Si en algo insisten los cultores del arte del humor es la máxima que reza: ”reír es cosa muy seria”. Algo parecido afirmaba el héroe nacional cubano, José Martí, al considerar que el humor debía de ser a la sociedad como un látigo con cascabeles en las puntas.

No en balde a lo largo de la historia el poder ha mirado con recelo a la comedia como esa dimensión en la que pierde parte de su autoridad y por tanto, de manera estratégica, ha intentado sumarla a su propia agenda e impregnar a la misma de códigos que reproducen asimetrías tradicionales de hegemonía, vinculadas a formas discriminatorias como el racismo, la misoginia y la violencia verbal y simbólica disfrazada, convenientemente, de “chiste inocente”.

Cuando el oficio se ofrece en servil disposición al interés del poderoso se convierte en una nueva forma, muchísimo más sutil, de colonización cultural que cumple su rol de mantener el status quo a la vez que ocupa, cual doctrina fanática, un lugar asentado en la psiquis y sentido común del público que lo consume acríticamente.

En ese contexto el humor lejos de cumplir su rol, primario y subversivo en cualquier sistema social, de ser la radiografía de la realidad, la vida y las costumbres, que invita a su vez a pensar en formas colectivas de ser mejores, se vuelve una herramienta anquilosada para perpetuar estereotipos y prejuicios en comunidades cada vez más atomizadas, en correspondencia con el paradigma neoliberal contemporáneo.

“No se debe subestimar el poder del humor para tender redes de resistencia, de entendimiento y de transformación de la realidad y las mentalidades, para tener lazos, consolidar nexos y formar comunidad”.

Sobre estas y otras cuestiones profundizó la jornada teórica de la II Bienal Internacional de Humor Político, que tiene por enclave a La Habana hasta el próximo 14 de junio. En los predios de la sede de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) el panel “Retos actuales del humor como herramienta de la comunicación política”, reunió a intelectuales y cultores del gremio a profundizar en estos temas en un contexto donde las redes sociales y las plataformas de la información y la comunicación promueven la violencia, el odio y la burla hacia determinadas figuras, así como el linchamiento mediático, la desinformación y la banalización de los relatos.

Al moderar el encuentro, Michel Torres Corona, director del grupo editorial Nuevo Milenio, insistió en que para los revolucionarios abandonar estos espacios, teniendo en cuenta que gran parte de las campañas contra Cuba se construyen también usando la sátira y la crítica cómica, sería equivalente a una derrota por no comparecencia.

Considera Michel Torres Corona que para los revolucionarios, abandonar los espacios de comunicacion política sería equivalente a una derrota por no comparecencia. Foto: La Jiribilla

Valoró que se trata de ejercerlo entonces desde la altura ética de no caer en la bajeza y la vulgaridad que utilizan constantemente los enemigos de la nación y a partir de ahí ganar mayor presencia en circuitos y comunidades que posicionen mensajes alternativos que también hagan uso de un humor orgánico, creativo y coherente y abrir así la puerta a la contraofensiva comunicacional.

El intelectual Víctor Fowler se cuestionó sobre las claves y patrones culturales que atraviesan el oficio y cómo es posible, a través del ingenio y la creatividad de los autores, subvertirlos para posicionar otras narrativas y perspectivas en la construcción de narrativas.

Fowler resaltó el desafío y responsabilidad enormes de los creadores, los cuales deben asumir desde la creación ciertos riesgos en la configuración de un discurso propio.

Víctor Fowler abordó cómo es posible, a través del ingenio y la creatividad, posicionar otras perspectivas en la construcción de narrativas. Foto: La Jiribilla

No se debe subestimar el poder del humor para tender redes de resistencia, de entendimiento y de transformación de la realidad y las mentalidades, para tener lazos, consolidar nexos y formar comunidad, añadió.

El caricaturista Arístides Hernández (Ares) denunció el dominio de la noticia por parte de un conglomerado pequeño de medios e intereses corporativos, con la información como un recurso que consume la mayoría de los públicos, en respuesta a la agenda de grupos de poder.

En ese panorama, refirió que hay que colocar contenidos y visiones diferentes en plataformas propias para su circulación.

Lizette Martínez Luzardo, viceministra de Cultura, dijo a La Jiribilla que el organismo lleva varios años trabajando en un programa de revitalización, de crear espacios para el estímulo a la creación artística vinculada al humor gráfico. Con ese sentido se creó la Bienal, que ya va por su segunda edición, y agregó que impresiona siempre en este sentido por la amplia convocatoria que alcanza. En medio del contexto actual que vive Cuba y de toda la ofensiva mediática para agredir, se recibieron este año más de 600 obras, con fuerte presencia internacional y la participación de artistas que se duplica.

La Bienal es uno de los espacios donde se puede reflejar la salud del género y además que estimula la creación. En la Galería 23 y 12, los humoristas gráficos tienen un espacio habitual para exponer sus obras y eso, junto a otras iniciativas ha apoyado el sector en un momento que no escapa de las tensiones actuales, agregó.

Subrayó también que entre las acciones que se están realizando se encuentra la inclusión del humor gráfico en las Expediciones culturales que hace el Ministerio mensualmente, en las comunidades, y así se han llevado caricaturas contra el bloqueo que publica Palante, y las exposiciones de la I Bienal de Humor Político.

“Tuvimos como invitados a dos grandes caricaturistas, y esas exposiciones han llegado a Guantánamo, a Santiago de Cuba, y van a itinerar por todo el país. Lo mismo va a ocurrir con estas obras también, vamos a lograr que luego de la exposición puedan llegar a provincias, a comunidades, a centros laborales, a todos los entornos posibles”, puntualizó.

El escritor Jorge Ángel Hernández pronunció las palabras inaugurales para la exposición del caricaturista Pedro Méndez. Fotos: Tomada del CNAP

Como parte de la jornada se inauguró la exposición El humor como conciencia crítica, de la autoría de Pedro Méndez Suárez, quien ocupa un espacio esencial dentro del humor gráfico cubano contemporáneo.

Fundador del emblemático suplemento Melaíto, el artista villaclareño, Premio Nacional de Periodismo José Martí (2016) y Premio Nacional del Humor (2018), ha construido durante décadas un lenguaje visual propio caracterizado por la síntesis del dibujo y la agudeza conceptual que convierte la caricatura en vehículo de reflexión social.

La obra de Pedro Méndez Suárez ocupa un espacio esencial dentro del humor gráfico cubano contemporáneo.