Al llanto no me resisto

Y me colman los pesares

Cuando arrasan los lugares

De las prédicas de Cristo.

Terrible lo nunca visto

Esa crueldad sin medida

¿No hay freno para la herida?

¿No se escuchan las cadenas

Rechinar por las arenas

De la tierra prometida?


¿Será que Dios se ha perdido

De los predios de Canaán

De Samaria? ¿Dónde están

Los apóstoles, se han ido

Y no escuchan el gemido

De la sangre derramada?

Una cruenta mascarada

Que busca arrasarlo todo

Hay que frenar de algún modo

Esta novena cruzada.

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