“Ojalá pudieran realizarse Encuentros de las artes para las infancias en todo el país. Este Festival aporta a nuestros niños y niñas un rafagazo de felicidad, un rafagazo de optimismo, de esperanza, de solidaridad. Y sobre todo un rafagazo de amor hacia el ser humano, hacia la familia y hacia la identidad cubana”.

Dijo en entrevista exclusiva el consagrado actor Rubén Darío Salazar, con quien tuvimos el inmenso privilegio de conversar con motivo de la celebración en la Habana, del 25-al 31 de mayo, de la VII edición del Encuentro internacional de las artes para las infancias Corazón feliz.

¿Qué motivó a Rubén Darío Salazar poner a disposición de las infancias su gran talento, versatilidad y maestría escénica?

“Ante todo considero prudente esclarecer que existe el teatro infantil y el teatro para niños y niñas. El teatro infantil es el que hacen los propios infantes. Mientras que el teatro para niños y niñas es el que realizan los profesionales para las infancias.

“Nunca olvido que la primera vez que subí a un escenario tenía ocho años de edad. Me crié en Santiago de Cuba, exactamente en la calle donde radicaba la sede del teatro Guiñol de esa ciudad. Por esa razón desde muy pequeño, mi vida era ir a ver obras de teatro. Y sucedió que un día me dije: alguna vez yo quisiera dedicarme a eso.

“Tal vez sostenido en ese propósito comencé, con mis compañeritos de la escuela y los amiguitos de la cuadra, a crear espectáculos que yo mismo construía y dirigía. Al mismo tiempo robaba ropas de mis padres para vestir y disfrazar a quienes consideraba, ya desde entonces, mis actores y actrices. Es decir, siempre jugué a representar.

El actor y director Rubén Darío Salazar reflexiona sobre el teatro, las infancias y la necesidad del arte en tiempos complejos. Foto: Tomada de Internet

“En mi opinión el teatro es una manifestación muy completa, muy total que te obliga a cantar, a bailar, a actuar, a dirigir, a escribir, a unir. El teatro es una manifestación de colectivos. De manera que inspirado en esas razones y sostenido por aquellos juegos de los primeros años de mi vida, matrículé en el Instituto Superior de arte, ISA, para estudiar verdaderamente teatro.

“A decir verdad me gusta y mucho esa manifestación artística y sobre todo trabajar para las infancias, aunque nunca he excluido otras maneras de hacer arte, ya sea para los escenarios, la televisión o el cine. Como se conoce he dirigido para la televisión vídeos clips, teleteatros… Porque lo que me gusta en realidad es la unión, la colectividad y a pesar de que he trabajado para jóvenes y adultos, he preferido siempre las infancias”.

¿Alrededor de cuántos años de su vida ha dedicado a esta hermosa labor?

“Después de aquella primera vez que, con ocho años de edad, subí a un escenario, formé parte más tarde del Movimiento de artistas aficionados. Trabajé en distintos centros estudiantiles y así fui escalando peldaños hasta llegar al grupo de teatro Papalote de la provincia de Matanzas, al que me incorporé ya como actor profesional. Y también en Matanzas logré crear mi propia compañía: el grupo de teatro Las estaciones que felizmente dirijo todavía.

“Resumiendo son en total muchos años. Tantos que desde 1987 en que comencé como actor profesional hasta la actualidad, el próximo año estaré cumpliendo cuarenta años de vida artística. Y serán aún muchos más años si tenemos en cuenta la primera vez que estuve en un escenario allá en mi heroico y solidario Santiago”.

A propósito del grupo de teatro Las estaciones, principal ejecutor y promotor del emblemático festival Festitín. ¿Qué es el Festitín?

“Es un proyecto ideado por el maestro René Fernández en el año 1993 que cobra vida en el 94. Desde entonces he sido siempre el director artístico, el curador de este evento y desde esa condición he defendido en todo momento que sea un referente no solo para el teatro de títeres, sino de la cultura en general.

“El Festitín se celebra cada dos años. Es decir, es bianual y convoca a agrupaciones de Cuba y el mundo. O sea, tiene carácter internacional y a lo largo de su existencia ha logrado la participación de más de cien compañías nacionales y más de treinta países”.

A partir de su vasta experiencia en el arte de las tablas, ¿qué opinión le merece el teatro que se hace actualmente en Cuba?

“El teatro no es un arte que se hace en una burbuja. Se hace en un país y el teatro de cada país se parece al momento que vive ese país. Por esa razón el teatro que vemos ahora es un teatro de urgencias, de contingencias, de expresiones que salen desde adentro.

“Son teatros de necesidad, ya sea para las infancias como para los adultos. Es un teatro que tiene cosas que decir, que compartir, que ofrecer. Un teatro que tiene que incidir en las personas. El teatro está obligado a hacer lo que le corresponde en el momento y las circunstancias que vive el país donde se desarrolla”.

La VII edición de Corazón Feliz reunió música, teatro, danza y artes visuales en defensa de la alegría infantil. Foto: Tomada de 5 de septiembre

Recientemente, durante la celebración de la Jornada por el Día del teatro cubano, se sumó a su ya larga lista de premios y reconocimientos, premio Nacional de teatro, Maestro de Juventudes…, el premio de Gestión iberoaméricana de la cultura. Desde el punto de vista personal y profesional, ¿qué representan estos galardones para Rubén Darío?

“Confieso que respeto los premios y los valoro grandemente, pero no trabajo para ganarlos. Mi mayor premio, el más preciado, es poderme comunicar con el público que necesita lo que yo le estoy ofreciendo”.

Finalmente, Maestro, el tema que motivó esta conversación: el Encuentro internacional de las artes para las infancias Corazón feliz, del cual Usted es uno de sus principales artífices junto a la cantautora Rochy Ameneiros, su fundadora y Directora general.

“Esta VII edición de Corazón feliz ha sido hecha en batalla, ha sido hecha en circunstancias difíciles, más difíciles todavía que la edición anterior. Sin embargo, soy de la opinión que cuando más complicado es el entorno social, más necesario es el trabajo que debemos realizar para las infancias. No se trata de adoptar esa actitud conformista de que todo está muy complicado y simplemente no se efectúa un determinado evento. No, por el contrario, cuando más complicado es el entorno se hace más necesario multiplicar los esfuerzos, sobreponerse a esas circunstancias, buscar alternativas y trabajar en función de la realización exitosa de ese evento.

“Es ese el momento de aunar voluntades, de lograr la colaboración de todos los implicados en la organización del certamen y algo muy importante: que se realice. con calidad. Y eso precisamente nos propusimos para esta ocasión.

“En esta VII edición de Corazón feliz, que está dedicada a los setenta años de la creación de nuestro títere nacional Pelusin del monte, a las maestras Rosa Campos y Rita del Prado, así como al medio ambiente; están presentes la música, el teatro, la danza, la arquitectura, el cine, el trabajo comunitario y las artes plásticas. Organizamos también un evento teórico donde prestigiosos especialistas y artistas han debatido con el público temas de tanto interés como la trayectoria artística de las maestras Rosa Campos y Rita del Prado, sus aportes a la música hecha para niños. Asimismo temas relacionados con Pelusin del monte y su manera de refrendar la cultura nacional y el arte del Clown, por solo citar algunos ejemplos.

Entre desafíos y creatividad, el encuentro reafirma el valor de la cultura como refugio y esperanza para niños y niñas cubanos. Foto: Tomada de Internet

“Por su lado las artes plásticas igualmente están presentes con la inauguración de la exposición Retrato gráfico de Zenén Calero y un taller de colach que concluirá con la creación de un gran mural en el que participarán niños y niñas de todas las edades.

“Y sin dudas uno de los momentos más trascendentales de esta VII edición fue el estreno mundial del DVD Concierto para repartir canciones, con música de nuestro querido Silvio Rodríguez para la niñez. La presentación de este álbum formó parte de las actividades de la Jornada inaugural, el 25 de mayo en el cine Charles Chaplin. En ese contexto se entregó por vez primera el premio Corazón feliz a Silvio en agradecimiento a ese hermoso regalo a nuestros niños, que incluye catorce canciones de la autoría de Silvio interpretadas por una veintena de artistas”.

“Como puede apreciarse en el Encuentro internacional de las artes para las infancias en su VII edición no hay una especificidad artística. Todo está mezclado. Es, en fin, una gran fiesta donde todo interviene y todo a la vez tributa hacia la felicidad, hacia la alegría de los niños y niñas cubanos, merecedores siempre de mucho más de lo que hacemos por y para ellos”.