Que estemos inaugurando en La Habana, en junio de 2026, un importante evento artístico internacional, con la participación de obras enviadas por decenas de creadores de 38 países, es uno de esos milagros que iluminan la historia de la Cuba revolucionaria. El imperio que se empeña en destruirla es muy poderoso; pero no todopoderoso. No ha podido silenciar su voz. No ha podido aislarla.

La Cuba que se atrevió a hacer “una Revolución socialista en las propias narices de los Estados Unidos”, como dijo Fidel en abril de 1961, en vísperas de la invasión por Playa Girón, está sometida hoy a un cerco implacable, a un proyecto de asfixia total, y es, al propio tiempo, víctima de una campaña de odio, mentiras y descalificaciones, que trabaja todo el tiempo, a todas horas, a través de los medios hegemónicos y de las redes sociales, para presentarla ante el mundo como un “Estado fallido”.

Esta Bienal de Humor Político, convocada en medio de condiciones tan difíciles, en medio de la guerra hibrida que nos hace el Imperio, entre apagones, carencias de todo tipo y reiteradas amenazas de intervención militar de boca de Trump y de Marco Rubio, representa, en primer lugar, un regalo para nuestro pueblo, siempre ávido de cultura, siempre ávido de arte; representa también una victoria para la mucha gente digna y solidaria que se moviliza por Cuba en el mundo, que lucha contra el bloqueo, que hace un enorme esfuerzo para enviarnos medicinas, alimentos, lámparas recargables, todo lo que pueden reunir, y, junto a eso, mensajes muy estimulantes de apoyo y esperanza; y representa igualmente, sin ninguna duda, un bofetón moral para aquellos que, desde el Norte, están aplicando —con particular perversidad— un castigo colectivo a toda la población cubana, a niños, ancianos, embarazadas, enfermos, mientras culpan cínicamente al “régimen” de lo que ocurre.

“El humor ha sido esencial en la resistencia de Cuba a lo largo de su itinerario como nación”.  

El humor ha sido esencial en la resistencia de Cuba a lo largo de su itinerario como nación. Primero, en la larga lucha contra el colonialismo español; luego, durante el medio siglo en que fuimos una neocolonia de los Estados Unidos; más tarde, desde 1959 hasta hoy, en la defensa de la Revolución cubana frente a los planes imperiales para hacerla fracasar.

Hoy, en Cuba y en todas partes, el humor es un protagonista esencial en el choque cotidiano que se produce entre los ideales de la emancipación y las doctrinas racistas, misóginas, homófobas, anticulturales, del nuevo fascismo.

Basta echar un vistazo a la estrategia de comunicación de Irán en las redes digitales frente a la embestida brutal de Estados Unidos e Israel. Como demostró el investigador chileno Pedro Santander en el Coloquio Patria, usan de manera muy aguda el humor, la sátira y los memes para burlarse de Trump y mueven videos estilo Lego o Pixar y canciones pegajosas.

Los fascistas no tienen sentido del humor. Son demasiado arrogantes, demasiado retóricos, demasiado estúpidos. Se creen “puros” y “superiores” y se alimentan de esquemas y estereotipos.

“…el humor es un protagonista esencial en el choque cotidiano que se produce entre los ideales de la emancipación y las doctrinas racistas, misóginas, homófobas, anticulturales, del nuevo fascismo”. Foto: Juan Carlos Borjas

Según el escritor británico Nate White, “Trump puede ser risible, (pero) nunca ha dicho nada irónico, ingenioso o siquiera remotamente divertido; ni una sola vez, jamás”.

Y añade: “Ni siquiera parece entender qué es una broma: su idea de una broma es un comentario grosero, un insulto iletrado, un acto casual de crueldad. Trump es un troll. Y, como todos los trolls, nunca es gracioso y nunca se ríe; solo cacarea o se burla”.

Esta Bienal de Humor Político tiene como uno de sus temas centrales la batalla contra la colonización cultural. Y hay que recordar que existe un vínculo estrecho entre el nuevo fascismo, la industria colonizadora global y una relectura de la historia que exalta a conquistadores y desprecia a los pueblos “inferiores”.

Trump, el 13 de octubre de 2025, suprimió el Día de los Pueblos Indígenas y proclamo el Día de Colón, en respuesta a los ataques que había lanzado contra el llamado “descubridor de América” lo que el identifica como “la izquierda radical” (así la llama, como quien nombra al Diablo). Se estaba refiriendo obviamente al movimiento antirracista Black Lives Matter y a las agresiones contra estatuas y monumentos de colonizadores y esclavistas.

En esa fecha, en la página oficial de la Casa Rosada, apareció un video que, sin hablar del “Día del Respeto a la Diversidad Cultural” (como se llamó en Argentina a partir de 2010), promueve una celebración entusiasta del “triunfo de la civilización sobre la barbarie”, gracias a la llegada a nuestras tierras de los europeos, con la cruz y con la espada.

El 12 de octubre de 2024, en más de sesenta ciudades de España, la Asociación Católica de Propagandistas lanzaba una campaña por el Día de la Hispanidad con el lema: “1492. Ni genocidas ni esclavistas: fueron héroes y santos”.

Más recientemente, en mayo de 2026, Isabel Díaz Ayuso, del PP, presidenta de la Comunidad de Madrid, viajo a México para participar en un homenaje a Hernán Cortés.

Allí celebró la “evangelización” y el “mestizaje” como sinónimos de “esperanza y alegría” y criticó a quienes pretenden que España pida disculpas por las atrocidades cometidas en el pasado colonial, aludiendo a la solicitud que hizo en 2019 al rey español y al Papa el entonces presidente mexicano López Obrador. “Que la libertad nunca pida perdón”, declaró Ayuso, asociando el genocidio con la liberación.

La presidenta Claudia Sheinbaum denunció la invitación a Ayuso como una provocación, fruto de la alianza de la derecha internacional con la derecha mexicana. Para Claudia, Hernán Cortés “llegó a invadir los territorios que había en esta tierra, con una terrible discriminación, violencia, esclavismo, exterminio”. “Y hay mexicanos”, añadió, “que todavía piensan que México nació cuando llegaron los españoles”.

“…el componente del humor resulta imprescindible en la difícil misión de fomentar el pensamiento crítico en nuestra gente en medio de la gravísima crisis cultural que vive la humanidad”.

A diferencia de Trump, Ayuso, Milei y los demás trolls de la ultraderecha contemporánea, los antifascistas necesitamos más que nunca de la sonrisa inteligente, de la ironía, de la capacidad para demoler con un chiste la palabrería enemiga. Asimismo, por supuesto, el componente del humor resulta imprescindible en la difícil misión de fomentar el pensamiento crítico en nuestra gente en medio de la gravísima crisis cultural que vive la humanidad.

Ese pensamiento emancipador, anticolonial, que debemos convertir en un instinto, nos permite desmontar las trampas del sistema, hacer visibles nuestros argumentos y nuestras verdades y proteger de tergiversaciones la memoria de nuestros pueblos.

Esta II Bienal de Humor Político nos invita a sonreír, a pensar y a mantenernos lúcidos y libres en una época en que millones de ciudadanos, degradados a meros consumidores, son conducidos de un lado a otro, sin saber adónde van ni entender qué hacen ni a quién sirven.

“El peor error de un revolucionario es no pensar”, nos advirtió Fidel, mientras la maquinaria de manipulaciones nos repite una y otra vez que pensar no es divertido. Todo lo contrario, insiste, es el colmo del aburrimiento.

Hoy inauguramos un espacio para la reflexión profunda y divertida, para la emancipación, para levantar entre todos una nueva “trinchera de ideas”, que, como pensaban Martí y Fidel, valen más que trincheras de piedra.

Bienvenido sea este evento tan trascendente.

Felicidades al Ministerio de Cultura y a todos sus organizadores.