Resulta siempre oportuno revisitar algunas sugerencias de José Martí para lecturas a jóvenes. Esas ideas van dibujando una zona de los criterios narrativos del autor que van emergiendo a través del diálogo que establece con un grupo de narradores (y sus creaciones) que le son contemporáneos o afines desde perspectivas éticas, estéticas o sociales. Es una comunicación que surge como lector, crítico, traductor, profesor, periodista o como creador a lo largo de toda su vida y que se vincula estrechamente, no solo con su crecimiento intelectual, sino también con su avidez cognoscitiva.

Cuando esa interrelación se establece, no duda en invitar la lectura de ciertas piezas, por ejemplo, la novela Gloria (1877) del narrador español Benito Pérez Galdós. Según Martí “son libros que debieran estar en todas las manos” [1] quien también la definió como obra benéfica. [2] ¿En qué razones descansaría su preferencia por ella? Desde las primeras líneas de su discurso el narrador brinda claves esenciales para llegar al conflicto novelesco. Ficóbriga es una “villa que no ha de buscarse en la geografía, sino en el mapa moral de España, donde yo la he visto”. [3]

No importa al narrador su exacta localización geográfica. Lo notable en esta comunidad de pescadores y labradores pobres es la manera de entender e interpretar costumbres y convenciones establecidas y cómo estas se expresan en el comportamiento de sus habitantes. Al describir la villa de Ficóbriga, el narrador se detiene en detalles generales: el espléndido paisaje que la rodea, el puente a través del cual se llega a la ciudad, la fisonomía y estructura de las casas para detenerse, posteriormente, en caracterizar de manera esencial a sus habitantes que es, por supuesto, su mayor interés.

La novela Gloria fue escrita por el escritor español Benito Pérez Galdós (1843-1920). Retrato pintado por Joaquín Sorolla y Bastidas, 1894. Foto: Tomada de Internet

El conflicto novelesco descansa en motivos religiosos. La pareja de jóvenes protagonistas se conocen, se enamoran y la incompatibilidad de credos impide la plena realización de su unión. Gloria ha tenido una educación cristiana y Daniel es judío. El amor sitúa como contrarios a los dos amantes y los contrapone a todos los habitantes de la villa.

Quizás el personaje de Gloria le simpatice a Martí. Es una joven que estuvo internada en un colegio religioso varios años después de la muerte de su madre donde recibió una educación que incluía conocimientos de idiomas, ciencias naturales, historia y cultura universal. Su aprendizaje fue completado con las lecturas que su padre ─hombre de gran erudición─ le insistía. Como resultado de esa formación, expresaba sus propias consideraciones sobre los acontecimientos históricos, la literatura española y sobre cuestiones de la vida cotidiana. Se caracterizaba por su originalidad, independencia y sagacidad, y demostraba poseer un alto grado de asociación en relación con las causas de sucesos y hechos sociales determinantes en la historia nacional. Su padre permanecía perplejo al escuchar a su hija con tanta agudeza en sus análisis. Tenía 18 años cuando comienza la historia.

¿Por qué José Martí define a Gloria como una obra benéfica? Resulta significativo que Martí no se refiere a su estilo, ni a su lenguaje, ni a sus peculiaridades técnicas ni a otro horizonte narrativo: “Cierto que no añaden gran cosa al lenguaje, al cual nada quitan tampoco; pero ¡cuánta dulzura ponen en el corazón! ¡con cuánta rectitud deciden en lo difícil! ¡cuán cariñosamente advierte a los hombres de los peligros tremendos de la intolerancia! ¡cómo, luego de leer esos libros, se siente como si de súbito hubieran enriquecido nuevos quilates nuestro espíritu! De ahí novelas recomendables, que llenan con provecho las horas vacías” [4] al referirse no solo a Gloria sino también a Marianela. Más bien la razón de su preferencia por Gloria descansa en el asunto que recrea. Un dilema entre creencias religiosas impide el amor pleno entre dos jóvenes y es lo que polariza la acción dramática. Es una experiencia para ser conocida y valorada. Una historia que ─reitero─ “debía estar en todas las manos”. Era la recepción que recomendaba.

En esta obra, el amor sitúa como contrarios a los dos amantes. Foto: Tomada de Pixabay

“Los que se aman son de una misma religión” [5], dice Gloria en un extenso y dramático monólogo interior. El personaje se debate entre todas las posibles aristas de la tormenta que llega a su familia y al pueblo por amar a un ser de otro credo religioso. Esa intolerancia determina el comportamiento de los personajes y pautan los derroteros de la acción. Se jerarquiza la pasión religiosa ante la razón amorosa.

Daniel ─el coprotagonista─ también es víctima del fanatismo religioso del pueblo de Ficóbriga al conocerse su filiación. Es manifiesto el rechazo que se genera en todos: no lo dejaron hospedarse en el hotel del pueblo, las mujeres huyen espantadas y los niños no solo se alejan de su presencia, sino que algunos le tiraron piedras. A la vista de todo el pueblo, Daniel Morton había matado al padre de Gloria [6] y deshonrado a esta y, además, era judío. Tres razones para ser odiado, despreciado y maldecido por casi todos los habitantes de Ficóbriga. El rechazo que se expresa hacia Daniel es el desprecio hacia una religión, una raza, un país, una cultura.  

Posiblemente José Martí se involucró con el conflicto novelesco, con sus personajes o con las características asfixiantes de un contexto en que la diferencia de credo religioso se antepone a los sentimientos amorosos de los dos personajes. Al final de la obra el narrador apunta con peculiar ironía que Daniel murió “después de dos años de locura, motivada por la extraña y sin igual manía de buscar una religión nueva, la religión única, la religión del porvenir. Sostenía haberla encontrado ¡Pobre hombre!”. [7] La oportuna recomendación del Apóstol se mantiene después de más de un siglo, pues los conflictos de esta índole permanecen en diversas latitudes con marcada intensidad.


Notas:

[1] José Martí: Obras completas, t. 23, ed. de Ciencias Sociales, La Habana, 1991, p. 266.

[2] Ídem, p. 290.

[3] Benito Pérez Galdós: Gloria, Casa Editorial Hernando, S.A., Madrid, 1925, p. 5.

[4] José Martí: ob. cit., p. 290.

[5] Benito Pérez Galdós: ob. cit., p. 193.

[6] Este personaje, de avanzada edad, murió al conocer que su hija estaba resueltamente decidida a entregar su amor a Daniel.

[7] Benito Pérez Galdós: ob. cit., p. 337.