Durante nuestra extensa vida laboral hemos tenido algunos inesperados privilegios con que nos han honrado y, por lo tanto, los preservo en lo más hondo del alma. Sin lugar a dudas, uno de estos privilegios fue el de habérseme invitado para formar parte, de entre los miembros fundadores, del legendario Comité del Premio Cubadisco, en el ya lejano 1997.
Mucho ha llovido desde entonces, así como muchas han sido las personalidades de alto rango en el universo de la música que han trabajado para el mencionado Comité del Premio, dueñas de un legado tan impresionante que podemos revisitar los resultados de un año tras otro y siempre nos quedaremos hechizados por la elogiable impronta que los distingue. Valga entonces dedicar un momento especial de recordación a los nombres de Ciro Benemelis como Presidente fundador del Comité del Premio, cargo que fue ocupado sucesivamente por Jesús Gómez Cairo y con posterioridad por Jorge Gómez Barranco, quienes al igual que la actual presidenta, Cary Diez, han tenido en sus respectivos periodos de mandato, la responsabilidad de hacer coincidir las excelencias de las obras concursantes con la equilibrada y discutida decisión de un prestigioso jurado, todo para que al final, se haga justicia entre el conjunto de las obras concursantes.
Más que un premio, Cubadisco es un termómetro del alma nacional.
Sin embargo, la valoración del impacto de los galardones otorgados en Cubadisco será motivo de un análisis en otra ocasión, toda vez que ahora nos interesa resaltar la intensa dinámica social que implica para los músicos, no solo el hecho de poder llegar a ser premiados sino incluso hasta lo que significa para ellos como participantes, estar nominados en las diferentes categorías. Para cualquier persona que no se encuentre al tanto de la diversidad de factores que intervienen en la compleja presentación definitiva de un disco en el mercado, se quedaría asombrado de cómo en el Premio Cubadisco se han tenido en cuenta todos los aspectos de aquella música que, grabada en discos durante el 2025, optan entonces por estos lauros de la industria discográfica en Cuba. Le sorprendería la diversidad de categorías que pueden ir desde la música dirigida al público infantil o desde las complejidades de la música académica hasta el inconfundible sello de la música campesina o el de la rumba entre otras tantas manifestaciones musicales además de las categorías que recogen especificidades técnicas como pueden ser las de grabación, diseño gráfico o notas discográficas.

Quizás entre las categorías que tradicionalmente llamen más la atención del público sean las relacionadas con la música popular bailable, al igual que la que está dedicada a la canción; y ahora tenemos hasta la categoría de música urbana. De todos modos, con dicho punto de vista, estaríamos solamente haciendo alusión a la cúspide del inmenso iceberg que simboliza la representatividad de la música cubana en nuestro tiempo. Nada más que de comentar la Gala de Nominados que tuvo lugar en el capitalino hotel Habana Libre es suficiente para sentirnos sumamente impresionados por el singular acontecimiento del que fuimos testigos. Más allá de las dificultades cotidianas que enfrentamos los cubanos como consecuencia del endurecimiento del bloqueo impuesto por el gobierno de los Estados Unidos, la atmosfera que se vivió en esa jornada para dar a conocer los nominados en todas las categorías a concursar, fue en un ambiente de absoluta y plena satisfacción.

Con la humildad reflejada en sus rostros, pero orgullosos del empeño realizado por alcanzar dicho reconocimiento, la alegría palpable de los nominados, nos ratificó una vez más, como ha pasado durante todos estos años, que estamos ante un evento de indiscutible impacto cultural a nivel de nación, pero que, en esta ocasión en particular, se encuentra marcado por el signo de la resistencia, del rechazo a las pretensiones del enemigo por sumirnos en un contexto de angustias y necesidades llevadas a niveles nunca antes vistos.
Emociona y mucho, poder apreciar la multiplicidad de categorías en competencia; incluso categorías relacionadas con áreas que no son motivo de una gran expectativa social, pero que para nada carecen de la imprescindible dosis de responsabilidad profesional, rasgo ineludible que deben asumir los que aspiran a encontrarse entre los premiados.
Para intentar comprender en su justa dimensión lo que significa que nuestros músicos se encuentren decididos a obtener un Premio Cubadisco, habría que hacer un corte transversal al enorme panal que es el evento en sí mismo y se podrá visualizar esa decisiva capacidad de entrega de laboriosos cubanos y cubanas, inmersos de lleno en sus respectivos proyectos, emotivo espectáculo que no es más que el veredicto del sentido de pertenencia a lo que hacen. Por eso, en el esperado día de la Gala de Premiación que será en la Sala Covarrubias del Teatro Nacional el próximo sábado, cuando contemplemos la desbordante felicidad entre los galardonados, será a la vez, un momento de profunda reflexión. Semejante regocijo es la imagen de una auténtica expresión del compromiso de sus vidas con el resultado de obras que concebidas a través del amor a lo nuestro, definen en esencia, el quehacer de un sentido amor por la patria.

