La ciudad de Cali es una de las más antiguas del continente americano, fue fundada el 25 de julio de 1536 por el conquistador español Sebastián de Belalcázar, en una geografía privilegiada de la cordillera de Los Andes, que custodian tres simbólicos monumentos: El Cristo Rey, Las Tres Cruces y el dedicado a Belalcázar.
Recuerdo que, a su regreso del Primer Concurso Latinoamericano de Ballet y Coreografía, celebrado en Río de Janeiro, en julio de 1983, Alicia Alonso nos habló muy entusiasmada de una maestra colombiana a la que había conocido en las sesiones del Congreso. En él participaron dos de sus más talentosos alumnos y nos la definió en los términos más elogiosos por la proyección social que guiaba su labor pedagógica, iniciada en Cali, en 1978. Esa mujer no era otra que la ilustre Maestra Gloria Castro.
Aunque ya habían establecido nexos con el maestro Fernando Alonso y el Ballet de Camagüey, Alicia y Gloria abrieron pronto un fructífero plan de intercambio de experiencias, en virtud del cual viajaron a Cuba alumnos caleños aventajados, y un numeroso grupo de bailarines, maestros, coreógrafos y especialistas del Ballet Nacional de Cuba (BNC) brindaron desde entonces una valiosa colaboración a la Escuela y la Compañía del Incolballet.

Durante una de mis conferencias sobre Historia de la Danza en el Cuballet de 1984, tuve en el auditorio a Gloria, y ahi surgió allí la invitación para que yo visitara Cali, proyecto que los vaivenes políticos entre los gobiernos de Cuba y Colombia demoraron tres años. No fue hasta septiembre de 1987 que pude cumplimentar esa invitaciin., que inició una colaboración que cumple ya 39 años y me ha permitido ayudar a sembrar el arte del Ballet en los más disímiles sitios y sectores de esa ciudad, como escuelas, centros culturales , fundaciones y plazas publicas .He tenido el honor de contribuir a la presencia de destacados bailarines cubanos en el Festival Internacional de Ballet de Cali, que ayudé a fundar en el 2007 y al Incolballet, propiciando también la visita de prestigiosos amigos del mundo de la danza, como el cubano Gonzalo Galguera, el alemán Patrick de Bana , el belga Lucbouy y la Compañía del Real Conservatorio de Danza de Marienma, de Madrid, quienes han aportado sus talentos como valiosos coreógrafos e intérpretes.
Mis propios nexos con Incolballet y el Festival se han mantenido en las 20 visitas que he hecho a la ciudad. Este año la incansable Gloria Castro, con el apoyo de la Fundación Danza Conmigo y la Secretaria de Cultura de la Alcaldía de la ciudad, habían convocado a una nueva edición del Festival, que lamentablenente fue pospuesto para el mes de noviembre, a causa del horrible terremoto que el pasado 10 de agosto daño gran parte de la ciudad. Gloria tomó la decisión de mantener el segmento educativo que había programado y tuvo la gentileza de mantenerme como Especial maestro invitado.

Durante la semana comprendida entre el 1 y el 8 de septiembre, cumplimente un amplio programa docente que incluyo conferencias sobre la historia de la Danza, las relaciones de Cuba con la danza caleña, y un Panel con egresados de Incolballet que han desarrollado una exitosa carrera profesional como bailarines y profesores, que tuvieron como sede el acogedor Anfiteatro Fray Javier Uribe, de la Universidad San Buenaventura. La visita incluyo también un Encuentro con Directores y bailarines de los principales agrupaciones que cultivan la salsa y diferentes formas del baile popular y una grabación para el popular espacio de Podcast titulado » Que me quiten lo bailado».
En este nuevo Encuentro caleño, sentí haber cumplido lo que Martí llamo la mayor aspiración de un ser humano: sentirse útil y también querido.
Gracias, inolvidable Cali.

