Sobre los retos por los que ha atravesado el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic) desde su fundación y los desafíos actuales que le impone la contemporaneidad, se dialogó en el panel “Reto a la memoria: 65 años del Icaic”, espacio que sobresalió en la segunda jornada del evento Cámara Azul de Romerías de Mayo, cita que agrupa a consagrados y noveles realizadores audiovisuales de nuestro país.

La actriz Eslinda Núñez y el director Manuel Herrera —ambos Premio Nacional de Cine—; el historiador y crítico Luciano Castillo, director de la Cinemateca de Cuba, y Alexis Triana Hernández, presidente del Icaic, fueron los protagonistas de este espacio, que resaltó, entre otros aspectos, sus relaciones con esta importante institución cultural cubana.

“Eslinda, uno de los rostros del clásico Lucía, de Humberto Solás, rememoró sus primeros años en Teatro Estudio con Vicente Revuelta”.

Eslinda, uno de los rostros del clásico Lucía, de Humberto Solás, rememoró sus primeros años en Teatro Estudio con Vicente Revuelta, enseñanzas que aportaron decisivamente a su trabajo en el cine: “Aprendí a ser una actriz integral y luego vinieron las experiencias en el cine junto a Solás, y con él la importancia que le concedía a la improvisación en el set. Todo eso me fue adentrando y apasionando por la aventura del cine”.

Manuel Herrera, por su parte, dialogó sobre sus primeros años como realizador, época de efervescencia del Icaic, y cómo esta institución impulsó la labor de jóvenes como él. También abordó su pasión por el guion como parte esencial del cine y la realización de la película Zafiros. Locura azul. “Yo quería rescatar a Los Zafiros para la cultura cubana en medio del Período Especial, donde era necesario alimentar el espíritu de la nacionalidad”.

“Yo quería rescatar a Los Zafiros para la cultura cubana en medio del Período Especial”, afirmó Manuel Herrera.

“El director debe adentrarse en los silencios y las grietas de la historia, salvar el cine histórico, y yo le debo eso, en parte, a la Cinemateca y sus archivos fílmicos”, dijo. “A los jóvenes les aconsejo: hay que amar siempre lo que haces y luchar por lo que quieres”.

Luciano Castillo dialogó sobre el rescate de la memoria fílmica de la nación, a través de los procesos de restauración y digitalización, proyectos costosos que se realizan en colaboración con instituciones de otros países y que han tenido sus buenos frutos con clásicos cubanos como Los sobrevivientes y Memorias del subdesarrollo, de Tomás Gutiérrez Alea; Lucía, de Humberto Solás; La primera carga al machete, de Manuel Octavio Gómez, así como la colección del Noticiero Icaic Latinoamericano, de Santiago Álvarez. “Los resultados son lentos, pero gratificantes en favor del cine cubano”, subrayó.

Alexis Triana: “Es necesaria la retroalimentación entre los diferentes procesos de producción cinematográfica para trabajar en pos del cine de nuestro país”.

Luciano habló, además, sobre la Cinemateca como museo itinerante, su relación con el Movimiento de Cineclubes y su propósito principal: la creación de públicos, así como el incentivo de la crítica cinematográfica en el país, práctica que “está atravesando uno de sus momentos más desalentadores”.

Mientras, Alexis Triana insistió en la recuperación de la industria cinematográfica cubana, en el diálogo con las productoras independientes, las cerca de 80 que existen en Cuba, que no necesitan el Icaic para rodar, pero sí es necesario la retroalimentación común para trabajar en pos del cine de nuestro país.

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