“En su simbología y en su manera de crear tan personal reside una de las iconografías más peculiares y conspicuas del arte cubano de los últimos años”.
El 1ro. de enero de 1959 iba yo en un tren a Zurich, en el momento en que dieron por radio la sensacional noticia: “¡Cayó Batista! ¡Fidel Castro ha vencido!”.