La sede de la compañía Teatro El Público, el Trianón acogió este sábado 28 de febrero la gala de entrega del Premio Nacional de Teatro al actor y profesor Fernando Hechavarría Gibert, lo que reconoce su destacada trayectoria en las artes escénicas en la Isla.

En el centro del escenario una butaca antigua, objeto central de muchas piezas de El Público, pareciera que abraza las fotografías de los actores Broselianda Hernández y Alexis Díaz de Villegas, dos grandes de la escena cubana que formaron parte de este colectivo y cuya obra trasciende el tiempo, para seguir siendo referentes en el quehacer escénico cubano.

Los actores jóvenes comienzan a ocupar el escenario y son el fruto de la obra como maestro de Fernando, a ellos los ha formado con el propósito de que el teatro sea más que una tradición, más que una profesión: sea el camino de muchos artistas.

“Madurez y consagración han distinguido su recorrido en este arte, por ese legado ha recibido el cariño, premios, aplausos y popularidad entre los cubanos”. Imágenes: Tomadas de Internet

El espectáculo une la música, el teatro y los egresados muestran sus dotes en cada una de ellas, para consagrar su inicio en el hermoso y efímero acto del teatro, en el instante de su expresión.

La música es el hilo conductor de este espectáculo y es otro homenaje a La Habana, la ciudad que acoge el mar, la luz y la intensidad del trópico. Al tiempo que se convierte en lugar físico y simbólico para los que conocemos sus calles y sus historias. En cada una de las transiciones la enorme voz de Bárbara Llanes ilumina la escena también desde la música, la dotar de capacidad y muestra su destreza en cada expresión.

Después de estos actos, son los propios egresados los que visten a Fernando Hechavarría en el escenario, con hermosas túnicas y coronas se regresa a uno de sus papeles más memorables representados en esta sala: Calígula.

Desde las voces de sus propios alumnos se escucha una síntesis de su amplia obra, el aprendizaje con maestros como Raúl Eguren, Nieves Laferte y otros, y su quehacer en Teatro Escambray durante tantos años, donde se les concedió mucha importancia a los temas sociales, al teatro comunitario y a las historias de esa manifestación artística.

A partir de 1995, Fernando asume una nueva etapa en el Trianón, donde ha protagonizado varias obras de su repertorio. Sus papeles le han permitido desdoblarse en la escena para ser una triste y solitaria diseñadora de modas, Petra Von Kant o el rey Calígula o aparecer en la reciente Réquiem por Yarini.

En Las amargas lágrimas de Petra Von Kant, con Teatro El Público, Fernando Hechavarría mostró una de sus más recordadas caracterizaciones para la escena.

Pero Fernando también ha sido rostro inolvidable en el cine y la televisión, muchos recordamos su interpretación de Nacho Capitán en la telenovela Tierra brava. Madurez y consagración han distinguido su recorrido en este arte, por ese legado ha recibido el cariño, premios, aplausos y popularidad entre los cubanos.

Este teatro es la mejor sede para la entrega de este premio porque ha sido su teatro, su escenario, su compañía; y ahora, al recibir este galardón, se reconoce una trayectoria excepcional con la obra desarrollada en Teatro Escambray y después en Teatro El Público. En ambos aprendió y aportó con su experiencia y maestría porque considera que el teatro no es ornamento, sino necesidad.

“Junto a sus alumnos, los que hoy se inician en el ámbito profesional, Fernando Hechavarría seguirá en su verdadera escuela: el teatro”.

De manos de Alpidio Alonso Grau, ministro de Cultura de Cuba, Fernando recibió el Premio Nacional de Teatro sobre una obra plástica de la artista Zaida del Río, igualmente la presidenta del Consejo Nacional de las Artes Escénicas, Rachel García, le entregó una obra plástica y la Uneac y el Centro Nacional de Escuelas de Arte también reconocen al actor y profesor.

En la sala se encontraban representantes de otras instituciones culturales, profesores y alumnos, junto a un público que sabe apreciar el legado inmenso de este maestro, el cual expresa como Lorca que las puertas del teatro siempre deben estar abiertas.

Junto a sus alumnos, los que hoy se inician en el ámbito profesional, Fernando Hechavarría seguirá en su verdadera escuela: el teatro.