca contra la grandeza del pueblo cubano, “su dignidad, su sentido de la justicia y su capacidad imaginativa”. Recordó entonces la lección de un antiguo profesor universitario: no existe un diferendo histórico entre Cuba y Estados Unidos, sino “un empecinamiento histórico de las élites más reaccionarias del norte por anexar y someter a Cuba contra la voluntad de su pueblo”.
¿Por qué mantener entonces un coloquio internacional en medio de la asfixia? Ronquillo fue tajante: “Este país y este planeta, martirizados y espantados por el nuevo fascismo, requieren de la articulación comunicacional como del oxígeno”. A cinco años de aquella primera mesa redonda en la sede de la UPEC y el Hotel Nacional —inspirada por Rosa Miriam Elizalde y liderada por el Partido—, la única certeza es la necesidad apremiante de hacerlo. Porque los poderosos, dijo, “han secuenciado la mentira y la manipulación como si secuenciaran el ADN”, hasta convertir la comunicación en “el espectro de un ángel perverso”.
El presidente de la UPEC repasó las campañas más recientes de ese engranaje: el inexistente “Cartel de los Soles”, borrado después por el propio Departamento de Injusticia Norteamericano; el secuestro del presidente de Venezuela y su esposa; la invasión a Irán bajo la excusa nuclear; la satanización de Cuba como “amenaza inusual y extraordinaria”. Y mencionó un hecho que resume la moral invertida del sistema: condenar a la Palestina ocupada a pagar indemnizaciones por terrorismo.
Frente a esta “violencia comunicacional” que encubre y apaña otras violencias, Ronquillo llamó a establecer un código civilizatorio y a forjar “un frente común universal contra la mentira organizada”, tal como pediría Fidel. “Hay que arrebatarle esta arma al enemigo —insistió—, porque bien conocida y manejada es como si hubiese sido creada especialmente para nosotros, los marginados de esta galaxia”.

El coloquio no se agota en el debate de estos días. Su programa incluye, hasta el 28 de abril, siete talleres paralelos y un “Patria virtual” por videoconferencia para todas las provincias. El objetivo es formar capacidades en comunicación social, un pilar estratégico para Cuba tras la aprobación de la nueva ley del sector. Como adelantado que fue Fidel —crítico de la manipulación tecnológica pero convencido de su potencial revolucionario—, el encuentro aspira a convertirse en “un pilar para el Girón comunicacional de la Revolución”.
La jornada inaugural tuvo momentos altos: un mensaje en video de la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, que agradeció el evento como “vanguardia del sentido común”; y las palabras del presidente de Al Mayadeen, Ghassan Ben Jeddou, abogando por una comunicación libre y articulada desde el Sur. Porque como resumió Ronquillo al despedirse, citando a José Martí: “Patria es humanidad”.




