En la poesía de José Martí escrita antes de 1881, año de la concepción de Ismaelillo, pueden encontrarse numerosos ejemplos de poemas antologables dentro de toda su poesía. El grado de interrelación existente entre las “Primeras Poesías”, los “Poemas escritos en España”, los “Poemas escritos en México y Guatemala”, los “Versos Varios” y sus cuadernos de madurez es estrecho, así lo prueban la utilización en esos primeros núcleos creativos de elementos ideotemáticos y procedimientos fónicos, semánticos y estilísticos característicos de su poesía mayor. Las huellas de la genialidad poética de José Martí ya son evidentes en estos primeros textos donde pueden hallarse procedimientos expresivos y aspectos tematológicos propios del estilo definitivo del poeta.

De dichos procedimientos se manifiestan en sus “Primeras Poesías” las aliteraciones, las oposiciones, los arranques heredianos, el concepto de visión, entre otros. El procedimiento de la antítesis, el pensamiento dual, pueden ser hallados en Martí desde estos, sus poemas escritos en Cuba, donde la construcción espacio temporal del mundo puede convertirse en elemento organizador del espacio ético.

En los textos poéticos escritos en España de Martí encontramos los temas principales de su lírica: la denuncia del poder corruptor del colonialismo y de la riqueza (“Venid, venid, mi sangre bullidora”, “A mis hermanos muertos el 27 de noviembre”); la patria ausente (“Mi madre, el débil resplandor te baña”); la necesidad y utilidad de la virtud (“[¡Dolor! ¡dolor! Eterna vida mía]”, “Zenea”); la apetencia y rechazo de lo erótico (“Fragmento”) 1ro. de enero de 1872) y “Fragmento” (sin fecha)); la vida como lucha y ascensión, como transformación, presente en casi todos los textos pero especialmente en “Síntesis”. Al leer dichos poemas, concebidos entre los años 1871 y 1874, comprobamos que con los grandes temas la poesía de Martí emana plena de riqueza expresiva, y por tan briosos cauces que nos recuerda algunos de los momentos de Versos libres (piénsese en el tono augusto, encrespado, la presencia de la angustia, la primacía de la adjetivación, los arranques heredianos con evidentes gradaciones internas, la dicotomía sombra-luz, la preferencia por el endecasílabo, el uso frecuente del encabalgamiento y las visiones, la presencia de preocupaciones filosóficas —ideas en torno a la existencia, cuestionamiento ético-filosófico del principio de causalidad, asomos de las leyes fundamentales del pensamiento martiano: ley de la analogía, y ley del movimiento y la transformación de todo lo existente—.) O de Versos sencillos (piénsese en la preocupación por el concepto de armonía universal que exhibe el poema “Síntesis” y en el tratamiento de la naturaleza en general en estos poemas, siempre en función de las vivencias).

“En los textos poéticos escritos en España de Martí encontramos los temas principales de su lírica: la denuncia del poder corruptor del colonialismo y de la riqueza (…)”.

Muestra arquetípica dentro de los “Poemas escritos en México y Guatemala” conforman “Vida”, “Ni la enamoro yo para esta vida”, “Muerto” y “De noche, en la imprenta” por el augusto manejo de los temas y el virtuosismo expresivo que le es inherente a Versos libres, por el juego mágico de sus propuestas, la superposición de sus alcances, el goce paradójico, y “Carmen”, por la urdimbre visceral de su sintaxis, que eleva y entrelaza sus propósitos temáticos. Por otra parte en los textos estudiados de “Versos Varios” hay pruebas de la maduración del poeta con respecto a etapas anteriores. Allí José Martí reconoce lo que ya hace algún tiempo ha venido haciendo instintivamente: que por la poesía se accede a un pensamiento, se manifiesta una concepción del mundo.

Luego del análisis de este grupo de poemas podemos afirmar que una gran parte de ellos exhiben los temas de Versos libres, pero con metros disímiles. Ellos son: Agonía, aridez que enfrenta una existencia singular, una vida original; devoción por la poesía libérrima y distinta; contemplación ética del universo escindido del poeta; insistencia en la idea del “verso natural”; concepción dialéctica de la vida y la muerte; preocupación por las formas de manifestación y real alcance de lo poético. Ideas todas que tienen como colofón una concepción armónica del universo, un pensamiento analógico.

En los poemas de “Versos varios”, en relación con los de Versos libres, la forma es menos tumultuosa, más engarzada, pero en varias ocasiones se mantienen las salidas grandilocuentes de tono. Dichos textos aunque no conforman una unidad, sí presentan rasgos que evidencian sus conexiones temáticas, estilísticas y estético-poéticas, coincidencias que suponen un circunscrito e intenso proceso de experimentación. La amplitud y profundidad de su universo poético en estos poemas hace presumir que los mismos fueron concebidos en su mayoría durante la década de 1880.

“(…) en los textos estudiados de “Versos Varios” hay pruebas de la maduración del poeta con respecto a etapas anteriores”.

El romanticismo, como movimiento artístico, fue el universo cultural en que introdujeron a Martí sus condiscípulos y maestros, el que recibió a través de lecturas formativas que ejercieron sobre él inevitables influencias literarias, el que manifestó en sus primeras creaciones líricas donde sus cualidades poéticas singulares rápidamente emergerían.

En las “Primeras Poesías”, los “Poemas escritos en España” y los “Poemas escritos en México y Guatemala” de José Martí hay presencia de elementos románticos, tales como la influencia de textos emblemáticos del romanticismo cubano, especialmente de Rafael María de Mendive, José María Heredia y Juan Clemente Zenea, y el cultivo de temas típicos y procedimientos expresivos del movimiento romántico en general, con la peculiaridad de que muchas veces estos elementos se encuentran entre uno y otro, entre las realidades que exhibe, coincidencias terminológicas, imágenes enramadas o más precisamente imágenes ramos, donde el símil de esencia es la rama más fuerte, de donde sale el resto. Símiles como desprendimientos de una misma sustancia en ritmo cada vez más encrespado.

La continuidad y superación de los elementos románticos se aprecia también en el poema “A mis hermanos muertos el 27 de noviembre”, que muestra indudables aspectos de confluencia con el texto “Elegía” de José María Heredia, por ejemplo, el estilístico, pero podemos afirmar que en este sentido la estrofa 9 del mismo se constituye en elemento transgresor de la poética martiana. Dicho fragmento narra “con bárbara fruición” el azote de las hienas sobre los cadáveres de los mártires, lo que es referido como una visión de fuerte empatía con la realidad poemática. Al final ambos mundos son contactados por un símil. Distingue a ambas realidades los tiempos verbales empleados. El amago de visión, siempre en presente, con lo que ganan en intensidad las acciones allí esbozadas; la realidad, en pretérito, el hecho ya había ocurrido al ser escrito el poema, hay referencia a él. En todo el fragmento es evidente la relevancia de la adjetivación. Si el tiempo presente da intensidad a la visión, la adjetivación refuerza la crudeza. Al analizar el poema de Heredia y el de Martí observamos que en el primero las oposiciones éticas son más simples. En el goce en el horror es ostensible, a nivel expresivo. Toda la estrofa martiana parece un reforzamiento, un escudriñamiento del verso de la estrofa de Heredia que en el trabajo se analiza: “Cébate con su sangre ya difunto”.

En el poema “Síntesis” de José Martí, escrito en España en 1873, las reflexiones y diálogos interiores contienen el elemento físico de una forma especial. Como en los textos de madurez “la naturaleza se presenta ya no a través de descripciones, sino en el fluir de vivencias”. Dicha idea, elemento cristalizador de su poética está íntimamente relacionada con el siguiente aserto de Wordsworth, uno de los grandes románticos : “El asunto apropiado de la poesía… su uso apropiado, su privilegio y su deber, es tratar las cosas no como son sino como parecen existir en los sentidos y las pasiones”. En dicho texto, amén del rechazo de la lascivia del amor físico —idea romántica—, se concibe al sentimiento en devenir. El amor es un goce bipolar. Las pasiones contrarias son parte equilibrada del sentimiento. En esta conexión de realidades distintas pero afines, y a su vez derivaciones de un mismo elemento que arrojan conceptos aparentemente encontrados, ya está expresada con altura poética y filosofía trascendente su concepción definitiva del mundo: “Para mí la palabra Universo explica el Universo: Versus uni: lo vario en lo uno”.

“El romanticismo, como movimiento artístico, fue el universo cultural en que introdujeron a Martí sus condiscípulos y maestros”.

Las grandes cuestiones metafísicas —la vida, la muerte, la eternidad, dios— son temas cultivados por los poetas románticos de América Latina. No es pura coincidencia que en los poemas escritos en México Martí recorra todos estos temas, sirvan como ejemplo: “Vida”, “Ni la enamoro yo para esta vida”, “De noche, en la imprenta”, y también “Muerto”, poema lírico religioso. En los textos estudiados de los correspondientes a “Poemas escritos en México y Guatemala” los elementos románticos aparecen mezclados con los elementos superadores, e incluso superpuestos. Aquí el poeta legitima la tradición con la ruptura característica que emparienta a esta poesía con la lírica de madurez martiana. Resaltan por un lado en “De noche, en la imprenta” los afanes solidarios del alma del poeta con la miseria y el dolor, la imantación romántica del yo que percibe el descalabro ético y se aísla a padecerlo profundamente, el aislamiento del poeta que se aparta de los hombres vulgares únicamente ocupados en el comercio y los negocios, la mezcla de los estados conscientes o luminosos y paraconscientes rodeados de vaguedades y la exploración de lo inmaterial. Por el otro, las visiones, erigidas en fundamentos y cumbres del poema, el encabalgamiento a manera de garfios, que provocan la espiral crujiente de la idea, el virtuosismo expresivo, la irrupción del tema social en su poesía, la interrelación dialéctica entre la muerte y la vida. En la relación armónica que se llega a establecer entre la vida y la muerte, gracias a los nexos de causalidad, se advierte la persecución de un equilibrio por parte del autor, un orden, una armonía —no olvidar que esta es ley importante dentro del pensamiento de José Martí—.

De manera general en estos textos escritos entre 1875 y 1877 se perfilan mejor sus ideas en torno al dolor. Si el planteo fundamental ya está formulado desde España; es decir, el verso como fruto del dolor y como alivio a él, que tiene su manifestación más depurada en Versos sencillos, aquí se le reconoce ya como cualidad suprema y fértil en el poeta, como primera irisación que lleva al hombre, ahora como ente solidario, a perseguir el fundamento de su existencia. El tono moral, esencia de la personalidad literaria martiana, va a estar presente desde los primeros momentos en estas creaciones, y va a ir integrándose poco a poco a su discurso poético hasta constituirse en uno de los elementos que lo realza.

Desde los “Poemas escritos en España” aparecen en su lírica sutiles manifestaciones de la ley de la analogía y la ley del movimiento y transformación incesante de todo lo existente, leyes fundamentales del pensamiento martiano, que van haciéndose más evidentes y numerosas en los núcleos poéticos posteriores, donde los procedimientos analógicos llegan a manifestarse a los niveles estróficos, semánticos y de la imagen. Si en los textos escritos en España había asomos de la ley de la analogía, en los poemas de Martí escritos en México y Guatemala lo analógico sigue manifestándose, a veces más que como propósito del poeta, como íntimo reconocimiento de un principio ya incorporado plenamente a su pensamiento. Pero en Martí lo analógico no es un fin en sí mismo, por eso puede traspasar luego lo romántico. Lo analógico lo lleva a concebir la interrelación de la vida y la muerte —interpenetración dialéctica, ya no sólo irrupción—, se constituye en acicate de lo filosófico, y es uno de los fundamentos que operan en su idea del equilibrio como precepto estético fundamental, y en la ley del movimiento y la transformación de todo lo existente. Lo analógico es punto de partida y anuncio inconfundible de una amplificación que ha de verificarse en la concepción del mundo del poeta.

“Desde los ‘Poemas escritos en España’ aparecen en su lírica sutiles manifestaciones de la ley de la analogía y la ley del movimiento y transformación incesante de todo lo existente (…)”.

Al aludir los procedimientos analógicos empleados por Martí nos estamos refiriendo a los procesos analógicos de la modernidad que arrancan con el romanticismo de principios del siglo XIX y van a culminar en la construcción simbólica finisecular. La analogía esencial del universo es el fundamento de la visión del mundo de los poetas románticos y de los filósofos coetáneos. Dicha concepción influye en los escritores simbolistas y modernistas hispánicos entre los que José Martí se imbrica como uno de los grandes iniciadores. El símbolo, como recurso literario, emana como fruto de esa cosmovisión analógica. Y José Martí lo expresa en su teoría y creación poéticas. Por eso no es casual que si en las “Primeras Poesías” de Martí, en los “Poemas escritos en España” y en los “Poemas escritos en México y Guatemala” se plasman mayoritariamente a través de la antítesis, el hipérbaton, el oxímoron la complejidad de su circunstancia histórica, artística y personal, en los poemas agrupados bajo la denominación de “Versos varios” el autor comienza a buscar en forma más sostenida, un punto de orden, e intenta transformar la contradicción hacia la conciliación mediante el símil, la analogía y la idea de la unidad de la Naturaleza.

El presente estudio devela facetas investigativas aún por incursionar tales como el análisis de las relaciones entre la poesía de formación de Martí y los poetas románticos mexicanos con los que trabó relación durante su estancia en aquel país, etapa tan decisiva en su formación como escritor, donde su estilo asimiló influencias al tiempo que sentó pautas; y el examen de las confluencias entre el universo ideopoético e ideoestético de José María Heredia y José Martí. Aproximar dichos universos poéticos sería muy útil para avanzar en la comprensión de la síntesis expresiva que ofrece la poesía martiana. La bibliografía sobre el tema está bastante dispersa. La misma contiene breves referencias a los primeros núcleos poéticos categóricas, que han sido tomadas como punto de partida por la investigadora al emprender este trabajo. En algunos casos dicha bibliografía, si no extensa, por momentos es sustancial al describir rasgos que ya conforman el perfil definitivo de la obra poética de José Martí, como por ejemplo: La poesía de José Martí entre naturaleza e historia. Estudio de la antítesis y la síntesis, de Ada Teja, Martí escritor de Andrés Iduarte y el ensayo “Martí, Poeta y su influencia innovadora en la poesía de América” de Ángel Augier. Abunda también en la misma la mirada desconfiada, por tanto no hurgadora, que no sólo toma a estos textos como punto de apoyo o transición hacia Versos libres y Versos sencillos, idea que también seguimos, sino que les exige a estos poemas la misma facturación de la lírica de madurez, y, al no encontrarla, los trata como simples antecedentes biográficos, sin reparar en peculiares características expresivas que en la presente investigación se analizan.

Entre los estudios que contienen valoraciones sobre los primeros núcleos poéticos escritos por Martí se destacan: Poetas cubanos del siglo XIX de Cintio Vitier, “La sencilla poesía de Martí en México” de Alfonso Herrera Franyutti, “El cuerpo de la poesía. La búsqueda del otro y el lugar de la escritura en el poema ‘De noche, en la imprenta’”, de Ottmar Ette, La poética de José Martí y su contexto y “Analogía y símbolo en José Martí”, ambos de Carlos Javier Morales, “Los versos de Martí” de Fina García Marruz, “La métrica en Flores del Destierro” de Guillermo Rodríguez Rivera, Un deslinde necesario: los Versos libres y las Flores del Destierro de Emilio de Armas y “Visión analógica y contrapunto irónico en la poesía de José Martí”, de José Olivio Jiménez.