Todas las bestias de la tierra obtuvo el premio Portus Patris en 2021 y fue publicado por la editorial Sanlope en 2023. Su autora, Yeilén Delgado Calvo, nació en Matanzas en 1990. Conforman el libro catorce cuentos breves, escritos en una prosa concisa que relaciona sucintas descripciones con razonamientos conclusivos. Cada narración avanza con suma concreción y un agradable ritmo discursivo, partiendo de la particular circunstancia en que hace aparición el personaje y el inmediato planteamiento del conflicto que conduce la historia. La mayoría de las imágenes, si no todas, se suceden en función del trasfondo que servirá de apoyo al discurso narrativo.

El estilo conciso dota de fuerza expresiva a la caracterización de sus personajes, logrando uno de los objetivos más esquivos de toda narración: hacer creíbles y necesarias las motivaciones que guían y definen el paso de una situación a otra en la cadena de sucesos. Personajes que deben elegir entre agenciarse lo que la sociedad etiqueta como éxito, o buscar solo aquello que desean para ser felices. No muchos, pero sí eficientes, son los giros irónicos que generan un exquisito resultado humorístico, como este que hallamos en el cuento “Rodrigo y yo”: “Olvidar que había sorprendido a mi marido de los últimos treinta años mientras analizaba el presupuesto de la empresa con la jefa de economía encima de él”.

En el libro de Yailén Delgado Calvo cada narración avanza con suma concreción y un agradable ritmo discursivo. Imagen: Tomada de Cubaperiodistas

En “Un día, un cuento”, la primera pieza, una mujer que escribe una historia agradable y sosa para sus lectoras habituales, mujeres que prefieren evadir cualquier conflicto social o existencial de fondo, redacta una oración que cambia ese sentido complaciente, adecuado. Alrededor de este núcleo estructural la voz que narra reflexiona y enjuicia el entorno ético de la sociedad, siempre en conclusiones directas y sintéticas.

Más vivas y expresivas son las narraciones en primera persona, sazonadas por asertos y juicios de valor. La mayoría de estos cuentos se definen en dilemas éticos, como el del contraste entre la frivolidad como norma de felicidad y el existencialismo culto, productivo, fincado en valores culturales identitarios. La apariencia frívola, ligera, como condición ridícula, inaceptable. Esto plantea una lucha constante con los estereotipos, tanto a la hora de presentar el conflicto como en el momento decisivo de su desenlace. Los evade, aunque a veces la propia concisión discursiva acepta esos estereotipos como un recurso inevitable de la narración, como quizás ocurre en el cuento “Irene y los abismos”.

“Más vivas y expresivas son las narraciones en primera persona, sazonadas por asertos y juicios de valor”.

Más que en una perspectiva feminista, de activismo legítimo, los cuentos de Todas las bestias de la tierra transcurren a partir de una mirada de mujer, aguda, detallista, consciente de las diferencias de género. Quizás, y es solo una sospecha de mi parte, las lecturas modelo de la autora provengan de hombres, pero consigue asimilarlas de modo que no se manifiesten en un tono androcéntrico. Queda más cerca de una literatura escrita por mujeres del mundo anglosajón e hispano, que de esos maestros que bien asimiló.

No se desdeñan las referencias concretas a la realidad, con sus carencias, sus singularidades y su desarrollo, pero tampoco gana la fatal tentación de dejarlas pasar a primer plano. Si hay un derrumbe, una estrechez económica, una injusticia cualquiera, aparece en función del conflicto que guía a los personajes, criaturas de su propia obra y no de un contexto referente de la realidad. “Los turistas las prefieren rubias”, dramática pieza que cierra el conjunto, apuesta a un fuerte desenlace. La historia se focaliza en una niña que es usada como instrumento de prostitución, en contraste con la perspectiva de quienes la utilizan, incluida su madre. Las bases del realismo que nutren estos cuentos, del primero al último, se hallan en la esencia humana y sus aspiraciones vitales, en su necesidad de marchar a la felicidad y a la realización personal. Es una perspectiva fundamental para leer y comprender Todas las bestias de la tierra, y esperar, por supuesto, nuevas entregas narrativas de esta joven autora.

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